domingo, 8 de junio de 2014

Washington y el narcotráfico Por: Ignacio Díaz

Revista - Junio de 2014 > Argentina
Argentina

Idas y vueltas de Argentina con la DEA

Washington y el narcotráfico

Por: Desde Buenos Aires, Ignacio Díaz
Fecha de publicación: 01/06/14

Sergio Berni, secretario de Seguridad, y los gobernadores de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y de Córdoba, José Manuel de la Sota, se acercaron en mayo a la DEA estadounidense.

Síntomas: mediante acuerdos para la cooperación y capacitación con los gobernadores de las principales provincias, que visitaron Estados Unidos este año, la DEA se abre paso de nuevo en Argentina. El gobierno nacional también mejoró su relación con esta agencia antidrogas, pero mantiene un discurso crítico ante la política contra el narcotráfico de ese país y niega su posible intervención en asuntos internos.

Tras una serie de operativos lanzados para combatir el tráfico de drogas, una reunión mantenida entre el secretario de Seguridad Sergio Berni y el encargado de la DEA para Argentina a fines de abril en la embajada estadounidense generó revuelo y acusaciones cruzadas. Según trascendió en la prensa, y lo ratificó el propio Berni, en aquel encuentro se avanzó en la negociación de acuerdos para que la DEA brinde cursos de capacitación y haya intercambio de información con las fuerzas de seguridad nacionales. “Hoy existe más colaboración y entendimiento con Estados Unidos porque la Secretaría a mi cargo se ocupa a fondo de los problemas del narcotráfico en la Argentina”, declaró el secretario de Seguridad a un periódico nacional, aunque agregó que también hay intercambio y cooperación con países europeos. Hubo otra reunión con representantes de distintos países de ese continente en la embajada de España.

La reunión tuvo lugar tras la visita a Buenos Aires de William Ostick, director para Brasil y el Cono Sur de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento Estado estadounidense, que mantuvo encuentros con “autoridades del gobierno argentino, dirigentes políticos, representantes de empresas”, según informó la embajada. Se reunió conjuntamente con legisladores del kirchnerismo, la Unión Cívica Radical, el PRO y el Partido Socialista. Y afirmó allí que apoyará al actual gobierno argentino “en todos los desafíos que tiene ahora en el plano internacional”, tras considerar al país un “socio estratégico fuerte” de los Estados Unidos, según trascendió.

Ostick ya había recibido en enero en Washington al gobernador socialdemócrata de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y al ministro de seguridad provincial, Raúl Lamberto, junto a otros miembros del Departamento de Estado. Allí, los estadounidenses calificaron a la principal ciudad santafesina, Rosario, como un “núcleo duro” del narcotráfico en Argentina. “Los diagnósticos fueron coincidentes en el Departamento de Estado y en la OEA. Nos enumeraron una serie de características por las cuales consideran que Rosario y otras zonas del centro del país tienen hoy problemas con el tráfico de drogas”, contó Lamberto al regresar al país.

Otro que se reunió con Ostick en Washington para buscar acuerdos en materia de lucha contra el narcotráfico es el gobernador de Córdoba José Manuel De la Sota, que a fines de abril mantuvo conversaciones también con funcionarios de la DEA y el FBI. El Gobernador solicitó colaboración en capacitación y operatividad para la nueva Policía Antinarcóticos que se acaba de crear en la provincia, un cuerpo especial que dependerá de la Fiscalía General. El año pasado una decena de altos mandos de la División de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía de Córdoba fueron detenidos precisamente por vínculos con el narcotráfico y 70 efectivos de la fuerza fueron pasados a disposición, tras lo cual el ministro de Seguridad (un ex jefe policial) y el jefe de la policía provincial debieron renunciar. Se trata paradójicamente de jerarcas policiales que fueron formados en cursos y seminarios sobre investigación y persecución del tráfico de drogas y otros delitos complejos, brindados en Córdoba por la propia DEA.

Además de Córdoba y Santa Fe, también la provincia de Buenos Aires y la ciudad capital (son los cuatro distritos más poblados del país) se acercaron a la agencia estadounidense para negociar acuerdos de cooperación y capacitación. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, un grupo de oficiales de la Policía Metropolitana viajó a Estados Unidos a fines de abril a recibir cursos de capacitación de la DEA. Tanto el Jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, como el gobernador de la provincia homónima, ambos aspirantes a la Presidencia en 2015, también visitaron Washington este año.

Otra provincia cuya fuerza policial tiene vínculos con esa agencia, el FBI u otras dependencias del Departamento de Estado es la de Mendoza, con la que desde los años 1990 trabaja en “permanente contacto”, según palabras de su actual jefe, Juan Carlos Caleri. El año pasado todo el personal de Drogas de esta fuerza hizo un curso de adiestramiento de dos semanas con agentes de la DEA que viajaron especialmente a la provincia. Los gobernadores de San Luis, Chubut y Salta también firmaron convenios y el último de éstos, Juan Manuel Urtubey, fue otro de los tantos dirigentes políticos en visitar Estados Unidos en este 2014.

Ambigüedad

En este contexto se produjo el acercamiento de Sergio Berni a la DEA. Ya el jefe del Ejército, César Milani, había iniciado gestiones tras asumir el año pasado para comprar 35 vehículos blindados Hummer –fabricados por la estadounidense General Motors– para uso militar a partir de posibles acuerdos con el Comando Sur en materia asistencia tecnológica. Y el propio Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, firmó acuerdos con ese comando estadounidense cuando era gobernador de Chaco.

Pero si bien parece clara la existencia de un acercamiento con Estados Unidos, ahora en torno al narcotráfico, luego que se hiciera pública la visita de Berni a la embajada y la subsecretaria adjunta para América Latina del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, declarara que en Argentina y Brasil “la cantidad de consumo doméstico (de drogas) se ha incrementado dramáticamente” en base a un informe anual del Departamento de Estado, el funcionario nacional salió públicamente a condenar la política estadounidense contra el narcotráfico. Aseguró que ese país “tiene un problema grave y dramático de abuso de drogas”, cuenta con “cuatro millones de drogadictos” (según la ONU más de 70 millones de estadounidenses consumieron drogas alguna vez) y además “importa las drogas y exporta las muertes”. Agregó también que Washington debe revisar su política “antes de hablar de los problemas de Latinoamérica” y negó haber firmado acuerdos de cooperación con la DEA, aunque admitió: “Estamos intercambiando información permanentemente, por lo menos desde que soy secretario (de seguridad)”. Pero consideró que la “política antidroga” de ese país “fracasó rotundamente”. “Lo que hay son cursos de capacitación y cooperación entre nuestros gobiernos, que ya estaban avalados por un acuerdo y que se están poniendo en práctica”, explicó Berni a un periódico nacional.

Más allá de las críticas lanzadas, este acercamiento implica un viraje respecto de la posición mantenida por la ex ministra de Seguridad Nilda Garré, opuesta a entablar acuerdos con la DEA en materia de narcotráfico.

En la misma línea que Berni se pronunció la presidente Cristina Fernández en una conferencia de prensa conjunta que mantuvo con la presidente chilena Michelle Bachelet en su visita a Buenos Aires el 12 de mayo. “No alcanza con que dos países se pongan de acuerdo, sino que es un tema que debería llevarse a la Unasur”, manifestó Bachelet. Fernández consideró que Estados Unidos “propone una fórmula totalmente ineficaz hace 20 años” para abordar el tráfico y consumo de drogas, y negó que Argentina sea un país productor o un gran consumidor de droga. “Creo que muchos países importan drogas y exportan muertos”, completó al retomar la frase pronunciada por Berni pero para referirse también a Europa. Sin embargo, en paralelo a esas declaraciones crecen los vínculos entre las fuerzas de seguridad y la DEA.

Jóvenes: la mano de obra narco

Más de 150 jóvenes de entre 16 y 18 años fueron detenidos en distintos puntos de venta de drogas de Rosario tras los últimos operativos realizados por fuerzas federales en esa ciudad santafesina. “Siempre los condenados son los más pobres y el narcotráfico sigue circulando por otro lado”, afirmó la defensora oficial de la Justicia Federal, Matilde Bruera. Y agregó: “No puede resolverse el tema del narcotráfico imputando a las víctimas. Estos niños son explotados, trabajan de manera ilegal en un lugar riesgoso y en condiciones infrahumanas”.

Según un informe de la Procuradoría de Narcocriminalidad entre las causas abiertas en la Justicia Federal de Rosario, el 35% son por tenencia de drogas. “En la gran mayoría de los casos, los inculpados resultan ser lo que en la jerga se conoce con el nombre de ‘perejiles’”, admitió la defensora pública de menores de Rosario, en referencia a que no se detiene a los cabecillas de las bandas criminales, sino a los consumidores o a los eslabones más bajos: la población más vulnerable.

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