Andrés, cuando las palabras no alcanzan
BY ADMIN, ON MAYO 13TH, 2014

Andrés Carrasco, científico, militante y ejemplo de coherencia, pasó a la inmortalidad. En su homenaje, compartimos acá las sentidas palabras de dos personas que compartieron su vida y su lucha.
Palabras de Damián Verzeñassi
Lo primero que me llamó la atención fueron sus ojos.
Grandes, muy grandes eran sus ojos…
Probablemente porque los ejercitaba permanentemente, observando con ellos el mundo, con la misma profundidad que a los embriones a través de su microscopio…
Contagiaba la pasión por querer saber..
En su rostro, cada gesto era una frase…
Transparente, sin filtros, te hacía entender lo pensaba antes con sus gestos que con palabras..
Supo, quizás sin quererlo, ser un referente de miles de anónimos que, a diario, nos respaldamos en su trabajo, en su coherencia, en su integridad, para no flaquear ante alguna adversidad, y no ceder a la tentación de quedarnos inmóviles..
Alzaba la voz tan a menudo como callaba y escuchaba…
No dudó en acompañar a quienes sufrían los ataques de un paradigma exterminador (que se hace carne en el modelo extractivista químicodependiente), aunque esto le significare a él, salir del cómodo lugar en el que muchos “científicos” se sientan…
No paraba, siempre miraba, siempre encontraba nuevos elementos para seguir buscando, para seguir indagando acerca de los “¿por qué?”, pregunta extraordinaria que permite a la humanidad aprender e ir avanzando…
Mas de 30 años de trabajo le dieron la espalda suficiente para, en solo 5, poner en jaque a todo un modelo instalado por la industria de la química y la muerte, que coopta mentes de gobernantes y de esos “hombres de ciencia” tan genuflexos con el poder económico que son parte de la mercenarización del conocimiento..
Ahora que lo pienso, lo que mas llamaba la atención de Andrés era eso: que sus pantalones no tenían necesidad de rodilleras…
Damián Verzeñassi
damianverze@yahoo.com.ar
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NO TENÍAS QUE IRTE
No tenías que irte, Andrés todavía. No era el tiempo. Vos lo sabías. Faltaban cosas para hacer. No tenías que irte antes de que se fuera Monsanto de estas tierras nuestramericanas. No tenías que irte mientras el glifosato siguiera fumigando a nuestras niñas y niños y ancianos y ancianas y pueblos y animales y plantas…
No tenías que irte todavía. Vos lo sabías. Por eso no hiciste mucho caso de la enfermedad cuando te atacó así, como de golpe, como de rabia, como de enojo.
No era el tiempo. Y había tantos proyectos, tantas tareas para terminar, tanto amor no transgénico para sembrar en nuestras tierras.
Ahora la lucha que continúa te va a extrañar. Y nosotras y nosotros con ella. Era fácil llamarte y pedirte que digas lo que había que decir. Vos sabías, y sabías decirlo, y ahí estabas siempre, batiendo a duelo a los molinos de viento.
Las Madres de Ituzaingó te van a extrañar, Andrés. Y los investigadores que no quieren hacer de sus saberes mercancía. Y los / las periodistas que te molestábamos en cualquier momento y a cualquier hora. Y tu familia. Y tus amigas y amigos en el mundo.
Te digo con dolor que yo también te voy a extrañar, porque nos quedaron cosas pendientes….Porque aprendí primero a admirarte, y luego a respetarte y a quererte compa. Estamos tristes, con rabia, porque entre tus dolores estaba la herida provocada por la persecución y las agresiones que sufriste de quienes firman acuerdos y se sacan fotos con Monsanto, de sus ministros, de los gerentes de las envenenadoras masivas.
No tenías que irte, Andrés, todavía. Vos lo sabías. Ahora las luchas serán más difíciles. Y si algo nos queda, además de tu investigación, de tu compromiso, de tu modo de ser buena gente… es el ejemplo.
Con ese ejemplo nos quedamos, como lo más importante que nos dejaste. Más importante todavía que tus importantes investigaciones.
Te saludamos compañero en este viaje que no elegiste. Porque no era el tiempo. Y vos lo sabías, Andres Eduardo Carrasco. No todavía.
Claudia Korol
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Andrés Carrasco, científico y militante: gracias
Martes, 13 de Mayo de 2014 14:56

Falleció Andrés Carrasco, científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones. Reproducimos un escrito del periodista
BY ADMIN, ON MAYO 13TH, 2014

Andrés Carrasco, científico, militante y ejemplo de coherencia, pasó a la inmortalidad. En su homenaje, compartimos acá las sentidas palabras de dos personas que compartieron su vida y su lucha.
Palabras de Damián Verzeñassi
Lo primero que me llamó la atención fueron sus ojos.
Grandes, muy grandes eran sus ojos…
Probablemente porque los ejercitaba permanentemente, observando con ellos el mundo, con la misma profundidad que a los embriones a través de su microscopio…
Contagiaba la pasión por querer saber..
En su rostro, cada gesto era una frase…
Transparente, sin filtros, te hacía entender lo pensaba antes con sus gestos que con palabras..
Supo, quizás sin quererlo, ser un referente de miles de anónimos que, a diario, nos respaldamos en su trabajo, en su coherencia, en su integridad, para no flaquear ante alguna adversidad, y no ceder a la tentación de quedarnos inmóviles..
Alzaba la voz tan a menudo como callaba y escuchaba…
No dudó en acompañar a quienes sufrían los ataques de un paradigma exterminador (que se hace carne en el modelo extractivista químicodependiente), aunque esto le significare a él, salir del cómodo lugar en el que muchos “científicos” se sientan…
No paraba, siempre miraba, siempre encontraba nuevos elementos para seguir buscando, para seguir indagando acerca de los “¿por qué?”, pregunta extraordinaria que permite a la humanidad aprender e ir avanzando…
Mas de 30 años de trabajo le dieron la espalda suficiente para, en solo 5, poner en jaque a todo un modelo instalado por la industria de la química y la muerte, que coopta mentes de gobernantes y de esos “hombres de ciencia” tan genuflexos con el poder económico que son parte de la mercenarización del conocimiento..
Ahora que lo pienso, lo que mas llamaba la atención de Andrés era eso: que sus pantalones no tenían necesidad de rodilleras…
Damián Verzeñassi
damianverze@yahoo.com.ar
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NO TENÍAS QUE IRTE
No tenías que irte, Andrés todavía. No era el tiempo. Vos lo sabías. Faltaban cosas para hacer. No tenías que irte antes de que se fuera Monsanto de estas tierras nuestramericanas. No tenías que irte mientras el glifosato siguiera fumigando a nuestras niñas y niños y ancianos y ancianas y pueblos y animales y plantas…
No tenías que irte todavía. Vos lo sabías. Por eso no hiciste mucho caso de la enfermedad cuando te atacó así, como de golpe, como de rabia, como de enojo.
No era el tiempo. Y había tantos proyectos, tantas tareas para terminar, tanto amor no transgénico para sembrar en nuestras tierras.
Ahora la lucha que continúa te va a extrañar. Y nosotras y nosotros con ella. Era fácil llamarte y pedirte que digas lo que había que decir. Vos sabías, y sabías decirlo, y ahí estabas siempre, batiendo a duelo a los molinos de viento.
Las Madres de Ituzaingó te van a extrañar, Andrés. Y los investigadores que no quieren hacer de sus saberes mercancía. Y los / las periodistas que te molestábamos en cualquier momento y a cualquier hora. Y tu familia. Y tus amigas y amigos en el mundo.
Te digo con dolor que yo también te voy a extrañar, porque nos quedaron cosas pendientes….Porque aprendí primero a admirarte, y luego a respetarte y a quererte compa. Estamos tristes, con rabia, porque entre tus dolores estaba la herida provocada por la persecución y las agresiones que sufriste de quienes firman acuerdos y se sacan fotos con Monsanto, de sus ministros, de los gerentes de las envenenadoras masivas.
No tenías que irte, Andrés, todavía. Vos lo sabías. Ahora las luchas serán más difíciles. Y si algo nos queda, además de tu investigación, de tu compromiso, de tu modo de ser buena gente… es el ejemplo.
Con ese ejemplo nos quedamos, como lo más importante que nos dejaste. Más importante todavía que tus importantes investigaciones.
Te saludamos compañero en este viaje que no elegiste. Porque no era el tiempo. Y vos lo sabías, Andres Eduardo Carrasco. No todavía.
Claudia Korol
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Andrés Carrasco, científico y militante: gracias
Martes, 13 de Mayo de 2014 14:56

Falleció Andrés Carrasco, científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones. Reproducimos un escrito del periodista “Soy investigador del Conicet y estudié el impacto del glifosato en embriones. Quisiera que vea el trabajo”.
Fue lo primero que se escuchó del otro lado del teléfono.
Era 2009 y aún estaba latente el conflicto por la Resolución N°125. Página12 había dado amplia cobertura a las consecuencias del modelo agropecuario y este periodista había escrito sobre los efectos las fumigaciones con agroquímicos.
El llamado generó desconfianza. No conocía al interlocutor. ¿Por qué me llamaba?
El científico avanzó en la presentación. “Mi nombre es Andrés Carrasco, fui presidente del Conicet y soy jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Le dejo mis datos”.
Nunca había escuchado su nombre. Nunca había escrito sobre científicos y el Conicet me sonaba como un sello.
Llamados al diario y preguntas a colegas. Todos confirmaron que era un científico reconocido, treinta años de carrera, con descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajo constante en los 90, cuando se enfrentó al menemismo.
Hice la nota.
Su investigación fue la tapa del diario, (abril de 2009). La noticia: el glifosato, el químico pilar del modelo sojero, era devastador en embriones anfibios. Nada volvió a ser igual. Organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo de Carrasco como una prueba de lo que vivían en el territorio.
“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, solía decir él. Y comenzó a ser invitado a cuanto encuentro había. Desde universidades y congresos científicos, hasta encuentros de asambleas socioambientales y escuelas fumigadas. Intentaba ir a todos lados, restando tiempo al laboratorio y a su familia.
También ganó muchos enemigos. Los primeros que le salieron al cruce: las empresas de agroquímicos. Abogados de Casafe (reúne a las grandes corporaciones del agro) llegaron hasta su laboratorio en la Facultad de Medicina y lo patotearon. Comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. Y también lo desacreditó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Lo hizo, nada menos, que en el programa de Héctor Huergo, jefe de Clarín Rural y lobbysta de las empresas.
Barañao desacreditó el trabajo y defendió al glifosato (y al modelo agropecuario). Y no dejó de hacerlo en cuanto micrófono se acercara. Incluso cuestionó el trabajo de Carrasco en encuentros de Aapresid (empresarios del agro) y, sobre todo, en el Conicet.
Carrasco no se callaba: “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”.
Los diarios Clarín y La Nación lanzaron una campaña en su contra. No podían permitir que un reconocido científico cuestionara el agronegocio. Llegaron a decir que la investigación no existía y que era una operación del gobierno para prohibir el glifosato, una represalia por la fallida 125. Carrasco se enojaba. “Si hay alguien que no quiere tocar el modelo sojero es el gobierno”, resumió café mediante en el microcentro porteño. Pero Carrasco era funcionario del gobierno: Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa. Le pidieron que bajase el tono de las críticas al glifosato y al modelo agropecuario. No lo hizo. Renunció.
Nota original: ver nota completa
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Martes, 13 de mayo de 2014 01:00 | La región
Presidió el Conicet y el Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA. Denunció los efectos devastadores del glifosato.

Carrasco falleció a los 68 años.
Por Luis Emilio Blanco / La Capital (lblanco@lacapital.com.ar)
En la mañana del sábado murió Andrés Carrasco, el científico que en 2009 decidió dar el gran paso de ventilar el resultado de sus estudios sobre los efectos devastadores del glifosato y enfrentar a los líderes del modelo agroindustrial y a la ciencia adepta al sistema impuesto por las grandes corporaciones que lo fomentan. Su desaparición conmocionó a integrantes de organizaciones sociales, habitantes de pueblos fumigados y ambientalistas que tomaron como estandarte sus deducciones científicas sobre la toxicidad del glifosato.
No fue una lucha contra los agroquímicos. Fue una reacción desesperada que lo llevó a advertir al país y al mundo que el glifosato, el agroquímico más usado en el modelo agrícola nacional, tenía efectos nocivos sobre los embriones de vertebrados. Carrasco, el científico que con categoría de investigador principal presidió el Conicet, fue director del laboratorio de Embriología Molecular de la UBA y, a sabiendas de que sería muy criticado, aviso a la población, mediante la prensa, −un canal informal para esos fines− que los intereses de quienes lideran la economía mundial ponían en serio riesgo su salud.
Carrasco, quien murió a los 68 años, prefirió vencer el temor por represalias y anunciar los resultados de sus estudios y acompañar en su lucha a los pueblos fumigados antes de que se publicaran en revistas científicas, lo que fue mal visto por sus pares y usado como argumento para desacreditarlo.
La noticia de su muerte conmovió a los habitantes de los pueblos fumigados e integrantes de organizaciones socioambientales quienes reflejaron su pesar en las redes sociales. Su desaparición impactó a los que lo adoptaron como aliado cuando desde su encumbrada posición en el mundo de la ciencia cuestionó el modelo agroindustrial, el letargo estatal y los catedráticos que lo avalan.
En 2010 su labor fue publicada por la revista especializada de EEUU Chemical Research in Toxicology. Esa difusión le dio el reconocimiento en el ámbito científico internacional y refutó los argumentos de los defensores del modelo agroeconómico instalado en la Argentina. "Lo mío fue una contribución a un debate que no lideraron quienes debieron hacerlo", dijo entonces a La Capital.
"Lo que sucede en la Argentina es casi un experimento masivo porque en ningún lugar del mundo hay tantas plantaciones de soja", dijo, y aclaró que su trabajo no concordaba con las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura, que clasifica al glifosato como de baja toxicidad. "Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y contrario a lo que padecen los afectados", argumentó.
Por sus palabras, que llevó con vehemencia a las provincias sojeras y a otros rincones del mundo, sufrió una campaña de desprestigio, amenazas, presiones políticas y hasta agresiones físicas.
Su intención era que sus discursos sirvieran como punto de partida para un debate profundo que va más allá del uso de un plaguicida sino de un modelo tecnológico que exige su uso, penetra en la soberanía, concentra el poder económico y enferma a la población. Un objetivo que alcanzó con creces y que replicarán con orgullo sus seguidores y compañeros de lucha para honrar su memoria.

Carrasco falleció a los 68 años.
Por Luis Emilio Blanco / La Capital (lblanco@lacapital.com.ar)En la mañana del sábado murió Andrés Carrasco, el científico que en 2009 decidió dar el gran paso de ventilar el resultado de sus estudios sobre los efectos devastadores del glifosato y enfrentar a los líderes del modelo agroindustrial y a la ciencia adepta al sistema impuesto por las grandes corporaciones que lo fomentan. Su desaparición conmocionó a integrantes de organizaciones sociales, habitantes de pueblos fumigados y ambientalistas que tomaron como estandarte sus deducciones científicas sobre la toxicidad del glifosato.
No fue una lucha contra los agroquímicos. Fue una reacción desesperada que lo llevó a advertir al país y al mundo que el glifosato, el agroquímico más usado en el modelo agrícola nacional, tenía efectos nocivos sobre los embriones de vertebrados. Carrasco, el científico que con categoría de investigador principal presidió el Conicet, fue director del laboratorio de Embriología Molecular de la UBA y, a sabiendas de que sería muy criticado, aviso a la población, mediante la prensa, −un canal informal para esos fines− que los intereses de quienes lideran la economía mundial ponían en serio riesgo su salud.
Carrasco, quien murió a los 68 años, prefirió vencer el temor por represalias y anunciar los resultados de sus estudios y acompañar en su lucha a los pueblos fumigados antes de que se publicaran en revistas científicas, lo que fue mal visto por sus pares y usado como argumento para desacreditarlo.
La noticia de su muerte conmovió a los habitantes de los pueblos fumigados e integrantes de organizaciones socioambientales quienes reflejaron su pesar en las redes sociales. Su desaparición impactó a los que lo adoptaron como aliado cuando desde su encumbrada posición en el mundo de la ciencia cuestionó el modelo agroindustrial, el letargo estatal y los catedráticos que lo avalan.
En 2010 su labor fue publicada por la revista especializada de EEUU Chemical Research in Toxicology. Esa difusión le dio el reconocimiento en el ámbito científico internacional y refutó los argumentos de los defensores del modelo agroeconómico instalado en la Argentina. "Lo mío fue una contribución a un debate que no lideraron quienes debieron hacerlo", dijo entonces a La Capital.
"Lo que sucede en la Argentina es casi un experimento masivo porque en ningún lugar del mundo hay tantas plantaciones de soja", dijo, y aclaró que su trabajo no concordaba con las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura, que clasifica al glifosato como de baja toxicidad. "Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y contrario a lo que padecen los afectados", argumentó.
Por sus palabras, que llevó con vehemencia a las provincias sojeras y a otros rincones del mundo, sufrió una campaña de desprestigio, amenazas, presiones políticas y hasta agresiones físicas.
Su intención era que sus discursos sirvieran como punto de partida para un debate profundo que va más allá del uso de un plaguicida sino de un modelo tecnológico que exige su uso, penetra en la soberanía, concentra el poder económico y enferma a la población. Un objetivo que alcanzó con creces y que replicarán con orgullo sus seguidores y compañeros de lucha para honrar su memoria.
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ALUMNOS DE ANDRES.
Todavía replican sus conceptos y claridad de ideas, compartidas en el habitáculo de un auto en lo que fuera su último viaje en ruta en esta vida. Había sido operado no más de 2 meses atrás de un cáncer de colon, pero su compromiso con la problemática de los transgénicos y agrotóxicos era muy fuerte.
A pesar de su estado, aún convaleciente, insistió en la venia médica, para viajar más de 700 kms en un mismo día y exponer en la audiencia pública por la ordenanza de agroquímicos en el partido de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 27 de Marzo de 2014.
Apenas subió al auto dijo, "no le podía fallar a Margot". Margot, es Margarita Goycochea presidenta del Foro Ambiental de Los Toldos, a quién Andrés apreciaba enormemente.
Se mostraba confiado en esa lucha por la vida en la que se encontraba, quizás exponiendo con naturalidad la seguridad y convicción del científico auténtico que era, pero también había un dejo en sus palabras, permitiendo que se viera que no había conclusiones definitivas sobre el paradigma de la ciencia ante el carácter divino de la vida.
Estaba con ganas de hablar de lo que sabía, de lo que había investigado y descubierto sobre el glifosato, de lo que había visto con sus propios ojos. Su
lenguaje era rico y mesurado y la lucidez estaba plena e integra. Estaba al lado nuestro una eminencia científica, que nos hablaba en términos de consejos.
Su exposición en la audiencia pública en Los Toldos fue brillante y conmovedora, enfrentó con altura cada uno de los reproches de los que con la ignorancia reinante en el prisma de sus cerebros, intentaban boicotearla e interrumpirla con frases banales y burdas.
Cuando volvíamos, se lo notó un poco cansado. Pero su frase al bajar del auto una vez en la puerta de su casa, fue tajante: "Cumplí".-
Nos volvimos a ver a los pocos días, en la Helvética, le alcanzamos todo el material de la Soja y el Maíz con tolerancia al 2,4-D. Queríamos su mirada científica para ajustar algunos términos técnicos. "Esto es veneno puro, no hay que permitir que se apruebe esta bomba química", sentenció.
Ahí nomas acordamos un almuerzo con todo el CELMA, recordó una receta de mero al horno con verduras que durante el viaje le comentamos que hacíamos con papel aluminio. "Esa receta del mero al horno es una buena excusa para la reunión".- asintió.
Reconoció la labor del CELMA, cuando emprendimos esta afrenta contra el dogmatismo científico reinante en materia de OVGM, que en el campo jurídico, se expresa en un proceder aquiescente y cómplice del estado con el poder económico más descarnado, malévolo y concentrado del planeta; y que él mismo se atrevió a denunciar y enfrentar con las consecuencias deleznables de la mercenariedad del estableshiment científico y político.
Hace una semana atrás, y con la idea de cumplir con el compromiso culinario, le mandamos un mail cursándole la invitación. No contestó.
A los pocos días, la información nos sacudía. Andrés Carrasco estaba internado en el Anchorena y el final era inevitable.
Vimos como sus compañeros de lucha Javier Rodríguez Pardo, Daniel Verzenazzi, Carlos Manessi, Carlos Vicente y Guillermo Torres, entre otros, le daban su ultimo saludo en su morada final.
Guardamos silencio y congoja por un científico que nos habló de "bajarse del progreso", con la misma convicción y seguridad que en su momento prescribiera Ernesto Sábato. Y nos mostró hasta sus últimos días en la tierra, su compromiso inclaudicable.
Andrés se fue. Ahora tenemos que honrarlo.
Somos Alumnos de Andrés.
“No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública." A. C

A pesar de su estado, aún convaleciente, insistió en la venia médica, para viajar más de 700 kms en un mismo día y exponer en la audiencia pública por la ordenanza de agroquímicos en el partido de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 27 de Marzo de 2014.
Apenas subió al auto dijo, "no le podía fallar a Margot". Margot, es Margarita Goycochea presidenta del Foro Ambiental de Los Toldos, a quién Andrés apreciaba enormemente.
Se mostraba confiado en esa lucha por la vida en la que se encontraba, quizás exponiendo con naturalidad la seguridad y convicción del científico auténtico que era, pero también había un dejo en sus palabras, permitiendo que se viera que no había conclusiones definitivas sobre el paradigma de la ciencia ante el carácter divino de la vida.
Estaba con ganas de hablar de lo que sabía, de lo que había investigado y descubierto sobre el glifosato, de lo que había visto con sus propios ojos. Su
lenguaje era rico y mesurado y la lucidez estaba plena e integra. Estaba al lado nuestro una eminencia científica, que nos hablaba en términos de consejos.
Su exposición en la audiencia pública en Los Toldos fue brillante y conmovedora, enfrentó con altura cada uno de los reproches de los que con la ignorancia reinante en el prisma de sus cerebros, intentaban boicotearla e interrumpirla con frases banales y burdas.
Cuando volvíamos, se lo notó un poco cansado. Pero su frase al bajar del auto una vez en la puerta de su casa, fue tajante: "Cumplí".-
Nos volvimos a ver a los pocos días, en la Helvética, le alcanzamos todo el material de la Soja y el Maíz con tolerancia al 2,4-D. Queríamos su mirada científica para ajustar algunos términos técnicos. "Esto es veneno puro, no hay que permitir que se apruebe esta bomba química", sentenció.
Ahí nomas acordamos un almuerzo con todo el CELMA, recordó una receta de mero al horno con verduras que durante el viaje le comentamos que hacíamos con papel aluminio. "Esa receta del mero al horno es una buena excusa para la reunión".- asintió.
Reconoció la labor del CELMA, cuando emprendimos esta afrenta contra el dogmatismo científico reinante en materia de OVGM, que en el campo jurídico, se expresa en un proceder aquiescente y cómplice del estado con el poder económico más descarnado, malévolo y concentrado del planeta; y que él mismo se atrevió a denunciar y enfrentar con las consecuencias deleznables de la mercenariedad del estableshiment científico y político.
Hace una semana atrás, y con la idea de cumplir con el compromiso culinario, le mandamos un mail cursándole la invitación. No contestó.
A los pocos días, la información nos sacudía. Andrés Carrasco estaba internado en el Anchorena y el final era inevitable.
Vimos como sus compañeros de lucha Javier Rodríguez Pardo, Daniel Verzenazzi, Carlos Manessi, Carlos Vicente y Guillermo Torres, entre otros, le daban su ultimo saludo en su morada final.
Guardamos silencio y congoja por un científico que nos habló de "bajarse del progreso", con la misma convicción y seguridad que en su momento prescribiera Ernesto Sábato. Y nos mostró hasta sus últimos días en la tierra, su compromiso inclaudicable.
Andrés se fue. Ahora tenemos que honrarlo.
Somos Alumnos de Andrés.
“No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública." A. C

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Pueblos fumigados dan el adiós a Andrés Carrasco
11.05.2014 | fue presidente del conicet y del laboratorio de embriología de la uba

Médico y científico, le reconocen sus investigaciones contra el glifosato y la lucha contra las fumigaciones con el herbicida.
A los 68 años, falleció ayer el médico Andrés Carrasco, el científico que pregonó los efectos devastadores del glifosato en embriones y acompañó con su investigación a los pueblos fumigados. En la tarde de ayer cientos de mensajes de habitantes de pueblos castigados por el pesticida que garantiza la rentabilidad de la soja expresaron en las redes sociales su pesar por el fallecimiento del científico que fue presidente del CONICET y jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Cuando en agosto de 2012 el tribunal de la Cámara I del Crimen de Córdoba condenó a tres años de prisión condicional al productor rural Francisco Parra y al piloto Edgardo Pancello por las fumigaciones ilegales en el Barrio Ituzaingó Anexo, Carrasco fue testigo a favor de la organización Madres de Ituzaingó. Además, apoyó la lucha de más de diez años contra las fumigaciones con el herbicida que determinaron que, en un pueblo con 5000 habitantes, hubiera más de 200 casos de cáncer. Pero la historia de Carrasco contra Monsanto –dueña de la patente del herbicida y de la semilla de soja resistente a su veneno– había comenzado muchísimo antes. Ya en 2009 se había publicado en la prensa su trabajo que denunciaba que el glifosato puede producir malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas en los embriones humanos. Durante un tiempo, hubo varias críticas a Carrasco desde el establishment científico que se centraban en el hecho de que su investigación no había sido publicada en una revista académica con revisión por pares. "Cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva", explicaba por aquella época, y atacaba a los investigadores que trabajaban al servicio de las multinacionales. Esa crítica, además, perdió vigencia en el año 2010, cuando su paper apareció en la revista Chemical Research in Toxycology. Las diez páginas de la revista científica explicaban el efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos muy pequeños), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo en el medio del rostro), malformaciones craneofaciales y acortamiento del tronco embrionario. La publicación subrayaba la vinculación entre las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico, un derivado de la vitamina A esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria. Carrasco tuvo serios enfrentamientos con las autoridades del ámbito científico. "El modelo cientificista-productivista actual, es sólo una variante del positivismo europeo que, desconfiando del Estado, dirige la mirada al mercado y se subordina a él pregonando su centralidad en el 'progreso' con la falacia de la sociedad del conocimiento, escribió en 2011 en su blog personal. Ese año un cable de Wikileaks testificaba que la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires estaba preocupada por el trabajo de Carrasco y ejercía un fuerte lobby para defender el herbicida de Monsanto. «
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Falleció el científico que desenmascaró la mentira del glifosato
La despedida a un luchador: Andrés Carrasco
Rosario, 12 de mayo de 2014/ Por Armando Cassinera* / El sábado 10 de mayo falleció Andrés Carrasco, para nosotros un Político, un Militante, Médico y Científico. Seguramente sus familiares y amigos lo recordarán además por otras cualidades humanas.
Su aporte fundamental como científico fueron sus estudios de embriología relacionados con los efectos del glifosato en anfibios , fundamentales para desterrar las mentiras de la multinacional Monsanto sobre la inocuidad de su herbicida que en nuestro país se dispersa por cientos de millones de litros en los cultivos de soja con sus consecuencias de aumento significativo de múltiples patologías y enfermedades que antes eran de escasa frecuencia y por supuesto de muertes, como lo señala la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Sin lugar a dudas, sus valiosos descubrimientos científicos hubieran quedado deliberadamente sepultados en el cúmulo de publicaciones especializadas si no hubiera sido por su compromiso social como médico, como científico, como político y como militante.
Plenamente consciente de las repercusiones que tendrían los resultados de sus investigaciones y de los intereses que ponía en riesgo, no dudó en salir a recorrer incansablemente el país a divulgarlos en el seno de las universidades y de cuanta organización social o académica lo convocara. Pero su prédica no se limitó a denunciar los efectos del glifosato, sino que salió con su verdad a enfrentar el poder, a denunciar el modelo extractivista , en especial el modelo agrario sustentado básicamente en la producción de soja transgénica indisolublemente ligada a la utilización de más de 300 millones de litros anuales de venenos agrícolas.
Su enfrentamiento con el poder no fue gratuito. Primero , fue denostado públicamente por el ministro de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, que rápida y disciplinadamente salió a defender a Monsanto hasta que el propio sistema científico que él mismo avala confirmó la seriedad de las investigaciones de Andrés Carrasco.
El CONICET, organismo que el propio Andrés Carrasco presidió durante dos años, también lo maltrató por enfrentarse al poder y a la corporación científica. Primeramente, durante la gestión de la Dra. Marta Rovira, el Directorio prohibió su participación en el stand oficial del organismo en la Feria del Libro 2.010 donde iba a exponer sus investigaciones investigaciones sobre los efectos teratogénicos del glifosato sobre el desarrollo embrionario y últimamente le fue denegada su promoción a Investigador Superior con argumentos totalmente inconsistentes.
El CONICET también fue objeto de duras críticas de parte de Andrés Carrasco por su divorcio de la sociedad y connivencia con el poder económico. Entre otras cosas, hasta hace no muchos años el CONICET instituía un “premio” junto a la multinacional Monsanto y otro junto a la multinacional Dupont. El poder del agronegocio también se encargó de demostrarle su poca simpatía y en una visita a la provincia del Chaco, en la localidad de La Leonesa, fue agredido por una patota de empresarios arroceros y mano de obra de mano pesada que no está dispuesta a dejar un negocio aunque implique un genocidio.
Mientras el Ministerio de Ciencia Técnica e Innovación Productiva impulsa un modelo de ciencia ligada a los negocios, un científico comprometido con su pueblo sale a enfrentarlo con herramientas del propio sistema, con resultados científicos al servicio de una concepción política de la ciencia opuesta a la oficial.
Mientras Andrés Carrasco denunciaba el genocidio silencioso de los venenos agrícolas, el ministro de Ciencia y Técnica venía en 2011 a la Bolsa de Comercio de Rosario a bendecir el “FORO DEL NEGOCIO GLOBAL DE LA BIOTECNOLOGIA VEGETAL" (Biotech Forum). En esa oportunidad, refiriéndose al uso de venenos agrícolas lo comparó con los accidentes de tránsito: "los accidentes causan una alta tasa de mortalidad, y sin embargo nadie deja de usar el auto” decía Lino Barañao.
Andrés Carrasco no solo le puso el cuerpo a la patota chaqueña sino que su compromiso también lo tuvo como testigo en el juicio que las heroicas Madres del Barrio Ituzaingó en la ciudad de Córdoba llevaron adelante contra el modelo sojero (causante de numerosos casos de cáncer en niños del barrio) en las figuras de un productor y un fumigador que resultaron culpables sin condena, al igual que el modelo.
Paradójicamente, el sistema científico invierte incalculables fortunas en descubrir curaciones o paliativos contra el cáncer porque curar o mitigar los sufrimientos de la enfermedad es un fabuloso negocio mundial. Mientras tanto el poder político se niega a generar políticas contra las causas del cáncer como son las fumigaciones agrícolas que en caso de las fumigaciones aéreas constituyen una variante de los “vuelos de la muerte” organizados ahora por la dictadura del extractivismo.
Como toda muerte de un luchador deja un cúmulo de sentimientos, de injusticia, dolor, de gratitud, de desprotección y también un vivo legado y la obligación de asumir el compromiso de continuar la lucha a la que este Político, Militante, Médico y Científico hizo un invalorable aporte.
El poder suele ser muy cruel con quienes se le atreven, pero sin atrevidos todo será peor. Esto es lo que entendió y honró con su ética y militancia Andrés Carrasco.
*Armando Cassinera es investigador del Conicet, ex consejero del claustro de graduados de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, delegado de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE Rosario) y militante de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Rosario).
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MARTES 13 de mayo de 2014 » EspecialesQuien fue el Doctor Carrasco

El sábado 10 de mayo falleció uno de los científicos más importantes del país. Queda en la historia el investigador que comprobó que el glifosato con el que se rocía la soja y el maíz de la mayoría de los campos argentinos, producía un enorme peligro para la salud humana. Por Facundo Miguel Nívolo para Caminando Juntxs
Por ANRed- E (redaccion@anred.org)Twittear
Allá por 2009 divulgó la investigación que sacudió el mundo científico nacional y dio un golpe más para cuestionar la rentabilidad del modelo agrícola.
El famoso agro negocio que expulsaba a las comunidades del campo hacia los centros urbanos, que deformaba la economía agudizando el poder de la oligarquía terrateniente para planes cada vez más extranjeros. Ese monocultivo de sobrados cuestionamientos ambientales, resultaba que ahora también tenía consecuencias duras e incuestionables: El ex presidente del CONICET, científico de 30 años de carrera había probado que el veneno más usado del agro producía cáncer, malformaciones y desnutrición en los embriones humanos, es decir, en los bebes de los pueblos del interior.

Carrasco le puso finalmente nombre y apellido a ese cáncer: Glifosato y lo producía la empresa norteamericana Monsanto.
Dicha empresa fue expulsada de Europa y una treintena de gobiernos del mundo la rechazan. Lo que había probado el doctor de CONICET en 2009, ya tenía antecedentes desde 2002. Algunos países de América Latina lo prohibieron recientemente pero el caso de Argentina y Paraguay -no casualmente los dos países más fértiles del mundo- lamentablemente no es igual.
Acusaron el recibo funcionarios del gobierno Nacional, la comunidad científica, empresarios sojeros y sus voceros como el grupo Clarín y La Nación, produciendo una serie de atentados, amenazas, persecuciones y una campaña de desprestigio mediática nunca antes vista
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"el día en que el estado empiece a verificar las variables de suelo, a monitorear los cursos de agua y empiece a realizar estudios serios, se terminó el modelo." Supo decir en la Universidad Nacional de San Martín en Agosto de 2013, convocado por el centro de estudiantes de ciencia y tecnología. “
“No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública”
La batalla contra el silencio, la dio paseando por infinidad de universidades, centros de estudiantes y asambleas de todas las provincias. Y al saber científico y su práctica, le sumó la participación política, el vínculo con los pueblos que padecían lo que muchas veces la intelectualidad discute cómodamente puertas adentro.
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Carolina Pedelacq es Licenciada en análisis ambiental de la Universidad de San Martín, y aclara:
“Carrasco es un ejemplo, porque fue más allá de lo que se conoce como científico. Mas allá de encerrarse en un laboratorio, entre papers y revistas científicas. Si el tipo tenía que participar del corte de ruta lo hacía, es decir que ponía el cuerpo junto con las organizaciones que luchaban contra el monocultivo, humanizando la figura del científico. Nos quieren hacer creer que la ciencia no tiene ideología, pero si te está financiando una multinacional, claramente estás trabajando para esos objetivos y eso tiene sus consecuencias. Hay gente que es ingenua que o no lo sabe, pero hay gente que sabe bien para qué y para quién trabaja”
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"Nosotros somos co-responsables del futuro de nuestro territorio y del uso de nuestros recursos"
Esa frase de Andrés Carrasco nos compromete a todos y a todas: Al país que no puede demorar más la discusión sobre cuál es el modelo económico –insostenible- que carcome su estructura y ¿cómo y con cual lo sustituimos? A un pueblo que para re direccionar su economía y su forma de vivir, tiene que re direccionar como mínimo, lo que discute. Y finalmente la vida de este hombre acorrala a una comunidad de funcionarios públicos, empresarios y científicos para preguntarles una vez cuál es la función que deben cumplir para el pueblo que los hizo nacer. Y como respuesta dejamos este humilde homenaje al Dr. Andrés Carrasco.
Info relacionada:
"Falleció Andres Carrasco, se fue un imprescindible"
Última intervención pública del Dr. Andrés Carrasco, el 7/4/14 en la Cátedra libre de Salud y Soberanía Alimentaria, en la UBA.
Allí habló sobre por qué enferman las fumigaciones, de la mayor incidencia de cáncer, malformaciones, enfermedades hepáticas, renales, diabetes y también Alzheimer o Celiaquía.
Dr. Andrés Carrasco. Última intervención pública de un indispensable; Canal 5 de Cañuelas
(Parte 1)
Dr. Andrés Carrasco. Última intervención pública de un indispensable; Canal 5 de Cañuelas
(Parte 2)
Dr. Andrés Carrasco. Última intervención pública de un indispensable; Canal 5 de Cañuelas
(Parte 3)
La siguiente es la filmación completa de esa, su ultima intervención en la Cátedra de Salud y Soberanía Alimentaria (UBA) 7/4/2014
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