Uruguay: Se escuchan gritos en la calle.
Este Especial Uruguay sigue dando cuenta de lo que está ocurriendo en ese país, donde por dos vías diferentes pero que tienen un punto en común (represión e impunidad), se está produciendo una importante reacción frente a los desmanes violentos del Estado y sus instituciones. Por un lado, está el caso de la decisión judicial de procesar por "asonada" contra la Suprema Corte, un episodio de reacción importante ante lo que fue en su momento el traslado de una jueza, que era una de las pocas que quería investigar a fondo los crímenes cometidos por los militares de la dictadura. Precisamente los procesados ahora, son parte de una multitud que, indignada, se dirigió al local de la Corte para repudiar esa nueva consagración de la impunidad a la que adscribe el actual gobierno de Pepe Mujica. Los militantes juzgados son todos ellos parte de la historia combativa del Uruguay de ayer y de hoy, y por esas raras cosas de la "asimilación" que sufren los ex tupamaros que hoy gobiernan, aprueban la mala idea de detener y condenar a sus ex compañeros de lucha.
Por otra parte, están los graves hechos del barrio montevideano Santa Catalina, donde la furia policial contra los jóvenes (algo que se viene repitiendo con bastante asiduidad) se volcó esta vez contra un chico del barrio, al que asesinaron al mejor estilo del "gatillo fácil" rioplatense.
Los vecinos de Santa Catalina parecen dispuestos a no dejarles pasar una más a los esbirros policiales y por eso ganaron la calle y están peleando contra la prepotencia policial. Ahora, como siempre se empezarán a escuchar las voces de quienes, desde la comodidad de sus despachos o de su indiferencia, comenzarán a hablar de "que así se le hace el juego a la derecha", que "al gobierno progresista hay que cuidarlo porque si no vendrán los gringos", etc,etc, pero el problema es que cuando los pueblos pierden la paciencia (por tanto mal trato y engaño) las cosas asumen otro color. Mujica y sus muchachos no son lo que parecen, y mucho menos lo que intentan parecer, de aquellos fuegos juveniles y años heroicos de los Tupamaros poco les queda, y hoy se sientan a hablar de negocios con los banqueros o empresarios trasnacionales, o entregan el país a la megamineria y las pasteras, o justifican, como ocurre con el ex tupamaro y actual ministro del Interior, Bonomi, la represión contra los jóvenes.
Tiempo al tiempo, las cosas van quedando más claras, y esa larga siesta provinciana en que parecía haberse instalado el Uruguay, se está acabando, y comienzan a oirse gritos en la calle. Sonoros, claros, soberanos, gritos de impotencia, pero también de rebeldía. Si el poder no los escucha (algo similar ocurrió recientemente en Brasil), la marea irá creciendo incontenible. Es parte del devenir histórico, y contra ello no alcanzan policías, ministros, ni periodistas tergiversadores de la realidad.
Es por eso que este Especial apunta a dar información de lo que ocurre, rompiendo la censura que habitualmente se da en estos casos. Para ello hemos seleccionado el material que habitualmente nos envían nuestros colegas del Colectivo de Noticias Uruguayas, a los que les agradecemos su compromiso informativo.
Resumen Latinoamericano
_____________________________
URUGUAY
Indignación y respuesta popular en Santa Catalina, después que la policía asesinara a un joven vecino
La indignación acumulada durante toda la jornada por la muerte de un joven a manos de la Policía, dio paso al estallido de broncan en la noche en Santa Catalina. El barrio fue cerrado y hubo violencia.
Los vecinos se habían convocado a las 19 horas para realizar una marcha con velas, en protesta por el asesinato de Sergio Lemos, baleado por un policía en la noche del lunes. Sin embargo, a esa hora el barrio era un hervidero y no había clima para un reclamo pacífico.
Desde las siete hasta casi las 22:00 la violencia fue aumentando y se observaba que un grupo más duro, compuesto mayoritariamente por jóvenes, estaba totalmente indignado contra la prepotencia policial.
Otro momento de gran tensión se dio cuando llegó un camión de Bomberos al barrio. Un grupo de jóvenes se acercó al vehículo, a unos 50 metros del primer piquete, y mientras levantaban la mano, gritaron: "Acá no van a entrar". A la misma vez, otro grupo empezó a gritar desde atrás del piquete para que los dejen entrar. "Dejalos que se arrimen y les rompemos todo, dale, que vengan", decían. Los Bomberos optaron por retirarse.
"Esto es para frenar a los milicos", repetía uno de ellos mientras armaba un piquete con ayuda de otros jóvenes.
Eran al menos 40 que corrían de una punta a otra de la calle Víctor Hugo y alimentaban los piquetes que cortaban la calle. Algunos incluso se movían en moto y llevaban trozos de neumáticos de un lado a otro para avivar el fuego. Además del corte principal que ardía en el ingreso al barrio, la multitud armó dos piquetes más en un cruce de calles a una cuadra y media del almacén donde todo comenzó por la rapiña.
Al menos 200 personas se concentraron en ese punto y empezaron a insultar a los únicos extraños que había en el lugar: la prensa. Sobre las 19:30 encendieron uno de los piquetes y cuando los camarógrafos y fotógrafos empezaron a registrar lo que sucedía los jóvenes reaccionaron con violencia.
Un par de ellos se llenaron las manos de piedras y empezaron a gritar a la prensa: "No queremos periodistas acá, queremos que paguen al pibe". En ese momento comenzó una lluvia de piedras y amenazas contra los cronistas. Las piedras pasaron cerca de un grupo de periodistas; un móvil de prensa que estaba estacionado recibió un impacto en el techo.
Minutos más tarde otro grupo apedreó una garita de seguridad (que estaba vacía y solo tenía algún mueble y un aire acondicionado), y finalmente terminó por rociar el local con combustible y prenderlo fuego.
También unos 10 jóvenes se metieron al terreno de un jardín de infantes que está construyendo la ANEP y empezaron a retirar columnas de hormigón de unos tres metros de largo. Sacaron bloques y piedras y con eso formaron más piquetes. En total cortaron las calles en cinco puntos distintos.
Algunos vecinos contaban que llevan 30 años viviendo en el barrio denunciaban constantes excesos de la Policía en el último tiempo. "Vienen y se meten con los que están sentados en la esquina o caminando por el barrio de noche, pero a los verdaderos chorros no los tocan", dijo un vecino .
Caía la noche y el ambiente se hacía más denso. Muchos seguían esperando que llegara la Policía, que nunca apareció.
Sobre las 21 horas, los manifestantes volvieron a emprender contra la prensa. Un grupo de al menos 10 jóvenes apareció con la cara tapada, incluso uno de ellos llevaba una máscara de gas y otro tenía un cóctel molotov en la mano. Se acercaron a una camioneta del periódico La Diaria y le lanzaron debajo el explosivo. La explosión no se concretó porque al frasco con combustible se le salió la mecha. Igual, las amenazas a la prensa continuaron.
Ante todo ese panorama, Santa Catalina terminó aislada. La Unión de Trabajadores de Cutcsa informó en un comunicado que las líneas "D" e "I-185", todas con recorridos que finalizan en la terminal Santa Catalina, tienen restringido el servicio. Según la empresa, las unidades no llegan a destino desde ayer y finalizan el recorrido en la Policlínica La Sopa", unas seis cuadras antes de la zona de ingreso al barrio.
Politizado.
Santa Catalina es un bastión de la izquierda combativa, la que no baja la cabeza ni se amolda al discurso del falso "progresismo"..Existe en el barrio un fuerte trabajo político a nivel de base .
Allí, meses atrás el Ministerio del Interior hizo algunos arrestos preventivos luego de la asonada a la Suprema Corte de Justicia. Los vecinos de Santa Catalina, fundamentalmente, los más jóvenes, tienen activa militancia política y social en diversos temas que van desde la defensa de los derechos humanos hasta la protección del medio ambiente.
Ayer, durante toda la jornada, el tupamaro histórico (y severo crítico al actual gobierno de Mujica) Jorge Zabalza cobró protagonismo al afirmar que fue testigo del asesinato y embistió contra el ministro del Interior -su excompañero en el MLN- Eduardo Bonomi.
Zabalza afirmó que el policía disparó "a mansalva. Le descargó hasta el último y lo mató". Agregó que cuando regresó de una conferencia de prensa se encontró con Santa Catalina ocupada por la Policía.
"Vi patrulleros que a toda velocidad recorrían las calles, dos camionetas de la metropolitana con policías en la caja exhibiendo las armas y algún disparo al aire", explicó el extupamaro a diversos medios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Criticidad, honestidad intelectual y de todas las especies, creatividad, denuncia y anuncio...