Hace 15 años, cuando no hacía más de 3 o 4 de que había regresado a Hersilia, había escrito una nota analizando y criticando, de las instituciones locales, la falta de dirigentes y que los pocos dirigentes que iban surgiendo, además, carecían de una formación seria respecto a su democraticidad, apertura, capacidad de liderazgo, modos organizativos, etc. Por supuesto que yo también carecía de eso y no es algo que aun lo tenga resuelto, de ningún modo, pero en la búsqueda estamos, digo, ya no la ser dirigente, y formado, sino la de ser persona en formación permanente, buscando construir con otros lo más amplia y amorosamente posible, sin liderazgos, jefes o mandamases ni con estructuras fijas, cerradas o desvinculadas del todo social. Aquella crítica contenía, desde mi renovado punto de vista de hoy, varios errores.
Primero, no analizaba la falta de dirigentes en relación a la chatura intelectual y de todo orden que vivía el país en medio del más nefasto período nacional, los 90’ como continuidad de la dictadura.
Segundo, no contemplaba que el surgimiento de dirigentes de una sociedad está ligado a sus necesidades y a sus estructuras como a la economía que sustenta o detenta el desarrollo (atraso o conservación) del mismo.
Tercero, que las instituciones para la cual veía necesidad de dirigentes por más que los tuvieran no resolverían los graves problemas históricos del pueblo pues no está en ellas resolverlos sino ocultarlos o conservar sus acciones sobre lo dado, sin cuestionarlo. Para esto último serían necesarias instituciones nuevas, de nuevo carácter, organización e ideas.
Cuarto, amén de todo lo expresado anteriormente ya no creo que sean necesarios dirigentes (o líderes) y tampoco que los sean las instituciones con las que contamos. Más bien es necesario que nos vayamos tornando cada vez más, todos y todas, en personas capaces de presentarnos ante la comunidad con ideas propias, apertura y amorosidad, capacidad de trabajo colectivo y una mirada crítico reflexiva que nos permita tomar decisiones político actitudinales que repelan toda injusticia, y propongan, y pongan en movimiento una sociedad justa, igualitaria, soberana y libre. Nota completa en Hersilia y la Región
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