miércoles, 23 de noviembre de 2011

MEXICO - EZLN: 28 años de persistencia por un ideal


Por Jaime Martínez Veloz
http://www.jornada.unam.mx/2011/11/18/opinion/024a2pol
Hace 28 años un pequeño núcleo de hombres y mujeres llegaron el 17 de noviembre de 1983 al corazón de la selva Lacandona, llevando consigo un cúmulo de sueños e ideales por transformar a México en un país justo y democrático. Con paciencia, inteligencia y método se vincularon con las comunidades y organizaciones que vivían en diferentes regiones de Chiapas, así como con las luchas que durante años habían librado los indígenas en contra de la opresión y humillación centenaria. Para un habitante de las zonas urbanas mexicanas no es fácil la adaptación a las condiciones propias de la selva, pero cuando existen propósitos superiores y convicciones firmes se soportan hasta conseguir los ideales que los motivan.
En un Estado atravesado por contradicciones, sociales, políticas y religiosas la labor del núcleo original que impulsó la conformación y organización del Ejército Zapatista de Liberación Nacional tuvo que procesar con atingencia, diferencias naturales y concepciones distintas acerca de cómo conducir la lucha contra la injusticia y el olvido del que han sido objeto las comunidades indígenas de México. Mucho trabajo se tuvo que realizar para lograr que el primero de enero de 1994, México y el mundo voltearan a mirar a Chiapas y tuvieran que reconocer que el asunto de la relación del Estado mexicano con los pueblos originarios es un asunto pendiente que ha estado fuera de la agenda nacional.

El impacto del levantamiento armado zapatista movilizó a la sociedad mexicana para obligar al Estado a dialogar con los insurgentes para resolver las causas que obligaron a los indígenas chiapanecos a tomar las armas como la última forma para lograr resolver sus demandas centenarias y sus reclamos de justicia.

La trascendencia de las acciones insurgentes motivaron al entonces candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, a tener la definición más comprometida que haya realizado algún dirigente de ese partido, cuando en el discurso del 6 de marzo de 1994, frente al Monumento de la Revolución planteó: “Frente a Chiapas los priístas debemos reflexionar. Como partido de la estabilidad y la justicia social nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que esperaban de nosotros. Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas, de superar sus rezagos y carencias; de respetar su dignidad; es la hora de celebrar un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas”. Después de su asesinato, esta definición se guardó en el cajón de los olvidos.

Durante el mandato del presidente Ernesto Zedillo se produjo un intenso proceso de negociación entre el gobierno federal y el EZLN, donde jugó un papel relevante la Comisión Nacional de Intermediación al frente de la cual estuvo el obispo don Samuel Ruiz. El Congreso de la Unión, por conducto de la Cocopa tuvo una actuación relevante; las figuras de Heberto Castillo y Luis H. Álvarez fueron el soporte principal.

Después de un proceso arduo de negociación, el gobierno federal y el EZLN desahogaron el primer tema de la agenda pactada por las partes en el tema de “Derechos y Cultura Indígena” y firmaron lo que hoy se conocen como los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, los cuales fueron desconocidos por el ex presidente Zedillo, esgrimiendo mentiras y falsedades que escondían la estrategia subterránea que venía impulsando el gobierno federal, para entregar activos, territorio y soberanía. De esta manera, puertos, aeropuertos, concesiones mineras, bancos, ferrocarriles, satélites, producción de energía, exploración petrolera y el negocio del gas se entregaron a trasnacionales, algunas de las cuales contrataron los servicios del ex presidente y varios de sus colaboradores más cercanos. El EZLN no sólo fue traicionado por el Estado mexicano, además de ello fue perseguido, estigmatizado y en varias ocasiones ha sufrido el intento de acciones mayores con el propósito de asestar un golpe que lo pudiera aniquilar o, cuando menos, reducirlo al mínimo.

Por todo ello, los zapatistas decidieron llevar a cabo una estrategia que les permitiera consolidar sus estructuras comunitarias, establecer mecanismos para resolver sus asuntos y eventuales diferencias internas, así como con otras organizaciones cercanas a sus comunidades. De esta manera, en 2003 nacieron las juntas de buen gobierno, que les han permitido fortalecer su trabajo interno y, al mismo tiempo, llevar a cabo importantes tareas en las áreas de salud, educación, producción de alimentos y desarrollo de proyectos agrícolas, a pesar de sus modestos recursos.

Ha sido pública la enorme derrama económica que la Federación ha invertido en Chiapas después de la insurrección armada, donde, paradójicamente, quienes expusieron su vida viven en las mismas comunidades con las mismas carencias que en las etapas previas al levantamiento. Gracias al EZLN, Chiapas tiene hoy una infraestructura que no tenía antes del primero de enero de 1994. Sin embargo, a pesar de las necesidades de cada comunidad sigue vivo el ideal de lograr algún día la paz con justicia y dignidad que los mantiene en pie de lucha, resistiendo en las condiciones más adversas, entretejiendo sueños y anhelos, guiados por el ideal zapatista vigente que los conserva unidos desde hace 28 años.

Un abrazo con cariño a todos los zapatistas en este aniversario de su formación insurgente, tanto a las bases de apoyo como a la comandancia general, con el deseo de que algún día sus ideales de justicia y libertad se plasmen en la Constitución de México y se conviertan en una realidad.

Fuente: La Jornada
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ARGENTINA

Militante ¡Cuidado con perder tu alma!
POR ADOLFO PEREZ ESQUIVEL
El hermano de caminada y militancia “Perico” Pérez Aguirre ya no se encuentra entre nosotros, pero si en el pensamiento y compromiso del SERPAJ-Uruguay que hoy cumple 30 años de lucha y resistencia en defensa de los derechos humanos y de los pueblos. El señaló con preocupación la importancia de la acción y la coherencia en la militancia, los valores y ética, así como los riesgos y peligros cuando se equivocan caminos y objetivos.

Con fraterna amistad les dijo: “militante: ¡Cuidado con perder tu alma!, es necesario revisar y encontrar el sentido y los objetivos en los caminos de liberación adoptados.

El entusiasmo de tantos jóvenes que participan y buscan asumir su compromiso junto al pueblo con ideales con el fin de construir sociedades más justa y fraternas, se encuentran ante la necesidad de formación, de conciencia crítica y de saber cuál es la pertenencia e identidad que lo lleva a asumir la militancia.

En el hacer se presentan los riesgos de la militancia y muchas veces queda inmersa únicamente en los problemas coyunturales, sin darse cuenta que se vuelven como el pez, "que no ve el agua porque vive en ella.”

El SERPAJ- Uruguay asumió la lucha contra la dictadura militar de su país, desde la opción junto a los más pobres y necesitados y continúa aportando en la formación, educación y compromiso en defensa de la vida, de los derechos de las personas y los pueblos desde hace tres décadas.

En ese caminar, Perico abrió sus brazos como jesuita y militante, construyendo espacios de libertad y participación social junto a los compañeros y compañeras del Serpaj Uruguay y América Latina. Su vida fue coherente y es bueno tener presente su testimonio donde los militantes encuentren fuerza para el compromiso al servicio de los pueblos.

Es necesario hacer un alto y reflexionar sobre la militancia y sus diversos cauces que desembocan en el gran río. Es necesario comprender la diversidad en la unidad, sabiendo que el cauce arrastra en su corriente todo, lo positivo y negativo. Que deja su sedimento en la memoria, la historia, sus luces y sombras, la riqueza y la pobreza, los desechos y conflictos que han costado sufrimiento y vidas a los pueblos, como también su capacidad de la resistencia y esperanza.

En este cauce continúan sus luchas, sabiendo que son parte del continente latinoamericano y comprendiendo que una gota de agua es todo el río y todo el río está en esa gota de agua

Nuestro siglo sufre la aceleración del tiempo. Del tiempo mecánico, el tiempo natural y el tiempo personal, alterando sus ritmos. Por eso es necesario recuperar el equilibrio.

La militancia no puede obviar esos cambios y dejarse dominar por la aceleración, necesita buscar caminos superadores y nuevas condiciones de vida.

Es necesario decir como decía el querido “pelao” Monseñor Angelelli, el mártir de los llanos riojanos, que “hay que seguir andando nomás”.

Hoy muchos jóvenes comienzan a participar, poniendo toda la energía y predisposición desde diversas corrientes sociales, culturales, políticas, económicas y espirituales buscando nuevos paradigmas de vida a su existencia

Tienen capacidad para discernir entre precio y valor; saber que no son lo mismo.

No basta denunciar los males que vive nuestra sociedad, como el hambre en el mundo, no basta saber sobre los informes de la FAO que señala que mueren por día más de 35 mil niños de hambre en el mundo, cuando ha aumentado la capacidad de la producción de alimentos. Que la economía mundial provoque el desequilibrio donde el 20 por ciento consume el 85 por ciento de los recursos y bienes que produce el planeta y que el resto de la humanidad debe contentarse con sólo el 15 por ciento.

No basta hablar de los pobres y lamentarse, en todas partes se realizan congresos y encuentros, se publican estadísticas, pero ¿se preguntaron por qué hay pobres?

¿Se preguntan sobre el sistema neoliberal, que se apropia de los bienes y recursos de los pueblos y deja a la mayoría en la pobreza y marginalidad?

Si la lucha en defensa de los derechos humanos no se comprende en profundidad, nos quedamos en los efectos sin ver las causas, y la militancia se debilita y vuelve asistencialista, inoperante hipotecando el presente y arriesgando el futuro.

Los derechos humanos no son analgésicos del dolor, paliativos para sostener el sistema de dominación; a través de las luchas sociales se lograron gobiernos constitucionales. Se dice que vivimos en democracia porque hemos recuperado el ejercicio del voto, pero se continúa con el fraude electoral en varias provincias donde los señores gobernadores- feudales se han apropiado de las provincias y hacen lo que quieren y no lo que deben, utilizándolas para sus negocios e intereses políticos, quitándoles los documentos a los indígenas para votar y votando paraguayos que llegaron a Formosa a cambio de planes asistenciales del gobierno de Gildo Insfrán

La Argentina, es un país que perdió su soberanía y poco se hace por recuperarla; un país que no controla sus propios recursos y bienes naturales, como las industrias estratégicas, es un país dependiente y sometido a los intereses de las empresas transnacionales.

No podemos engañarnos: se ha profundizado el sistema neoliberal desde la dictadura militar, se ha privatizado todo durante el gobierno de Menem, vendido y vilipendiado el patrimonio del pueblo con total impunidad, empresas como YPF, Agua, energía, minería, ferrocarriles, empresas del Estado, territorio, que está llevando en la actualidad a la destrucción de los recursos y bienes naturales

El militante que se deja dominar por el conformismo, la falta de análisis crítico y de valores, termina siendo funcional al sistema de dominación. Basta mirar alrededor para darse cuenta de la desgracia en que han caído algunos militantes que han perdido la mística transformadora y revolucionaria de alcanzar nuevos paradigmas de vida, de sociedad y la visión de la lucha por la unidad de los pueblos en el continente, frente a los desafíos que hoy se presentan para la humanidad

Los intereses personales más de una vez afloran y confunden a los militantes cuando se anteponen a los objetivos y fines que dan sentido a sus acciones y caminos de liberación, esos militantes terminan perdiéndose en el laberinto del activismo por el activismo mismo que va hacia ningún lado.

Adolfo Pérez Esquivel

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