Esta visto que con esta democracia, y estos no-representantes del pueblo, la propuesta es resolver sus disputas de poder y dinero con violencia. Porque no están para la justicia y la equidad que traen paz, sino para el desarrollo y el progreso que necesitan de la injusticia y la desigualdad preñadas de violencia.
Anoche, (martes 10/12/13) en uno de los programas de tv donde hablaban por los 30 años de democracia, estaban Alfonsinito, otros y el reaparecido Duhalde, el que se tuvo que ir después de ordenar la represión que asesinó a Maxi y Darío. Lo que esperaba. Cuando el periodista cordobés (Leuco) le pregunto por candidatos a la presidencia nombró: De La Sota, Massa y Sioli. Cuando le dijeron quien de los tres, dijo: el más preparado es De La Sota. (¡ese!, el de Monsanto, el de la crisis del agua, el de su propia y provincial narco policía, el de los graves problemas inmobiliarios?)
Ya queda claro quien estuvo detrás de la idea de que la revuelta nacional empiece con la mobilizadora policía de Córdoba. Nada menos que quien fue sindicado una y otra vez como capo de los narcos en Argentina, y que fuera el gran perdedor del gran conourbano bonaerence a manos de los K, quien en 2001 alineó a los gobernadores (cinco pasaron por la presidencia y ni uno duró porque los fue tumbando de a uno)
Cuando Duhalde dice: De La Sota, habla de él mismo. El peronismo parece tener la mala costumbre de dirimir sus internas más grandes a los tiros, el problema es que cada vez son más tiros de otros y sobre otros es decir, tercerizan también la disputa de su interna. La manía de tirarse cadáveres. Si quieren hacerlo, no lo hagan con los del pueblo.
¿La diferencia con 2001? otra vez están todos. Nada ha cambiado, o sí, lo han profundizado. En 2001 había el hambre, la impotencia de haber sido robados por empresas y el Estado, un Estado robador robado, había el no tener trabajo, ahora, lo mismo, pero en vez de hambre de comida hay hambre de más cosas, de más dinero, de más poder y hambre del de verdad también, mucho. Es raro: los grandes atropellados por la película "Neoliberalismo parte II", es decir, las comunidades Qom de Chaco y Formosa, los pobladores de Malvinas Argentinas, de los pueblos fumigados, pueblos cancerosos, los pueblos de las cordilleras estalladas y envenenadas con cianuro como Andalgalá, los campesinos desplazados de la tierra por sojeros y desarrollistas inmobiliarios, los trabajadores tercerizados, (por nombrar sólo algunos) no han salido a las calles a saquear. Ellos y ellas, cada uno, resisten y proponen, crean, desean vivir en paz en sus territorios. Nadie los escucha, siempre los persiguen y les pegan. El resto, una sociedad disciplinada por la tarjeta de crédito o el plan, anestesiada por 6,7,8 TN, sólo sabe moverse para ir de compras o para sobrevivir en el segundo caso. Casi nadie de estos percibe con claridad lo que está pasando ante sus ojos, sus oídos o sus narices. Muy pocos de estos sabe del ejercicio de la rebeldía, de inventar modos de resistencia y lucha, de creación de vínculos y de realidades diferentes, y si la sabían algunos muchos las han olvidado (es que cobrar plata del estado para trabajar por la justicia no es rebeldía, es justamente su contrario) Por eso, cada vez más, cuando se diluyen los controles y se encienden mechas todo explota para el carajo. Y es lo que quieren, qué explote pero no que sean rebeldes, ni que propongan, menos que piensen. Que exploten y luego vuelvan cada uno al lugar de donde saltó. Si la rebeldía no tiene lugar, tiene lugar la impotencia y luego el estallido, no la creación ni la propuesta.
En 2023 nos vemos por este mismo medio a ver que fuimos capaces de destrozar, a quienes entregamos como sacrificio de otra década de explotación y contaminación con alebocía, qué dejaron de agua bebible, qué de tierra cultivable, qué de ríos saludables, qué de aire respirable, qué de ciudades que no se parezcan a campos de concentración. Este parece ser el camino, a menos que seamos capaces de decirles: hasta acá llegaron. No más Monsanto ni Bayer, ni Syngenta, no más toyotas Hilux gracias al roundup ready plus, no más Chevrón ni los chinos, no más Barrick, ni más campesinos ni montañeses en las villas de las ciudades, no más villas y más gente en los campos trabajando la tierra, que sea su tierra, que sea nuestra tierra. Más escuelas con más maestros/as donde haya gente metiendo las manos en la tierra. No más el agua para las empresas privadas, los acuíferos y las napas son de todos y para todos, no para Coca Cola o Nestle o Danone. La carne y la leche, la verduras y los pollos y los chanchos y las frutas y los vinos, salidos de la tierra sana de los pequeños campesinos, no de los amontonados corrales.
Es un buen momento para decidir, si para estas fiestas, les regalamos a nuestros hijos e hijas, para que vayan practicando, una itaca y un nicho para el próximo decenio, o una esperanza. Yo prefiero regalarles la Esperanza de que los seres humanos podemos vivir con equidad, justica, belleza y paz.
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