martes, 4 de diciembre de 2012

Minga! Radio Universidad y el dominio público de las luchas

Minga! Radio Universidad y el dominio público de las luchas - Documento de La Minga
de LaMinga Mendoza, el martes, 4 de diciembre de 2012 a la(s) 11:48 ·

No es nuevo ciertas actitudes de parte de sectores de proyecto nacional y popular que, lejos de tender a la unidad y organización, intentan apropiarse de procesos de lucha de lxs de abajo, de las experiencias que intentan ser críticas a un modelo que sostiene la acumulación de riquezas en pocas manos a costa del saqueo y contaminación de nuestros bienes comunes como así también de nuestras dignidades.

En el año 2009, el Colectivo La Minga comienza a trabajar desde la educación popular en una toma de tierras en Rodeo de la Cruz, a 300 metros del B° Rayen Curá. En ese entonces, vecinxs de la toma se acercaron al comedor universitario de la UNCuyo a pedir ayuda de parte de algún espacio institucional u organizacional. La respuesta fue silencio generalizado salvo por nuestra colectiva que se acercó a hablar con las familias y comenzó a acompañar el proceso de organización que se daba en el territorio.
En ese momento alrededor de 100 familias habían tomado tierras que pertenecían, según lo investigado por ellxs mismxs, a la esposa del ex - gobernador Arturo Lafalla, en ese momento principal gerente del gobierno de Celso Jaque y de los intereses de los peor del PJ: “los azules”. Tierras abandonadas y donde en varias oportunidades habían sido víctimas de violación varias mujeres de los barrios vecinos. Al ingresar a la toma nos encontramos con una realidad más que compleja: divisiones entre las familias, disputas por el loteo precario, redistribución permanente de los terrenos asignados a cada familia, punteros que vendían parcelas, narcos. Esa realidad llevaba a que la fragmentación, propia del sistema capitalista y sus relaciones con el individualismo, no permitiera unidad en la acción. Unidad y organización que permitiera pensarnos desde un nosotrxs, más allá de ser muy consientes que éramos la exterioridad a ese proceso. Ese lugar de la intemperie nos permitió pensarnos y repensarnos dentro del proceso de base que se llevaba adelante en el lugar. Ese estar que se transformaba a cada paso, que se asumía desde la dignidad de la resistencia. Pasamos mañanas, tardes y noches en guardia a la espera de gendarmería y sus móviles represivos para expulsar a las familias y truncar la toma.

El método era simple. Bien conocido desde quienes intentamos aportar desde la experiencia de organización: la asamblea. Método que es bien conocido desde los sectores populares. Barrios, trabajadorxs desocupadxs, sindicatos de base, asambleas socio-ambientales entre otras que han dado muestra que la unidad y organización se logra en la síntesis de procesos y no de la cooptación de éstos. El Colectivo La Minga trabajó con cada familia para lograr que el lugar de decisión fuese la asamblea y no la carpa de un vecino o vecina más aventajada. La asamblea se organizó y unió desde los distintos sectores de la toma. Se avanzó en cuestiones de distribución de lotes, marcado de los mismos, espacio para el centro cultural y para una huerta. A la vez que avanzamos con la asamblea, lxs ocupantes de las tierras nos expresaron la necesidad de comenzar a armar una huerta orgánica, para que hubiese un espacio productivo y comunitario. Ante esto La Minga invitó, a través de Víctor Marino a la Agrupación Martín Fierro de la FCA-UNCuyo a participar con un taller. Sin embargo, ante nuestra sorpresa apareció el padre de Víctor, Alberto Marino, junto con la Federación Tierra y Vivienda (FTV), que conduce Luis D´Elia a nivel nacional. Las asambleas eran diariamente a las 19 hs en la calle sur de la toma, al lado de la acequia y, cuando estaba nublado, en el espacio que estaba asignado al centro cultural en el corazón mismo del territorio ocupado. Alberto Marino junto a lxs compañerxs de la FTV iban todas las mañanas e intentaban romper todos los acuerdos que se habían logrado por la tarde.

Este modo de destrucción de las construcciones de base no es extraño y la hemos vivido en menor medida en otros espacios con los gobiernos municipales (más allá del signo político). Los intentos de apropiación de construcciones autónomas es moneda corriente dentro de las lógicas verticalistas y machistas que imperan aun en día en la política de nuestro país. El planteo de Marino y la FTV era dejar de lado la asamblea y armar urgente una “unión vecinal” para obtener la consiguiente personería jurídica junto a la promesa de esta organización de bajar recursos desde nación. Siempre la mirada puesta de arriba hacia abajo. Conocemos las experiencias recientes de clientelismo político a través de las uniones vecinales, que se han convertido en verdaderos operadores políticos de los partidos hegemónicos como el PJ y la UCR, para definir las elecciones, sobre todo, a nivel municipal.

El proceso asambleario continuó un tiempo más y decidió un corte en la Ruta Nacional 7 para visibilizar la situación en la que vivían y para que se les reconocieran los lotes a través del IPV, para de ese modo comenzar a pagar una cuota mensual. Ante esta decisión, los compañeros de la FTV junto a Marino plantearon que esa medida no era adecuada (siempre por fuera de la asamblea y entre un grupo de familias muy reducido). Profundizaron sus políticas de deslegitimación hacia el Colectivo La Minga y llegaron a plantear que éramos un partido político, que detrás nuestro había una orga política (como gustaba decir a muchos de estos compañeros en los 70). Desde esa impunidad del señalamiento intentaron bastardear nuestro proceso y catapultar a la FTV como legítima dueña del proceso. A partir de esto, decidimos hacernos a un costado porque los enfrentamientos en el territorio entre las familias que no aceptaban los acuerdos por espalda y las familias a las cuales validaban la FTV fueron cada vez más fuerte.

Durante el primer mes de trabajo las familias habían acordado ponerle a la toma: Minga. Como todas las cosas, todo remite al principio. Minga es de dominio público. Claro que es de dominio público mientras sea desde una construcción legítima. Mientras el diálogo y la autonomía sean expresión del cambio social por el que luchamos a diario. Donde la horizontalidad y, sobre todo, la confianza permitan avanzar en un cambio radical de la opresión. Dominio público que no se discute en un nombre sino en un sistema alternativo al capitalismo. Lo único de dominio público son las luchas que damos los pueblos organizados contra el saqueo y la contaminación de nuestros bienes comunes, las luchas contra el patriarcado y por el aborto legal, seguro y gratuito, por la desarticulación de todos los monopolios mediáticos (Vila, Manzano, Moneta, entre otros socios del gobierno nacional) y no sólo de Clarín para que los medios de producción estén en mano de los trabajadorxs y no de un grupo de empresarios. En un cambio radical que significa construir entre todxs una alternativa revolucionaria y socialista.

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