ARGENTINA
Artistas y estudiantes exigen al gobierno porteño que desactive la "militarización" del Centro Cultural San Martín
Sala Alberdi: "No vamos a claudicar en la defensa de este espacio de autogestión"
11.01.2013 El grupo de jóvenes que mantiene la toma en el sexto piso –que lleva más de dos años– explicó que, ante el despliegue de patovicas y efectivos de la Policía Metropolitana, sus compañeros les hacen llegar alimentos a través de una soga.
Por: Florencia Halfon-Laksman
Me pasaron una muda de ropa y toallitas húmedas por una canasta, a través de una ventana. Hace mucho calor acá adentro. Hace más de una semana que estamos. Perdí mis pasajes para irme a Chile a visitar a mi familia. Nunca estuve preparado para esto. Nuestro malestar cotidiano ya se empieza a notar en los rostros", relata a Tiempo Argentino Andrés Luna, uno de los asambleístas que resisten, desde el 2 de enero, lo que llama "militarización" de la Sala Alberdi, en el Centro Cultural San Martín, contra el desalojo y el traslado de ese espacio.
La sala está tomada desde el 17 de agosto de 2010 porque, según asegura Luna –a cargo del taller de fotografía–, "desde la época en que era jefe de gobierno Jorge Telerman, el gobierno de la Ciudad quiere reconstruir el centro y convertirlo en un espacio multimedia, y en ese plan no está contemplada la Sala Alberdi, que funciona desde 1963 como espacio no oficial de enseñanza artística". Es decir, hace dos años y medio que un grupo de jóvenes autogestiona las actividades artísticas de esa sala, cobrando a la gorra y asegurándose de que el espacio nunca estuviera desocupado. Por eso la llamaron "toma por tiempo indefinido".
Los asambleístas fueron a la justicia, y ello les permitió quedarse allí hasta que, el 4 de mayo de 2012, la jueza Fabiana Schafrik ordenó el desalojo para que se concretaran en el lugar las obras de refacción. Pero la toma continuó. "Creemos que el gobierno de la Ciudad compró a la jueza, porque es la misma que antes nos dio la razón", señala Luna.
La situación se agravó a comienzos de este año, cuando el gobierno de la Ciudad les hizo llegar un memorándum. "No tenía ni siquiera un sello y decía que, a partir de ese momento, la sala se cerraba hasta el 10 de febrero por vacaciones y que no podía entrar nadie al edificio. Decía que esa decisión la tomaba Gabriela Ricarde, directora del Centro Cultural, pero no presentaban los papeles correspondientes. Sólo pusieron una cadena al candado de abajo y reforzaron el edificio con dos docenas de patovicas y efectivos de la Policía Metropolitana", detalla el asambleísta.
En diálogo con Tiempo Argentino, fuentes del gobierno de la Ciudad respondieron: "Durante mucho tiempo, la justicia actuó siguiendo la posición opuesta a la del gobierno de la Ciudad. Ahora, no. Nosotros siempre acatamos lo que dice la justicia."
Sobre el acceso a alimentos, los asambleístas denunciaron que los custodios no les permitieron ingresar comida a sus compañeros y que por ello debieron subirla por la ventana. Dice Luna: "Como hubo presión, los patovicas decidieron subir ellos con la comida que traían los compañeros. Pero no lo vamos a aceptar. No vamos a salir a recibir nada de ellos porque creemos que atentan contra nuestra seguridad. No confiamos en esta gente. Nos amenazan, golpeando los vidrios a la madrugada." Las autoridades de la Ciudad sostienen que "no es cierto" que no les permitan el acceso a la comida y aseguran: "El gobierno porteño les da agua mineral."
En la toma participan cerca de una docena de asambleístas, aunque algunos decidieron irse para sacar de allí a sus hijos menores de edad. Los manifestantes tienen 25 años en promedio, y los hay de 18 y 19 años. Luna sostiene: "Nos avisan, de manera diplomática, que no nos prohíben salir. Pero nos extorsionan, porque obviamente nos prohíben entrar. Nosotros no vamos a claudicar en la defensa de este espacio, nos vamos a quedar acá adentro hasta que abran las puertas." «
Detenidos por pintadas
Seis personas fueron detenidas el miércoles cerca de Tribunales por realizar pintadas en una pared del edificio contra el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, en relación a la protesta que se lleva adelante en el Centro Cultural San Martín. Cinco de los seis detenidos tienen entre 22 y 26 años y el sexto es un hombre de 51. Dos de ellos son mujeres.
La detención en la Comisaría 3ª duró algunas horas. Las seis personas debieron presentarse ayer ante el juez federal Luis Rodríguez para notificarse de la causa y dejar sus datos personales. Quedaron acusados de daño agravado de bienes de uso público, lo cual tiene una pena de tres meses a cuatro años de prisión. Hasta ayer, no había fecha definida para la indagatoria.
El hecho ocurrió el miércoles a la madrugada, cerca de las 3, cuando un oficial de la Policía Federal cumplía funciones de guardia. El oficial observó a los manifestantes en la intersección de las calles Uruguay y Tucumán, mientras pintaban una de las paredes del edificio. Al ser descubiertos, corrieron hacia la Avenida Corrientes, pero finalmente fueron detenidos.
"Terrorismo es silencio en la calle", "Cultura en peligro" y "Macri, devolvé la cultura" fueron las pintadas que encontró el oficial, pero ayer la pared ya había sido repintada en su color original.
Sala Alberdi de Buenos Aires: Toma y autogestión
La Sala Alberdi se encuentra en el 6º piso del Centro Cultural General San Martín y está tomada hace más de 2 años. Actualmente, el gobierno de la Ciudad, impide la entrada de alimentos y ha cortado el agua y se impide el uso de los baños, a quienes resisten en la Sala. Mientras tanto en la plaza seca (CC San Martin) se esta realizando un acampe en protesta por esta situación.
Aquí un video resumen lo que esta sucediendo
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=77m1eqJxdDA
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=_PK-pfosxo8
Un poco de historia:
SALA ALBERDI: TOMA Y AUTOGESTIÓN
La Sala Alberdi se encuentra en el 6º piso del Centro Cultural General San Martín y está tomada hace más de dos años. Desde el año 2006 existe en el centro cultural una política de vaciamiento que se traduce en la primer orden de desalojo a la Sala. En el año 2010, alumnos, ex alumnos y amigos de la Sala Alberdi decidimos llevar a cabo esta medida de fuerza para garantizar la continuidad de sus actividades.
En el 2009, Birman (entonces Director General) disolvió la Cooperativa que financiaba los sueldos de los docentes de la Sala, disminuyó la cantidad de talleres que se dictaban y, con la excusa del deterioro de la instalación eléctrica, en el año 2010, trasladó los cursos a otras dependencias que no cumplían con las condiciones mínimas, provocando paulatinamente el vaciamiento de los mismos.
El proceso judicial iniciado determina un fallo a nuestro favor, e interviene para garantizar que “el GCBA deberá reparar en el plazo de 30 días las anomalías detectadas (…), debiendo durante ese lapso de tiempo trasladar el desarrollo de las actividades de la Sala Alberdi a otro espacio físico adecuado, suministrándoles los medios necesarios para poder desarrollar sus actividades”. De todas maneras, los responsables se desligan del problema, y la Sala se cierra a principios del 2010.
Es en este contexto que se crea la Comisión de Alumnos, Ex Alumnos y Amigos de la Sala Alberdi y junto con los docentes de la Sala, salimos a la calle reclamando el cumplimiento del fallo y nos pronunciamos en contra de las políticas de vaciamiento y privatización de la Educación y la Cultura. Esta medida no proporcionó, de todas formas, respuesta alguna.
Es por eso que el 17 de agosto del año 2010, reunidos en Asamblea, la Comisión de Alumnos, Ex Alumnos y Amigos de la Sala Alberdi aprobamos la toma de la Sala hasta tanto no se cumpla el fallo. Pero además, es necesario destacar que quienes participamos de la toma no sólo mantuvimos la medida de fuerza, sino que, en pos de difundir el reclamo y ampliar el acceso de la comunidad a las actividades culturales, retomamos las formas de organización original de la programación, desarrollando numerosos espectáculos, seminarios, cursos y talleres a la gorra.
Sin embargo, ir en contra del monstruo no es fácil: durante este año de lucha recibimos golpes, amenazas, visitas intimidatorias de empleados de la DGEArt (Dirección General de Enseñanza Artística, de la cual la Sala depende) y personal policial. Los mismos que dijeron querer solucionar el conflicto nos denunciaron en varias oportunidades. De allí que desde Marzo de 2011 recae sobre la sala una orden de desalojo: se nos acusa de usurpación del espacio, alegando absurdamente que, con “violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad”, nos apoderamos del lugar.
la Sala Alberdi está ubicada en
Sarmiento 1551 6to piso (esquina Paraná)
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La Sala Alberdi Resiste
Macri vs. La cultura
Situada en el sexto piso del Centro Cultural General San Martin, la Sala Alberdi es una experiencia que combina autogestión con producción cultural y se ha convertido en un verdadero emblema de la resistencia colectiva a los embates del macrismo. Manejada por estudiantes y trabajadores, la sala funciona desde agosto de 2010, fecha en que el Gobierno de la Ciudad intentó cerrarla y un grupo de jóvenes se organizó para impedirlo, mediante talleres y espectáculos a la gorra. Desde el jueves 3 de enero, la Sala Alberdi está resistiendo un nuevo ataque de Macri contra la cultura popular: en esta oportunidad las autoridades han comenzado con un desalojo violento y gradual, impidiendo el ingreso de cualquier persona que asista a la Sala, encerrando a quienes están adentro y obligándolos a permanecer sin luz ni agua y desplegando un exagerado número de efectivos policiales y patotas sindicales que responden al macrismo. Ante esta situación, los trabajadores de la cultura han decidido resistir de la manera que mejor les sale: con autogestión e imaginación artística. El mismo día en que comenzó este nuevo intento de mercantilizar la cultura organizaron una asamblea, convocaron a un acampe por tiempo indefinido y garantizaron una olla popular en Sarmiento y Paraná. Una integrante de la asamblea declaró a NYB: “ellos tienen la voluntad de hacer negocios con un espacio que es de todos y no lo vamos a permitir”. A partir de ese momento, han desarrollado una intensa actividad que reúne cada vez a más personas en la plaza seca que está en la entrada del Centro Cultural y recibe el apoyo de vecinos y organizaciones sociales. Radio abierta, talleres, circo, recitales y muestras se suceden sin fin, llenando de color y creatividad un espacio que pretende ser privatizado por los funcionarios macristas.
fuente; Semanario Negro y Blanco
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