Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

lunes, 9 de febrero de 2015

Los treinta y tres transgénicos

OPINIÓN - http://www.ultimahora.com/los-treinta-y-tres-transgenicos-n870813.html
domingo 8 de febrero de 2015, 11:42
Los treinta y tres transgénicos

Por Guido Rodríguez Alcalá

Un estudio del doctor José Luis Insfrán mostró que, a medida que aumentaban los cultivos de transgénicos en el Paraguay, aumentaban los casos de cáncer en el Hospital de Clínicas. Treinta y tres estudiantes de la Facultad de Biotecnología pidieron al decano de Medicina una sanción contra Insfrán.

Esos jóvenes, como los demonios del Evangelio, podrían decir: mi nombre es Legión. Cuando se molesta al sector de los agroquímicos, transgénicos o agronegocios, se moviliza un ejército de presuntos patriotas para exigir un castigo contra el molestoso.

Ejemplos sobran. En 1985 se le pidió al doctor Richard Burroughs, de la FDA, su opinión sobre la hormona de crecimiento bovino llamada rBGH. (La FDA es la entidad norteamericana encargada del control de calidad de los alimentos y remedios).

Burroughs estudió los argumentos de Monsanto, la empresa productora de la hormona sintética, y los consideró insuficientes. Fue despedido por incompetente.

En 1989, el doctor Samuel Epstein consiguió información secreta (ocultada intencionalmente) sobre la rBGH y llegó a la conclusión de que era peligrosa para la salud de los animales y seres humanos.

Sin embargo, la FDA la autorizó en 1993 (sin haberse terminado los estudios científicos), y prohibió que la leche de las vacas tratadas con la hormona llevara la etiqueta correspondiente.

Hubo un deliberado silencio de los medios de prensa. Dos periodistas del Canal 13 (WTVT norteamericano) hicieron un documental que resaltaba la veracidad de Epstein y la conducta indebida de la FDA.

Fueron despedidos, perdieron el juicio de reclamación, quedaron endeudados.

En 1998, los científicos Shiv Chopra, Gerard Lambert y Margaret Hayden, encargados por el Gobierno canadiense de dictaminar sobre la rBGH, dijeron que no debía utilizarse, pese a que Monsanto les ofreció dos millones de dólares "para la investigación".

Los hubieran aceptado, porque terminaron despedidos. Sin embargo, la rBGH fue prohibida en Canadá, la Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda.

En 1998, el doctor Arpad Pusztai, del Instituto Rowett, declaró que las ratas alimentadas con papas transgénicas se enfermaban gravemente. Fue el resultado del estudio que le había pedido el Gobierno inglés para ver si aceptaba o no los transgénicos. Puzstai perdió su puesto, el Gobierno confiscó todos los papeles del estudio y allí terminó la investigación.

La opinión pública impidió que entraran los transgénicos a raudales, como pretendía Tony Blair.

En 2001, el doctor Ignacio Chapela, de la Universidad de Berkeley (USA), dijo que el maíz transgénico norteamericano había contaminado al maíz nativo de México, cuna del vegetal.

Los medios desataron una furibunda campaña contra Chapela, quien perdió su puesto en Berkeley. Sin embargo, la contaminación era un hecho.

Recientemente se comprobó que a Monsanto y otras empresas del ramo, por accidente, se les cayeron 800 toneladas de OGM en México.

Podríamos considerarlas distraídas si no tuvieran en todo el mundo un excelente equipo de relaciones públicas, al que pertenecen los treinta y tres de Biotecnología UNA.

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