viernes, 9 de diciembre de 2011

Ceres, Plomo y después?


Por Fernando Albrecht
La empresa Lingotes SRL ha despedido 8 operarios. La empresa funciona con uno de los dos hornos que posee porque el otro ha sido clausurado por problemas de contaminación. No sólo debe un sueldo sino además se pide el reingreso de los trabajadores. Debemos también recordar que esta fábrica está signada como una de las contaminadoras de la ciudad la cual en los 90`estuvo a punto de ser trasladada por la demanda de la ciudadanía. Además de la afección de los trabajadores por el plomo en sangre. En Ceres no hay quien no diga: "juntar agua de lluvia? antes se tiene que labar bien el techo por el tema del plomo". En Selva parecido. 
En principio, siendo los únicos argumentos vertidos a la prensa los de la clausura del horno y la falta de ingresos a la fábrica por esto, lo que provoca el despido, suena ha maniobra de chantaje ante un inminente ajuste de clavijas a nivel de salubridad ambiental. Este tipo de fábricas se han instalado la mayoría, en límites provinciales, por la razón ambiental y de legislaciones más flexibles de un lado que del otro. Así, dar un paso a la siguiente provincia resultaría más fácil.
El cuello de botella con este tipo de empresas es la difícil resolución de trabajo-salud y ambiente.
Es decir, es demasiado alto el costo en deterioro ambiental y de la salud de los trabajadores y los ciudadanos de los pueblos vecinos ante la cantidad de mano de obra que produce (sin considerar aquí la ganancia que siempre es abundante en el empresariado y que generalmente es re-invertida en tierras o depósitos en el exterior, ante la casita -cuando se puede- que a duras penas logra hacerse un obrero durante toda su vida). La cuestión es que el gran ausente, en este tipo de conflictos de difícil resolución, es el Estado en sus diferentes niveles de representación: municipal- departamental- provincial y nacional. 
Lo más saludable (con todas las letras) sería que los trabajadores, habiendo cobrado el sueldo adeudado, pudieran re-insertarse laboralmente en alguna nueva iniciativa laboral donde se les mantenga la antigüedad y la escala salarial que percibían. El ferrocarril privatizado recibe (sólo en para la región metropolitana)) un subsidio diario superior a los 5 millones de pesos  o 450 millones de dólares para las productoras del mal llamado bio-diesel (que de bio no tiene nada). Basten dos ejemplos para pensar por qué el Estado, bajo las actuales gestiones, no es capaz de invertir en empresas de un nuevo paradigma, para empleos donde la salud sea un bien a cuidar y no a hipotecar, y en el que quienes trabajan, además, elaboren productos saludables. Así. Una salida sería que Municipio, Provincia y Nación comiencen a considerar la ecuación: inversión - trabajo - salud y ambiente - productos de calidad y saludables. 
El plomo y sus fábricas se inscribe, en grandes rasgos, en la línea: explotación minera contaminante- monocultivos y venenos - hidrocarburos y bio (necro) diesel - fábricas contaminantes. Lo que sería para nosotros un desarrollo industrial tardío combinado con la (sobre) explotación de recursos que no son renovables (tierra-agua-aire-petroleo-minerales), justo cuando el capitalismo está colapsando y cuando el planeta a gritos dice "BASTA".
Acompañando siempre la necesidad y la voluntad de los trabajadores creo también en la ferviente necesidad de empezar a pensar el problema desde un mirada más amplia y compleja, para dar soluciones más genuinas y duraderas y que además abran el horizonte para una sociedad de producción y consumo sustentable-saludable-digno.
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Actualización de la nota, pensando en voz alta: para el debate.
Las noticias al lunes 12 son: 1-la gestión de una ayuda financiera para la fábrica. 2-La expresada supuesta imposibilidad de la patronal de pagar las indemnizaciones. Pero, los empleados posiblemente en estos tiempos de movilidad comercial puedan o ya alguno haya conseguido otro trabajo.

 1- La gestión de ayuda financiera, hace acordar mucho a las repetidas, remanidas y fraudulentas maniobras de una gran parte del empresariado que utiliza el apriete por la necesidad de fuentes de trabajo para conseguir créditos y/o subsidios que luego en gran parte (y muchas veces nada) invierten en sus empresas. Es decir, aquí no sólo parece haber un mensaje contra las medidas de protección ambiental y de la salud (como la clausura del horno) sino además el aprovechamiento para conseguir dineros que: en caso de que sean invertidos garantiza la continuidad de una empresa que padecen todos los ceresinos o, que de no utilizarlo en la misma y desviarlo a cuentas personales u otros menesteres terminará con el cierre o decaimiento de la misma habiéndose retirado del rubro sin indemnizaciones a los que queden, sin hacerse cargo de los problemas de salud de empleados posiblemente afectados, de vecinos de Ceres posiblemente afectados y sin sanear (en la medida en que esto sea posible) el ambiente.
2- La supuesta insolvencia para pagar las indemnizaciones: 
Es una práctica ya realizada en más de 1000 empresas quebradas de la argentina el recuperarlas por parte de los empleados y ponerlas a trabajar. Gran número de ellas han dado muy buenos resultados. En este caso es difícil de sostener esta alternativa ya que se trata de un tipo de empleo que es muy riesgoso para la salud y a la vez produce gran contaminación ambiental. 
El ejecutivo municipal se pone como mediador quizá intentado ponerse justamente al medio y no por sobre el problema para mirarlo en su totalidad es decir, mirarlo desde el medio es tener a un lado empleados que quieren su pago y trabajo y del otro una empresa que quiere rentabilidad.Cuando mirado desde arriba o con mayor amplitud se vería que el problema no es, a estas altura en Ceres, trabajo sí o no, sino trabajo digno y saludable para todos y todas, medio ambiente sano, empresas con un perfil diferente al que sostiene parte de la economía local virando hacia otro tipo de iniciativas. Todo eso, no lo puede hacer un empresario sólo, ni un grupo de trabajadores solos, ni tan solo un intendente solo, sino una comunidad movilizada y comprometida con la vida de sus habitantes, madres padres hijos e hijas abuelos y abuelas. Es aquí donde la responsabilidad política de un gobernante adquiere su peso. Si este es capas de generar las condiciones para una vida diferente o simplemente es un acompañante de las circunstancias y la realidad tal como aparece y no tiene más poder o habilidad que la de aprovechar las buenas y gambetear las malas. Esto quizá lo haga durar mucho, lo que no tiene nada que ver con que a una comunidad le vaya bien. Por último, si sólo acompaña la realidad en sus vaivenes será uno más de los que ganó las elecciones porque las mayorías prefirieron votar continuidades por la mera situación de suba en ciclo económico actual por la posición frente a las demandas de los mercaderes del mundo. Esto no va sólo por la gestión actual, pues esta fábrica ha sido aprovada por gestiones de otro signo partidario (al igual que sucede con la AGD). Otra cosa es ganar porque se es un estadista, un visionario, de última, aunque no me guste, un conductor.
No se trata entonces de dejar trabajadores librados a su suerte ni de mediar y hacerle el juego a la patronal que quiere una vez más salirse con la suya, sino propiciar la construcción de alternativas responsables, evitando generan contaminaciones para una ciudad y región que ya están bastante comprometidas. 





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