Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

lunes, 21 de marzo de 2016

GREENPEACE DENUNCIA UNA AMPLIA PRESENCIA DE MAÍZ TRANSGÉNICO ILEGAL EN CHINA

RED POR UNA AMÉRICA LATINA
LIBRE DE TRANSGÉNICOS
BOLETÍN 645
 Contenido:
 Greenpeace denuncia una amplia presencia de maíz transgénico ilegal en China
 Visión corporativa del futuro de la alimentación promovida en la ONU: más de 100 organizaciones de la sociedad civil alertan sobre la reunión de biotecnología de la FAO
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GREENPEACE DENUNCIA UNA AMPLIA PRESENCIA DE MAÍZ TRANSGÉNICO ILEGAL EN CHINA
 Se ha detectado la presencia de maíz transgénico en el 93 por ciento de los cultivos estudiados y en el 95 por cien del comercializado.
 Pekín, 6 ene (EFEverde).- La organización ecologista Greenpeace denunció hoy la amplia presencia de maíz genéticamente modificado por multinacionales de la alimentación en semillas, cultivos, silos y mercados de China, donde estos transgénicos son ilegales.
 Las oficinas de Greenpeace en China han llegado a estas conclusiones tras ocho meses de investigaciones en la provincia de Liaoning, uno de los grandes “graneros” del país, donde los estudios de la organización detectaron la presencia de maíz transgénico en el 93 por ciento de los cultivos estudiados y en el 95 por cien del comercializado.
 “El alcance de la contaminación por transgénicos es realmente impactante“, señaló al presentarse el estudio Li Yifang, del departamento de agricultura y alimentación de Greenpeace.
 El maíz genéticamente modificado pertenece a patentes de cuatro gigantes de la alimentación (Monsanto, DuPont, Dow Chemical y Syngenta), cuando las leyes chinas sólo permiten la importación de estos transgénicos para determinados usos (producción de pienso, alimentos procesados…) y nunca para ser cultivado.
 Li Yifang señaló a Efe que no está probado que las multinacionales estén directamente involucradas en su extendida presencia en China, que Greenpeace atribuye más bien a un laxo y descontrolado mercado de las semillas en el país, y de hecho advirtió que las compañías podrían quejarse y tomar medidas legales.
 “Si Monsanto y otras multinacionales descubren que sus semillas son usadas comercialmente en China, podrían denunciar a campesinos, productores de semillas y otros actores en la cadena de abastecimiento, ya que sus patentes están protegidas en el país”, alertó.
 El estudio advierte por ello que “si el cultivo de maíz se ve influenciado por las firmas internacionales (cuyas semillas son sensiblemente más caras) los precios podrían fluctuar, y la seguridad y la soberanía alimentaria de China podrían resentirse”.
Riesgos para la salud
 Además de los peligros económicos para un país donde el abastecimiento de cereal es clave para su estabilidad social, la experta de Greenpeace advierte de potenciales riesgos para la salud frente a unos transgénicos sobre “los que no hay consenso científico sobre su seguridad a largo plazo”.
 En este sentido, uno de los tipos de maíz genético hallados “está diseñado para ser cultivado con un herbicida llamado glifosato, principal ingrediente de un producto de Monsanto llamado Round Up, y en marzo de 2015 la Organización Mundial de la Salud anunció que es probablemente cancerígeno para los seres humanos”.
 Preguntada sobre la forma en que el maíz de las multinacionales puede haber llegado a China, Li aventuró que “es posible que institutos chinos de investigación autorizados a trabajar con homólogos extranjeros, o firmas de otros países, vendieran o distribuyeran ilegalmente las semillas”.
 También podrían haberse utilizado semillas importadas legalmente para alimentar animales o usos industriales (sólo un 2 por ciento del maíz consumido en China) para desarrollar cultivos, “algo totalmente prohibido por ley”, reiteró.
 Ante esta presencia de maíz transgénico en China, Greenpeace recomendó un aumento de las medidas de control de la producción y venta de semillas, los cultivos y su almacenamiento, con un sistema de inspecciones periódicas.
 “Los alimentos transgénicos no son una solución para la seguridad alimentaria, y Greenpeace urge al Gobierno chino a que modifique sus recursos con el fin de promocionar una agricultura ecológica, mucho más sostenible y segura”, concluye el informe de la organización.
 El maíz transgénico también pone en riesgo el ecosistema, ya que “expone a las plantas nativas a una nueva competencia” por la presencia de cultivos que, por ejemplo, reaccionan de forma diferente a plagas o al clima. EFE
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VISIÓN CORPORATIVA DEL FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN PROMOVIDA EN LA ONU:
 MÁS DE 100 ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL ALERTAN SOBRE LA REUNIÓN DE BIOTECNOLOGÍA DE LA FAO
 Lunes, 15 Febrero 2016 07:58
 Comunicado de prensa – La Via Campesina, ETC y GRAIN
 (Roma, Lunes 15 Febrero, 2016) Justo cuando las empresas biotecnológicas que producen semillas transgénicas se están fusionando, la visión corporativa de la biotecnología asoma en la FAO. En el día inaugural de un simposio internacional sobre biotecnologías agrícolas de tres días de duración, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, más de 100 movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil (OSC) de cuatro continentes han promulgado una declaración denunciando tanto la esencia como la estructura de la reunión, que parece ser un intento más por la agroindustria multinacional para reorientar las políticas de la agencia de la ONU hacia el apoyo a cultivos y animales genéticamente modificados.
 El movimiento mundial campesino y de agricultura familiar, La Vía Campesina, invitó a las OSC a firmar la carta (enlace) cuando se hizo público el programa del simposio. Dos de los ponentes magistrales de la FAO son conocidos defensores de los transgénicos, y el programa y los eventos paralelos de los tres días incluyen portavoces de la Biotechnology Industry Organization (un grupo comercial biotecnológico de los EE.UU.), Crop Life Internacional (la asociación comercial mundial agroquímica), DuPont (una de las mayores compañías mundiales biotecnológicas de semillas ) y CEVA (una gran corporación médico-veterinaria), entre otros. La FAO sólo ha invitado a un orador o panelista abiertamente crítico con los transgénicos. Peor aún, uno de los dos ponentes en la sesión de apertura es un ex-subdirector general de la FAO, que ha presionado a favor de las llamadas semillas Terminator (semillas transgénicas programadas para morir en el momento de su cosecha, obligando a los agricultores a comprar nuevas semillas cada temporada), en oposición a las propias declaraciones públicas de la FAO. El discurso del segundo orador principal se titula, "Poniendo fin al desviado debate global sobre la Biotecnología" - lo que sugiere que el simposio FAO debería ser el momento de cierre de la crítica a la biotecnología.
 En la convocatoria del sesgado simposio, la FAO está cediendo a la presión de la industria que se intensificó después de las reuniones internacionales sobre agroecología organizadas por la FAO en 2014 y 2015. Las reuniones de agroecología fueron un modelo de apertura a todos los puntos de vista, desde campesinos hasta la industria. Pero la industria de la biotecnología, al parecer, prefiere tener ahora una reunión que puedan controlar. Esta no es la primera vez que la FAO ha entrado en este juego. En 2010, la FAO convocó una conferencia sobre biotecnología en Guadalajara, México, donde vetó la presencia de agricultores en su comité organizador, y luego trató de impedir su asistencia a la conferencia misma.
 "Nos alarma que la FAO se coloque una vez más al frente con las mismas corporaciones, justo cuando estas compañías están hablando de nuevas fusiones entre ellas mismas, que concentrarían el sector de las semillas comerciales en aun menos manos", denuncia la declaración de las OSC.
 Es evidente, de acuerdo con la Declaración de la Sociedad Civil, que la industria desea utilizar la FAO para relanzar su falso mensaje de que los cultivos modificados genéticamente pueden alimentar al mundo y enfriar el planeta, mientras que la realidad es que nada ha cambiado en el frente biotecnológico. Los OGM no alimentan a la gente, en su mayoría se cultivan en un puñado de países en plantaciones industriales de agrocombustibles y alimentos para animales, aumentan el uso de plaguicidas, y expulsan a los campesinos de las tierras. Las empresas biotecnológicas transnacionales están tratando de patentar la biodiversidad del planeta, lo que demuestra que su interés principal es lograr enormes ganancias, y no garantizar la seguridad o la soberanía alimentaria. El sistema alimentaria industrial que promueven estas empresas es también uno de los principales responsables del cambio climático. Confrontada con el rechazo de los OGM por muchos consumidores y productores, la industria está ahora inventando nuevas, y posiblemente peligrosas, técnicas de modificar genéticamente las plantas, sin llamarlas OGM. Al hacerlo, están tratando de evitar las regulaciones de los OGM y engañara a los consumidores y a los agricultores.
 Las actividades de agroecología estaban mucho más cerca de la forma en que la FAO debería actuar, señala la Declaración, "como un centro de intercambio de conocimiento, sin una agenda oculta en nombre de unos pocos." ¿Por qué la FAO se autolimita ahora de nuevo a la biotecnología corporativa y niega la existencia de tecnologías campesinas? La FAO debería apoyar las tecnologías campesinas, que ofrecen la vía más innovadora, de código abierto, y efectiva para acabar con el hambre y la desnutrición. Es hora de dejar de apoyar una estrecha agenda corporativa, dice la Sociedad Civil. "La gran mayoría de los agricultores del mundo son campesinos, y son los campesinos quienes alimentan al mundo. Necesitamos tecnologías de base campesina, no biotecnologías corporativas."
 "Ya es hora de que la FAO ponga fin a la biopiratería y a su apoyo a los cultivos modificados genéticamente, que sólo sirven para permitir que un puñado de empresas transnacionales patenten y acaparen toda la biodiversidad existente," dijo Guy Kastler, líder de la Vía Campesina. "Por el contrario, la FAO debería apoyar a las organizaciones campesinas y a los investigadores que trabajan en el fitomejoramiento colaborativo al servicio de la soberanía alimentaria y la agroecología campesina".
 La declaración y la lista de firmantes se pueden descargar aquí.
 Contactos para los medios en Roma:
 Guy Kastler y otros líderes de La Vía Campesina

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