viernes, 7 de diciembre de 2012

Buenos Aires, malos aires: así está la argentina del interior desde hace 15 años

Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados
TIODICARB SOBRE BUENOS AIRES
El pesticida tiodicarb es un insecticida PERSISTENTE MUY TÓXICO, que se usa sobre todo para embeber las semillas con el "objetivo" de que no sean atacadas por gusanos de la tierra una vez plantada.
El nombre comercial más popular en el mundo es SEMEVINº y lo fabricaba la Union Carbide de Dow Chemical. 
Uno de los mayores productores mundiales hoy es la BAYER, y los cientificos alemanes vienen reclamando que deje de producirlo para venderselo a paises "pobres" (realmente, ¡pobres paises!), PORQUE ESTA PROHIBIDO POR LA UNION EUROPEA desde julio de 2011 (http://www.imaflora.org/downloads/biblioteca/RAS_Lista_de_Plaguicidas_Prohibidos_Noviembre_2011.pdf).
Aca lo usan las Semilleras masivamente y las semillas de maiz deben ser pintadas de colores fuertes para que nadie las ingiera, cualquier pollo, chancho o humano que las coma morira rapidamente. Monsanto puede utilizarla junto con Ponchoº para tratar (curar) sus maices venenosos en la planta que quiere instalar en Malvinas Argentinas
http://www.imaflora.org/downloads/biblioteca/RAS_Lista_de_Plaguicidas_Prohibidos_Noviembre_2011.pdf

DE MAXIMILIANO MENDOZA -"Algo huele mal en la Ciudad de Buenos Aires"

Y evidentemente huele mal, es insoportable; produce mareos, irritación, náuseas y nos impide salir a la calle para hacer nuestros trámites. Lo mejor es refugiarse en el departamento, al abrigo del conjuro de lo urbano, siempre higiénico y pulcro, a la espera de que las instituciones y los dispositivos del orden neutralicen y co
ntrolen el peligro que osó alterar la armonía de nuestra vida civilizada.
Es un hecho insólito; cosas que no suceden en la vida cotidiana. Un accidente, algo indeseado, una falla en el cálculo, una falta de previsión.
Sin embargo, en la Argentina profunda es algo de todos los días. Lo que hoy irrita los tractos respiratorios de las clases urbanas, y que configura un escándalo ético y sanitario para los medios de comunicación también urbanos, es un problema diario para los habitantes anónimos de la ruralidad que conviven diariamente con la nube tóxica del "progreso y el desarrollo", de la "ciencia y la tecnología", de la "industrialización de la ruralidad" que también los irrita y no los deja respirar, pero que también les produce cáncer, malformaciones y abortos espontáneos; una nube que no los deja cultivar alimentos, que los criminaliza y los desarraiga. Una "realidad-otra" que no supone problema alguno para los conjurados por la ilusión urbana y sus valoraciones éticas; una "realidad-otra" que no forma parte de las charlas de café ni mucho menos sería "tema del día" con transmisiones en vivo y en directo para los canales de televisión.Para el imaginario de los sectores medios/ medios altos urbanos, portuarios y porteñocentristas, el origen de los alimentos que consumen y los problemas relacionados con las fumigaciones masivas con agrotóxicos, que afectan a la todavía escasa vida rural que aún queda en el campo, no existen y/o no les interesa, y lo evidencias hasta con cierta autocomplacencia. Mejor no saberlo y vivir tranquilos en nuestros departamentos.
Al final parece que el viejo Kusch tenía razón: el urbano-portuario no puede vivir con miedo, no puede sentir que la huella del diablo lo asedia. Tiene que sacárselo de encima con racionalidad, ya sea con orden, instituciones, higiene, pulcritud, cálculo y previsión. Qué mejor, entonces, que elaborar un conjunto de ideas, de valoraciones y de ideologías que le permitan ignorar estas realidades y apuntalar su ilusión urbana, institucional y desarrollista. Lo puede hacer con liberalismo, con marxismo-leninismo o con fascismo. Da igual. Hoy lo puede hacer con macrismo o con kirchnerismo.
Ojalá que esta breve visita a la ciudad-puerto del mal olor, del miedo y del asedio de la huella del diablo con los que conviven los campesinos y los indígenas de la Argentina profunda, les permita mirar, aunque más no sea de reojo, el verdadero rostro del progreso y el desarrollo del que tanto hablan en la presidencia, los ministerios y las universidades.

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