Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

martes, 27 de enero de 2015

NUEVOS PLANES DE MONSANTO

RED POR UNA AMÉRICA LATINA LIBRE DE TRANSGÉNICOS - BOLETÍN 595
NUEVOS PLANES DE MONSANTO
Contenido:
MONSANTO YA DOMINA EL MERCADO MUNDIAL DE SEMILLAS DE HORTALIZAS
Argentina:
MONSANTO AVANZA CON SU PLAN DE INVERSIONES EN ARGENTINA POR U$S 120 MILLONES
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MONSANTO YA DOMINA EL MERCADO MUNDIAL DE SEMILLAS DE HORTALIZAS
Fuente Instituto Humanitas Unisinos, tomado de Valor Económico:
No es todos los días que el científico jefe de Monsanto posa para fotos al lado de tomates y pepinos. Vegetales que nunca estuvieron en el foco de estudios de Robert Fraley, uno de los hombres más valiosos para la multinacional estadounidense por, entre otras cosas, haber descubierto la tecnologia Roundup Read, el “RR” de la soja transgénica que catapultó a Monsanto al liderazgo en el mercado global de semillas.
El reportaje es de Bettina Barros, publicada en el Diario Valor Económico, 11-09-2014. (Nota de IHU On-Line: el diario informa que la periodista viajó convidada por Monsanto)

El negócio de él (y de Monsanto) son los commodities – mayormente soja, maíz y algodón geneticamente alterados, que todavía componen la base de sustentación de los US$ 14,9 mil millones facturados por la compañía en el año fiscal de 2013, cerrado en agosto. O era.
La foto al lado sólo fue posible porque el sector de hortalizas pasó a ser un “área de actuación intrigante para nosotros”, dice Fraley, sonriente al fin de un día de reuniones con clientes en la Farm Progres Show, la mayor feria de agronegocios de los EUA, realizada en Boone, en el Cinturón del Maíz estadounidense.
Sin hacer alardes, Monsanto montó en nueve años una política incisiva de adquisiciones para ganar mercado, sobrepasando players tradicionales como Syngenta, Bayer y las japonesas Sakata y Takii. Como en el negocio de granos, la compañía ostenta hoy la posición de mayor productora y comercializadora de semillas de hortalizas. La diferencia para el “core busines”, dicen sus ejecutivos, es que los alimentos finales al consumidor son invariablemente convencionales. La única excepción es el maíz. Por lo menos por ahora.
“Estamos trabajando en centenas de productos le que darán al consumidor mejor sabor y valor nutricional. Al mismo tiempo, las semillas tienen más productividad y resistencia a las plagas”, afirma Fraley, ahora vicepresidente ejecutivo de Tecnologia de Monsanto.
Bajo la marca Seminis - heredada de la compra de la empresa estadounidense del mismo nombre, que le dio inicio a la división de vegetales de Monsanto -, circulan hoy en el mercado mundial semillas de 25 especies de hortalizas, entre coliflor, brócolis, zanahoria y cebolla. En 2013, eso representó US$ 821 millones de ingresos al brazo “verde” de la multinacional. No es poca cosa para un mercado cuya movimiento anual promedio gira en torno de US$ 4 mil millones.
Visto de otra forma, esta magnitud queda más clara. Según los ejecutivos de Monsanto, 85% de las semillas de brócolis comercializadas en el planeta llevan la marca Seminis. En el caso del tomate, son 40% del total. En Brasil, a cada diez pepinos consumidos, seis tienen tecnología Monsanto. Tres en diez tomates también. La couve tiene mitad del mercado brasileño.
“Las personas nos ven sólo como una empresa de biotecnología. Puede parecer antagónico, pero somos el mayor proveedor de semillas orgánicas en Estados Unidos”, dice el mexicano Jesús Madrazo, vice-presidente global de asuntos corporativos de Monsanto. Explica: en Estados Unidos, así como en otros países, la reglamentación de orgánicos da preferencia a semillas certificadas como tales – en la ausencia de ellas, el productor puede abastecerse con semilla convencional.
Con la marca Seminis, la multinacional comercializa hoy semillas de 25 especies de hortalizas en el mercado mundial.
La división de vegetales de Monsanto nació en 2005 con la adquisición de Seminis, empresa estadounidense líder en hortalizas y con canales de distribución en más de 150 países. El interés en el sector vino de dos constataciones. Una es de que es necesario diversificar, y algo relacionado a semillas tomaría el camino más fácil. Otra es el gran potencial de crecimiento de este mercado. Datos de la FAO, la agencia de la ONU para la Agricultura y Alimentación, muestran que el consumo promedio de hortalizas todavía está en 105 quilos per cápita por año, muy abajo de la recomendación de 146 quilos recomendados por la entidad – tanto en países desarrollados como en los emergentes.
Más que todo esto, Monsanto vislumbró una ruta de crecimiento propia, que podría darle una ventaja competitiva seria ante la competencia: su experiencia en biología molecular, adquirida en los más de 30 años de investigación en biotecnología. Con el entendimiento mejor de las plantas permitió que la compañía abandonase la ruleta rusa de los cruzamientos genéticos aleatorios (demorados y de resultado incierto) y partiese para el corte quirúrgico de genes. El secuenciamiento y la marcación genética permitieron pinzar características deseables de las plantas de forma más rápida – y sin transferencia de genes, lo que generaría furor en el consumidor. Faltaban los accesos a esos nuevos mercados.
La estrategia de adquisiciones resolvió parte del problema. El primer paso fue crear International Seed Group (ISG) para identificar empresas pasibles de compra. Se sumaran a Seminis Western Seed (fuerte en el mercado estadounidense de pimentones), Poloni Semences (melón) y Peotec (empresa italiana con foco en tomates para procesamiento). El gran negocio, sobre todo, fue sellado en 2008 con la adquisición de la holandesa DeRuiter Seeds, líder en el mercado europeo y con una especialidad que Seminis hasta entonces no tenía – el cultivo tecnificado bajo invernadero.
En tres años, Monsanto desembolsó US$ 2,2 mil millones para las dos de sus principales incorporaciones – US$ 1,4 mil millón por Seminis y US$ 800 millones por DeRuiter -, y algunos millones de dólares en las demás empresas, cuyas transacciones no fueron divulgadas.
“Continuamos mirando para oportunidades. En el corto plazo, buscamos facturación [y no sólo banco genético] porque nuestros mercados no son tan grandes en algunas regiones”, dice David Stark, vice-presidente de Asociaciones de Comercio Global para Hortalizas. Él no revela dónde está el desafío de la expansión, pero India y China deben estar en la lista. Los dos países, con dietas predominantemente vegetarianas, son consumidores voraces de legumbres y verduras. El problema ahi es la informalidad.
Si en los granos lo que se busca es productividad y resistencia a plagas por sobre de todo, con hortalizas eso sólo es válido si fuesen más crocantes, con colores vibrantes y vitaminadas. Investigaciones con consumidores muestran que 34% de la población mundial quiere conveniencia y practicidad. Para estas personas, Seminis desarrolló el pimentón “baby”, que casi no sobra después del uso, y una cebolla que provoca menos lágrimas. Otros 23% quieren sensorialidad y placer – ahí llegaron melones más dulces, lechugas crocantes, tomates de un rojo intenso y brócolis con mayor tenor de antioxidantes, con cerca de tres mil variedades de semillas.
Para Headrick, la transgenia en hortalizas todavía no se paga.
“Todo nuestro trabajo ha sido utilizando técnicas avanzadas de mejoramiento. Hicimos el secuenciamiento genético del pimentón y del tomate, que tiene 17 mil genes. Entonces, cuando hacemos un mejoramiento hoy, conseguimos ser mucho más precisos”, dice Fraley. De acuerdo con la compañía, las investigaciones y el desarrollo de super-hortalizas consumen 15% de la facturación anual de Seminis, o US$ 123 millones el año pasado.
El creador da “RR“ cree que será posible, en el futuro, hacer alteraciones genéticas en vegetales. “Creo que si”, dice, sin titubear. “Todo los días vemos nuevas tecnologías desarrolladas, llegando a otros cultivos agrícolas y siendo adoptadas por más países. Se va a llegar a un momento en que el público entenderá y aceptará el uso de la tecnología”.
Por medio de sus adquisiciones, Monsanto heredó un zapallito transgénico comercializado en los EUA y Canadá. Otras experiencias ya están en el mercado – como un mamón papaya transgénico desarrollado por la Universidad de Hawai. Por ahora, el asunto es discutido con discreción en la sede de Monsanto, en St Louis, y la empresa dice no tener planes de expandir esa cartera.
La explicación inmediata no es la aceptación pública, sino el costo. John Headrick, líder de Desarrollo Tecnológico para Hortalizas, dice que las variedades convencionales son “al menos 50 veces” más baratas que similares con biotecnología.
Fuente:
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Argentina:
MONSANTO AVANZA CON SU PLAN DE INVERSIONES EN ARGENTINA POR U$S 120 MILLONES
26 septiembre, 2014
La multinacional, especializada en desarrollos biotecnológicos,  desarrolla un plan de inversiones por 120 millones de dólares para los  próximos tres años. Alcanzó los U$S 90 millones de saldo comercial  exportable, incrementó su red de proveedores locales y sustituyó  importaciones en el ultimo período.
La ministra de Industria, Débora Giorgi, recibió a directivos de  Monsanto, quienes le informaron sobre un plan de inversiones para los próximos tres años en Argentina, por un total de 120 millones de dólares, mediante el que se proponen incrementar el desarrollo tecnológico de su producción local.
La compañía, de origen estadounidense, prevé cerrar 2014 con una balanza  comercial positiva, por un monto de U$S 90 millones, a través de la  venta de servicios y desarrollo biotecnológico a otros países.
Además, en los últimos cuatro años, Monsanto llevó adelante un activo plan para incrementar sus proveedores nacionales y sustituir  importaciones, lo que también hace crecer la balanza comercial de la  compañía.
Participaron de la reunión los directivos de Asuntos Corporativos,  Fernando Giannoni; y de Cadena de Provedores, Héctor César Tamargo; y el  gerente de Relaciones Gubernamentales, Francisco Do Pico. Por parte del  Ministerio de Industria, asistió el secretario de Planificación  Estratégica, Horacio Cepeda.Fuente:

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