martes, 13 de diciembre de 2011

Declaración de La Vía Campesina en Durban


Declaración de La Vía Campesina en Durban

Vía Campesina

Asamblea de los Oprimidos, 5 de diciembre de 2011, Durban, Sudáfrica
 
La Asamblea de los Oprimidos nos hemos reunido aquí para exigir la transformación del sistema capitalista neoliberal en su totalidad. La lucha contra el cambio climático es una lucha contra el capitalismo neoliberal, la apropiación de tierras, el desahucio, el hambre, la pobreza y la recolonización de los territorios de los pueblos de Africa y los países del Sur. Estamos aquí para declarar que la acción directa es la única arma que poseen los pueblos oprimidos del mundo para acabar con todas las formas de opresión.
 
Estamos aquí en Durban, Sudáfrica, donde se está celebrando la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre el Clima (COP17) y se están discutiendo soluciones falsas para la crisis climática. Estamos viendo que el futuro de la Madre Tierra y de la humanidad corre peligro porque los responsables de la devastación de la naturaleza tratan de eludir su responsabilidad y borrar la historia.
 
Desde La Via Campesina, el movimiento global que agrupa a campesinos y campesinas, pequeños productores y familias agrícolas, nos sentimos consternados al ver cómo los países desarrollados siguen eludiendo su responsabilidad histórica de reducir emisiones e impulsando soluciones falsas y basadas en el mercado para la crisis climática.
 
Aquí en Durban se está negociando un “nuevo acuerdo” que será el resultado de la COP 17; un acuerdo que incluye mecanismos de mercado y un sistema de compromiso voluntario que pretende esquivar el programa obligatorio, que consiste en trabajar por conseguir compromisos vinculantes para acabar con las emisiones. Además, los países desarrollados están tratando de esquivar a toda costa su responsabilidad histórica y no pagar su deuda climática impulsando un fondo verde para el clima en el que participan capital priavado y el Banco Mundial. Por último, están tratando de incluir la agricultura dentro de las negociaciones, considerándola más como un sumidero de carbono que como una fuente de alimentos y sustento.
 
La Via Campesina, considera que, ante negociaciones de esta naturaleza, es mejor no llegar a ningún acuerdo que alcanzar un acuerdo que condene a la humnidad y a nuestro planeta a un futuro de catástrofes climáticasTanto la agricultura, como los pequeños campesinos y la naturaleza se encuentran en su peor momento. Los efectos del cambio climático se agravan cada vez más, causando pérdidas de cosechas, la destrucción de hábitats y hogares, hambre, hambrunas y muertes. El futuro de la humanidad y del planeta está en grave peligro y si estas falsas soluciones saliesen adelante, supondría una catástrofe para la naturaleza, las generaciones futuras y todo el planeta.
 
Por eso exigimos a todos los gobiernos involucrados en las negociaciones:
 
- Que todos los países del Sur se pronuncien por su pueblo y lo defiendan, así como al planeta, con dignindad y convicción. El gobierno de Sudáfrica ya ha vendido a su pueblo en este sentido.
 
- Que todos los países desarrollados asuman su responsabilidad histórica como causantes de esta crisis climática y paguen su deuda climática, además de compromenterse a reducir sus emisiones en un 50% respecto a los niveles de 1990, sin condición alguna y excluyendo los mercados de bonos de carbono u otros mecanismos compensatorios.
 
- Que se acabe con la agricultura industrial, que es causante de la contaminación y el cambio climático a través del elevado uso de productos químicos derivados del petróleo.
 
- Los gobiernos deben apoyar la agroecología.
 
- Que todos los países escuchen a su pueblo y trabajen para él y no se sometan al control de corporaciones transnacionales.
 
- Que los países no sigan intentando salvar el capitalismo y hacer pagar a la gente, incluídos a los pequeños agricultores, su crisis económica y financiera
 

Desde Via Campesina pedimos la aplicación del acuerdo mundial de los pueblos sobre el clima, que se estableció en Cochabamba. Y aquí en Durban, y en miles de otros Durbans, repetimos insistentemente nuestras soluciones para la crisis climática.
 
- El aumento del calentamiento global debe limitarse a sólo 1 grado centígrado.
 
- Los países desarrollados deben reducir sus emisiones hasta al menos un 50% en base a los niveles de 1990, sin condición alguna y excluyendo mercados de bonos de carbono o mecanismos compensatorios.
 
- Los países desarrollados deben comprometerse al pago de su deuda climática y facilitar fondos de al menos el 6% del PIB. Todos los fondos para la financiación del clima deben ser públicos y estar lejos del control del Banco Mundial y corporaciones privadas.
 
- Todos los mecanismos de mercado deben pararse, incluyendo el REDD, REDD++ y los mercados de carbono propuestos para la agricultura.
 
Insistimos en que no habrá solución al cambio climático y al depredador sistema neoliberal que lo provoca, sin la liberación de las mujeres, especialmente de las mujeres rurales, del patriarcado milenario y la discriminación sexista. Por eso, exigimos, como parte de una acción global contra el patriarcado y el sexismo:
 
- La promoción del derecho a la tierra de las mujeres y el acceso a la misma a través de su redistribución organizada.
 
- Las leyes y políticas deben tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres.
 
Desde Via Campesina, exigimos que se acabe con la comodificación de nuestra Madre Tierra y rechazamos los mecanismos del mercado de carbono. Rechazamos también que se incluya en las negociaciones un programa de trabajo sobre agricultura, así como todas las propuestas de los mecanismos de mercado en torno a la agricultura.
 
Como La Via Campesina y los pueblos del mundo, afirmamos que tenemos soluciones reales a la crisis climática y pedimos a todos los gobiernos que las tengan en cuenta antes de que sea demasiado tarde. Desde esta asamblea de los oprimidos anunciamos a los pueblos del mundo que la solución está en sus manos.
 
A través de la construcción de movimientos sociales y movilizando la lucha popular por el cambio social, los pueblos del mundo vencerán a la alianza firmada entre los gobiernos y las corporaciones multinacionales que están asfixiando al mundo. Actualmente, esta alianza está perpetrando en África uno de los mayores secuestros de tierras de la historia, que se traducirá en más agricultura química e industrial, más pobreza y explotación y más cambio climático. El único contrapunto serio a estos secuestros es la ocupación de tierras por parte de los propios sin tierra. Desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, la reforma agraria y la justicia climática, estas ocupaciones de tierra merecen el máximo apoyo.

¡La agricultura campesina sostenible y la agroecología enfrían el planeta!

¡La soberanía alimentaria es la solución!

¡La agricultura campesina no está en venta!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!
 
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Una seria amenaza
Mientras la mayor parte de los medios de comunicación se ocupan de política y políticos, la Tierra se ocupa de sobrevivir y eso constituye una amenaza para la especie humana como estamos apreciando ya
originario | Para Kaos en la Red 
 Cuando las cosas se ponen dificiles
LA CATÁSTROFE QUE SE AVECINA
Terminada en Durban la cumbre internacional sobre el cambio climático, hemos podido saber que en resumen todo va a seguir lo mismo. O sea: seguiremos usando para el desarrollo industrial combustibles fósiles en todo el Planeta, a pesar de lo que sabemos que nos puede ocurrir en los próximos años. Sí: en los próximos años y no en el próximo siglo ni dentro de tres décadas. En un artículo sobre la recién clausurada cumbre de Durban, el conocido profesor Noam Chomsky (*) afirma lo siguiente: “La AIEA (Agencia Internacional de la Energía) calculó que si el mundo sigue avanzando por su ruta actual, el presupuesto de carbono se habrá agotado para 2017. El presupuesto es la cantidad de emisiones que puede mantener el calentamiento global en un nivel de 2 grados Celsius, considerado el límite de seguridad.
El economista en jefe de la AIEA, Fatih Birol, dijo: “La puerta se está cerrando... Si no cambiamos la dirección ahora en cuanto a cómo usamos la energía, terminaremos más allá de lo que los científicos nos han dicho que es el mínimo (de seguridad). La puerta se habrá cerrado para siempre”. También el mes pasado, el Departamento de Energía estadunidense informó acerca de las cifras de emisiones para 2010. Las emisiones aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora, citó la Associated Press, lo que significa que los niveles de gases de invernadero son más elevados que el peor de los escenarios posibles anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007.
Prácticamente todos los gobiernos están dando al menos pasos vacilantes para hacer algo acerca de la catástrofe que se avecina. Estados Unidos está la cabeza en esto –al revés-. La Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, ahora está desmantelando las medidas ambientales introducidas por Richard Nixon, que en muchos aspectos fue el último presidente liberal”.(Hasta aquí la cita del profesor Chomsky*)

Pese a estos datos que nada bueno auguran, son escasos los artículos que aparecen sobre este tema en los medios de comunicación, excepto algunos alternativos. Casi todos prefieren preocuparse más por especulaciones sobre política y personajes públicos que por interesarse si se podrá respirar dentro de nada, si el agua que bebamos será potable, o los alimentos estarán todavía más contaminados con pesticidas. Tras esto no existen más que los intereses de las grandes corporaciones, grupos financieros y sus tribus de servidores (los llamados “políticos”) y de supuestos expertos anónimos que distribuyen entre la opinión pública – que ellos mismos adoctrinan- la dosis de “tranquilina” diaria para que nadie se altere por nada y lleguemos a ser como los músicos del Titanic mientras el barco se hunde.

UN DELITO GLOBAL
En el libro “Yo, Yo, Yo, la araña en la telaraña”, Gabriele de Würzburg (**) afirma lo siguiente:
“Si analizamos y observamos el estado de nuestra Tierra, diremos con razón: “la naturaleza está en gran medida destruida porque el ser humano actúa en contra. Con métodos que se oponen a los reinos de la naturaleza, el ser humano interviene en los procesos de la naturaleza y de los elementos. Si por ejemplo pensamos en las muchas sustancias nocivas que destruyen los pulmones de la Tierra, los bosques, se nos plantea esta pregunta: ¿con qué ha de respirar la Tierra y cómo ha de abastecer al ser humano con aire rico en oxígeno? ¿Quién ha de acoger y transformar las sustancias nocivas, si los bosques ya no pueden hacerlo?
La regulación del curso de los ríos, el asfaltar superficies verdes, y otras muchas cosas, son intervenciones en la naturaleza, a través de las cuales se perturban los circuitos del organismo Tierra, que forman las aguas. Tampoco la atmósfera puede proteger suficientemente a la Tierra, ya que ha sido destruida en gran medida por las causas del ser humano. Pero en el caso de este delito global y de sus consecuencias muchas personas reconocen lo sucedido, por ejemplo, al hacer afirmaciones como la siguiente: lo que la humanidad ha causado, lo que ha hecho a la naturaleza, afectará también a la humanidad. Y son también bastantes quienes reconocen que cada ser humano ha contribuido o contribuye a la destrucción de la Tierra y también de la atmósfera, y habrá de cargar con las consecuencias de su parte en ello”. (Hasta aquí la cita de Gabriele de Würzburg)

¿UNA ESPECIE INTELIGENTE?

Nos hallamos cada vez más cerca de obtener la respuesta de una naturaleza que necesita regenerarse y no cesa de dar avisos mediante tsunamis, terremotos, huracanes, tormentas destructivas, desplazamiento del eje magnético de los polos , etc. en el marco de un cambio climático del que somos responsables como humanidad y cada uno a su medida. Y en esa misma medida, por la ley Causal o ley de Siembra y cosecha, cada uno cosechará los bueno o lo malo que sembró.

Puede que, como especie, la humana nos consideremos a nosotros mismos inteligentes y, damos por supuesto que estamos muy por encima de los animales. Sin embargo no conozco ningún animal capaz de destruir la casa que le cobija. Y en cuanto al sentido de responsabilidad sobre sus acciones, un perro, por ejemplo, nunca actúa contra las leyes de la naturaleza, pero si ha cometido una infracción contra la ley de su amo, es capaz de mostrarse arrepentido cuando se le hace notar, igual que es capaz de sentir el sufrimiento ajeno, pero no puede decirse lo mismo de los seres humanos, que aún tenemos mucho que aprender de los animales antes de que acabemos también con ellos en este proceso hacia el abismo al que nos dirigimos mientras suenan estos días orquestas de villancicos en nuestro Titánic Tierra.

(*) Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y conocido analista político).
(**) Gabriele de Würzburg es una profetisa alemana actual, -una hereje para la Iglesia católica o la protestante- que lleva más de treinta años dando a conocer al mundo en más de 120 libros el mensaje del cristianismo originario que estas Iglesias adulteraron, con mensajes para nuestro tiempo.

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