Martes, 12 Noviembre 2013 Información General Santa Fe
Los estudiantes de la Facultad de Ingeniería Química volvieron a denunciar que fue la propia UNL la que cursó la invitación a la firma Monsanto, para que mediante una exposición, diera a conocer las actividades que desarrolla la empresa y generar las primeras instancias de contacto con los estudiantes para futuras prácticas, pasantías y puestos laborales.
Ante esta situación los estudiantes de la Facultad decidieron no quedarse callados , sino que como actores de la Universidad Pública decidieron exponer su postura sobre todo lo que es y representa la Empresa Monsanto: "Decidimos realizar una contracharla en el octágono de la Facultad de la cual participaron más de 200 personas, entre estudiantes y diferentes instituciones. En la misma planteamos nuestras razones de por que le decíamos no a Monsanto en la FIQ. La empresa maneja el mercado monopólico de semillas transgénicas y agrotóxicos, como el glifosato, pesticidas y herbicidas que se aplican en los cultivos como la soja o el maíz. Con este manejo monopólico Monsanto se apodera de nuestra soberanía alimentaria y ataca con su política monopólica de implementación de agrotóxicos y semillas transgénicas a todas las aristas sociales, económicas, productivas y ambientales", sostuvo Juan Belbey , estudiante e integrante de la Agrupación Martín Fierro.
Al mismo tiempo subrayó la complicidad en ésta situación de la Universidad Nacional del Litoral: "Fue la institución quien permitió y fomentó la charla de la empresa buscando jóvenes profesionales. Es importante recordar que en 2010 hubo un informe emitido por la UNL donde, haciendo caso omiso a una numerosa cantidad de investigaciones realizadas en otros países, por la Red Universitaria de Ambiente y Salud de la UNC y otros informes del Investigador del CONICET Andrés Carrasco (UBA), donde señalaban el impacto que el glifosato tiene (provocando malformaciones en ranas y embriones de pollo con dosis muy por debajo de las utilizadas en la práctica agrícola) sobre los seres humanos. La UNL afirmaba que "no había estudios que correlacionen valores de glifosato en muestras biológicas de humanos y su relación con las patologías. La UNL nunca hizo un estudio nuevo sino que presentó un rejunte de investigaciones y se lavaron las manos al decir que no era bueno ni malo solo había que seguir investigando", agregó Belbey.
En la contracharla, de la cual participaron más de 200 personas a diferencia de la charla de la UNL y Monsanto que por razones de cupo reunió a 20 personas, se expusieron algunos ejes con respecto a la relación de la Universidad y la empresa Monsanto, el impacto ambiental y la salud, los aspectos legales (patentamiento de semillas, Ley de agroquímicos) y alternativas de producción sustentable: Hoy una vez más la UNL y la FIQ vuelven a fomentar éste tipo de prácticas que involucran a un modelo productivo extractivista en el país, que beneficia a unos pocos, mientras continúa con el desplazamiento de las poblaciones rurales a las ciudades y el impacto ambiental sobre las poblaciones cercanas a la zonas productivas. Lo cierto es que varios medios de comunicación prefirieron titular sobre algunos incidentes y nunca poner en valor el verdadero espíritu del reclamo por el cual se viene trabajando desde hace años", explicó.
A la vez esperan un pronunciamiento de la Universidad respecto a la firma Monsanto y el tipo de prácticas que lleva adelante: "Los estudiantes siempre nos preguntamos: ¿Vamos a ser ingenieros pero para quién?, parece que la Universidad tiene en claro para quien forma profesionales.
Por último, desde la agrupación Martín Fierro que integran diferentes estudiantes de la FIQ expusieron algunas de las razones por las cuales le dicen No a Monsanto.
Relación con los agroquímicos
En 2010, luego de que vecinos de la ciudad santafesina de San Jorge presentaran un recurso de amparo para exigir que cesen las fumigaciones con glifosato debido a lo perjudicial que resultan sobre las poblaciones, el Poder Judicial solicitó a la UNL un estudio pormenorizado sobre el tema que permitiera determinar los efectos de ese agroquímico utilizado en los cultivos de soja transgénica.
El informe afirmaba que "numerosas especies de algas, invertebrados, peces, anfibios y reptiles de nuestra región serían sensibles a los niveles de uso de los formulados comerciales con glifosato", sin embargo agrega que "la asociación entre exposición a glifosato en seres humanos y diversas patologías presentan asociaciones débiles y raramente significativas" y agrega: "no hay estudios que correlacionen valores de glifosato en muestras biológicas de humanos y su relación con las patologías"
Haciendo caso omiso a una numerosa cantidad de investigaciones realizadas en otros países (antes y después del informe de la UNL), y también por la Red Universitaria de Ambiente y Salud (Médicos de pueblos fumigados) de la UNC, que comprobaron un aumento en la cantidad de bebés con malformaciones al nacer en zonas donde se utilizaba glifosato y otros informes del Director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del CONICET Andrés Carrasco, que extrapolaba directamente a los seres humanos los resultados de sus investigaciones sobre el glifosato donde encontró que causaba malformaciones en las ranas y embriones de pollo en dosis muy por debajo de las utilizadas en la práctica agrícola.
Todo esto es una clara muestra de bajo qué poderes económicos, productivos, políticos y corporativos se encuentra hoy nuestra Universidad, elaborando un informe donde no dejaba claro los alcances y efectos que tiene el glifosato sobre la vida humana, teniendo en cuenta la gran cantidad de superficie sembrada con soja transgénica que hay en nuestra provincia y los intereses propios y ajenos que se estarían tocando si se dejara en claro el real impacto de este agrotóxico sobre la vida humana, beneficiando de esta manera a los diferentes actores políticos y económicos que se enriquecen con este modelo productivo, antes que promover la defensa del bienestar humano por sobre todas las cosas.
Monocultivo y Desplazamiento de la población rural a la ciudad
La soja es un monocultivo, que en la actualidad, se extiende por todo el Cono Sur desplazando a la población rural, devastando las áreas de bosques y pastizales y debilitando las bases de la producción alimentaria de cada país. Los agronegocios ocupan el territorio y condenan a la población a migrar, sea a la pobreza de los márgenes de las ciudades o a los trabajos precarios.
En Argentina, se expande masivamente en los años 80, acabando con el sistema de rotación entre ganadería y agricultura, instalando la agricultura permanente. A mediados de los 90 el modelo de la soja trasciende a una nueva fase con la incorporación de la biotecnología y el gran evento: la soja resistente al herbicida Roundup, creada por la Monsanto. Este fenómeno gatilla un crecimiento exponencial de la superficie destinada al monocultivo gracias a los bajos costos de producción y las altas tasas de ganancia. Con una superficie cultivada que representa más del 50% de la superficie agrícola del país.
El modelo de la soja consiste en un paquete biotecnológico compuesto por la semilla transgénica de soja RR (Roundup Ready), plaguicidas – principalmente los herbicidas a base de glifosato- y la técnica de siembra directa. Este paquete es indivisible, dado que estos 3 componentes son los que permiten la industrialización de la agricultura, la implementación de grandes superficies de monocultivos y la ventaja de mínima mano de obra. Se trata de una agricultura sin agricultores. En la Argentina actual, con tecnología de punta, para 1000 hectáreas solo se requieren 2 personas trabajando por año. Pero la necesidad de poseer capital, recursos económicos para poder adquirir insumos y solventar la maquinaria necesaria, hacen que la soja se vuelva sólo rentable a grandes escalas y esto genera un proceso violento en el que va desapareciendo el pequeño productor.
Soberanía alimentaria (patentamiento de genes)
Monsanto atenta contra nuestra soberanía alimentaria apropiándose mediante patentes del desarrollo de semillas que son, en realidad, producto de siglos de trabajo campesino e indígena. Este accionar se configura dentro del marco de la biopiratería. Los recursos biológicos y naturales de las comunidades, son tomados libremente, modificados en ocasiones trivialmente y patentados, sin permiso alguno, y son usados para desarrollar las economías globales, apropiándose entonces de saberes colectivos, buscando provocar el pago de regalías por usar estos conocimientos "innovadores".
De este modo se corre el riesgo de perder la soberanía sobre las semillas, la biodiversidad y la innovación colectiva, quedando nuestra producción de alimentos a merced de una multinacional.
Como ejemplo de esta arremetida, en 2010 el gobierno argentino le ganó una pulseada a la multinacional Monsanto, que pretendía hacer valer sus "derechos", en la cual el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) resolvió que la compañía no podía prohibir la comercialización en Europa de la harina de soja argentina que contenía, en estado residual, una secuencia de ADN patentada por la empresa estadounidense en el Viejo Continente pero no en Argentina, por la cual pretendía cobrar regalías.
Fuente: Síntesis de la Región – Fm Chalet 100.9
Los estudiantes de la Facultad de Ingeniería Química volvieron a denunciar que fue la propia UNL la que cursó la invitación a la firma Monsanto, para que mediante una exposición, diera a conocer las actividades que desarrolla la empresa y generar las primeras instancias de contacto con los estudiantes para futuras prácticas, pasantías y puestos laborales.
Ante esta situación los estudiantes de la Facultad decidieron no quedarse callados , sino que como actores de la Universidad Pública decidieron exponer su postura sobre todo lo que es y representa la Empresa Monsanto: "Decidimos realizar una contracharla en el octágono de la Facultad de la cual participaron más de 200 personas, entre estudiantes y diferentes instituciones. En la misma planteamos nuestras razones de por que le decíamos no a Monsanto en la FIQ. La empresa maneja el mercado monopólico de semillas transgénicas y agrotóxicos, como el glifosato, pesticidas y herbicidas que se aplican en los cultivos como la soja o el maíz. Con este manejo monopólico Monsanto se apodera de nuestra soberanía alimentaria y ataca con su política monopólica de implementación de agrotóxicos y semillas transgénicas a todas las aristas sociales, económicas, productivas y ambientales", sostuvo Juan Belbey , estudiante e integrante de la Agrupación Martín Fierro.
Al mismo tiempo subrayó la complicidad en ésta situación de la Universidad Nacional del Litoral: "Fue la institución quien permitió y fomentó la charla de la empresa buscando jóvenes profesionales. Es importante recordar que en 2010 hubo un informe emitido por la UNL donde, haciendo caso omiso a una numerosa cantidad de investigaciones realizadas en otros países, por la Red Universitaria de Ambiente y Salud de la UNC y otros informes del Investigador del CONICET Andrés Carrasco (UBA), donde señalaban el impacto que el glifosato tiene (provocando malformaciones en ranas y embriones de pollo con dosis muy por debajo de las utilizadas en la práctica agrícola) sobre los seres humanos. La UNL afirmaba que "no había estudios que correlacionen valores de glifosato en muestras biológicas de humanos y su relación con las patologías. La UNL nunca hizo un estudio nuevo sino que presentó un rejunte de investigaciones y se lavaron las manos al decir que no era bueno ni malo solo había que seguir investigando", agregó Belbey.
En la contracharla, de la cual participaron más de 200 personas a diferencia de la charla de la UNL y Monsanto que por razones de cupo reunió a 20 personas, se expusieron algunos ejes con respecto a la relación de la Universidad y la empresa Monsanto, el impacto ambiental y la salud, los aspectos legales (patentamiento de semillas, Ley de agroquímicos) y alternativas de producción sustentable: Hoy una vez más la UNL y la FIQ vuelven a fomentar éste tipo de prácticas que involucran a un modelo productivo extractivista en el país, que beneficia a unos pocos, mientras continúa con el desplazamiento de las poblaciones rurales a las ciudades y el impacto ambiental sobre las poblaciones cercanas a la zonas productivas. Lo cierto es que varios medios de comunicación prefirieron titular sobre algunos incidentes y nunca poner en valor el verdadero espíritu del reclamo por el cual se viene trabajando desde hace años", explicó.
A la vez esperan un pronunciamiento de la Universidad respecto a la firma Monsanto y el tipo de prácticas que lleva adelante: "Los estudiantes siempre nos preguntamos: ¿Vamos a ser ingenieros pero para quién?, parece que la Universidad tiene en claro para quien forma profesionales.
Por último, desde la agrupación Martín Fierro que integran diferentes estudiantes de la FIQ expusieron algunas de las razones por las cuales le dicen No a Monsanto.
Relación con los agroquímicos
En 2010, luego de que vecinos de la ciudad santafesina de San Jorge presentaran un recurso de amparo para exigir que cesen las fumigaciones con glifosato debido a lo perjudicial que resultan sobre las poblaciones, el Poder Judicial solicitó a la UNL un estudio pormenorizado sobre el tema que permitiera determinar los efectos de ese agroquímico utilizado en los cultivos de soja transgénica.
El informe afirmaba que "numerosas especies de algas, invertebrados, peces, anfibios y reptiles de nuestra región serían sensibles a los niveles de uso de los formulados comerciales con glifosato", sin embargo agrega que "la asociación entre exposición a glifosato en seres humanos y diversas patologías presentan asociaciones débiles y raramente significativas" y agrega: "no hay estudios que correlacionen valores de glifosato en muestras biológicas de humanos y su relación con las patologías"
Haciendo caso omiso a una numerosa cantidad de investigaciones realizadas en otros países (antes y después del informe de la UNL), y también por la Red Universitaria de Ambiente y Salud (Médicos de pueblos fumigados) de la UNC, que comprobaron un aumento en la cantidad de bebés con malformaciones al nacer en zonas donde se utilizaba glifosato y otros informes del Director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del CONICET Andrés Carrasco, que extrapolaba directamente a los seres humanos los resultados de sus investigaciones sobre el glifosato donde encontró que causaba malformaciones en las ranas y embriones de pollo en dosis muy por debajo de las utilizadas en la práctica agrícola.
Todo esto es una clara muestra de bajo qué poderes económicos, productivos, políticos y corporativos se encuentra hoy nuestra Universidad, elaborando un informe donde no dejaba claro los alcances y efectos que tiene el glifosato sobre la vida humana, teniendo en cuenta la gran cantidad de superficie sembrada con soja transgénica que hay en nuestra provincia y los intereses propios y ajenos que se estarían tocando si se dejara en claro el real impacto de este agrotóxico sobre la vida humana, beneficiando de esta manera a los diferentes actores políticos y económicos que se enriquecen con este modelo productivo, antes que promover la defensa del bienestar humano por sobre todas las cosas.
Monocultivo y Desplazamiento de la población rural a la ciudad
La soja es un monocultivo, que en la actualidad, se extiende por todo el Cono Sur desplazando a la población rural, devastando las áreas de bosques y pastizales y debilitando las bases de la producción alimentaria de cada país. Los agronegocios ocupan el territorio y condenan a la población a migrar, sea a la pobreza de los márgenes de las ciudades o a los trabajos precarios.
En Argentina, se expande masivamente en los años 80, acabando con el sistema de rotación entre ganadería y agricultura, instalando la agricultura permanente. A mediados de los 90 el modelo de la soja trasciende a una nueva fase con la incorporación de la biotecnología y el gran evento: la soja resistente al herbicida Roundup, creada por la Monsanto. Este fenómeno gatilla un crecimiento exponencial de la superficie destinada al monocultivo gracias a los bajos costos de producción y las altas tasas de ganancia. Con una superficie cultivada que representa más del 50% de la superficie agrícola del país.
El modelo de la soja consiste en un paquete biotecnológico compuesto por la semilla transgénica de soja RR (Roundup Ready), plaguicidas – principalmente los herbicidas a base de glifosato- y la técnica de siembra directa. Este paquete es indivisible, dado que estos 3 componentes son los que permiten la industrialización de la agricultura, la implementación de grandes superficies de monocultivos y la ventaja de mínima mano de obra. Se trata de una agricultura sin agricultores. En la Argentina actual, con tecnología de punta, para 1000 hectáreas solo se requieren 2 personas trabajando por año. Pero la necesidad de poseer capital, recursos económicos para poder adquirir insumos y solventar la maquinaria necesaria, hacen que la soja se vuelva sólo rentable a grandes escalas y esto genera un proceso violento en el que va desapareciendo el pequeño productor.
Soberanía alimentaria (patentamiento de genes)
Monsanto atenta contra nuestra soberanía alimentaria apropiándose mediante patentes del desarrollo de semillas que son, en realidad, producto de siglos de trabajo campesino e indígena. Este accionar se configura dentro del marco de la biopiratería. Los recursos biológicos y naturales de las comunidades, son tomados libremente, modificados en ocasiones trivialmente y patentados, sin permiso alguno, y son usados para desarrollar las economías globales, apropiándose entonces de saberes colectivos, buscando provocar el pago de regalías por usar estos conocimientos "innovadores".
De este modo se corre el riesgo de perder la soberanía sobre las semillas, la biodiversidad y la innovación colectiva, quedando nuestra producción de alimentos a merced de una multinacional.
Como ejemplo de esta arremetida, en 2010 el gobierno argentino le ganó una pulseada a la multinacional Monsanto, que pretendía hacer valer sus "derechos", en la cual el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) resolvió que la compañía no podía prohibir la comercialización en Europa de la harina de soja argentina que contenía, en estado residual, una secuencia de ADN patentada por la empresa estadounidense en el Viejo Continente pero no en Argentina, por la cual pretendía cobrar regalías.
Fuente: Síntesis de la Región – Fm Chalet 100.9
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