5 DE OCTUBRE DE 2010
MAPO INFORMA
Visión de un Productor Orgánico
Agroquímicos en
áreas periurbanas. Fumigaciones aéreas. Polémica sobre el grlifosato: Visión
del problema y posibles soluciones desde la óptica de la producción orgánica.

Por Enrico Cresta *
En estos días asistimos a un debate encendido sobre los problemas
relacionados a las aplicaciones de agroquímicos para la producción agropecuaria
que apunta en particular a las fumigaciones en zonas periurbanas, a la prohibición
de las fumigaciones aéreas y al herbicida glifosato y llega, de alguna manera,
a cuestionar el modelo soja/siembra directa/semillas transgénicas.Los planteos
surgen desde sectores médicos y científicos (ver Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados en la Universidad Nacional de
Córdoba) y
llegan al Congreso Nacional con una audiencia pública
convocada por la Diputada cordobesa Cecilia Merchán del Bloque Proyecto Sur y
con el proyecto de ley 5857-D-210 firmado por 13 diputados nacionales
(verPágina 12).Las polemicas respuestas del sector agropecuaria
las encontramos en los Suplementos rurales de los diarios La Nación y Clarín
con artículos con expresiones como: “Una cacería de
brujas para la soja y el glifosato” y “El riesgo, solo
en la mala aplicación”, “Los mitos urbanos sobre la producción agrícola local”.Es
bastante lógico que siendo productores orgánicos tengamos conciencia y
conocimiento acerca de los problemas relacionados al uso de agroquímicos en la
producción agropecuaria, y en mi caso como el de la mayoría, ese fue uno de los
motivos que me llevó a recorrer el camino orgánico (dejo aclarado aquí, que la
producción orgánica es mucho más que producir sin agroquímicos y fertilizantes
deribados del petróleo).Desde mi experiencia de más de 15 años de productor
agropecuario orgánico intentaré aportar mis opiniones para llevar esta polémica
hacia una discusión constructiva, fundamental para la sociedad argentina,
teniendo en cuenta la importancia del sector agropecuario y la gravedad de los
problemas relevados, que estaría afectando a la propia población rural que vive
y trabaja dentro de las más de 32 millones de hectáreas agrícolas del interior
de nuestra república.En este contexto, el punto de vista de los productores
orgánicos podría tender un puente de entendimiento para ayudar a visualizar
soluciones concretas.
Agroquímicos y
Áreas periurbanas
Puede y debe haber discusión sobre el grado de toxicidad de los
agroquímicos utilizados en la producción agropecuaria argentina actual pero
nadie puede dudar que es indispensable restringir las posibilidades que estos
(tóxicos de alguna manera) entren en contacto directo con los seres humanos en
particular niños y ancianos por lo cual es impostergable reglamentar,
con una ley de validez nacional, la prohibición de fumigar con productos de
probada o sospechada toxicidad las áreas circundantes a ciudades, pueblos,
poblados o establecimientos rurales acordando una distancia coherente desde el
perímetro habitado y que deberá ser más amplia para las aplicaciones aéreas.Sólo
esta decisión, de puro sentido común, nos pone frente a un problema práctico
notable: imaginemos cualquier pueblo típico del área pampeana rodeado, calle de
por medio, de campos cultivados y con un perímetro 20 x 20 cuadras, y que se
considere, sólo como ejemplo, una “banda perimetral de no-fumigación” de 200
metros: Esto nos da como resultado un área de 160 has., y considerando los
cientos de pueblos de esta o mayor dimensión vamos a percibir que nuestra
propuesta involucra algunas “decenas de miles de has.” para las cuales no será
aplicable ninguna de las tecnologías de producción agropecuaria
“convencionales” apoyadas ineludiblemente en el uso de agroquímicos.
La experiencia
orgánica como solución
Para mantener estas áreas periurbanas dentro de la actividad productiva
y no tener que recurrir exclusivamente a los subsidios públicos, o por otro
lado, perjudicar a los propietarios de esas tierras, podemos recurrir a la
experiencia desarrollada por la producción orgánica argentina, hasta hoy con
muy poco apoyo científico-tecnológico, ni políticas oficiales, ni subsidios.
La producción orgánica se presenta como una alternativa ideal para
aplicarse en la áreas periurbanas, en sus distintas escalas, que van desde
la huerta familiar de autoconsumo, la pequeña o mediana granja de hortalizas
aromáticas y frutales, hasta, lo que es mi experiencia directa, los cultivos
extensivos orgánicos como maíz soja, girasol, trigo, mijo y la ganadería
orgánica (Ejemplo Grupo Pampa Orgánica MAPO-INTA).No son casi nunca
soluciones fáciles y “listas para usar” y las prácticas agronómicas de los
cultivos orgánicos deberán ser adaptadas y ajustadas para cada condición agro
ecológica y socio-cultural, pero entre productores y algunas EEA del INTA contamos
con las experiencias de base para seguir el desarrollo.La problemática de los
pueblos fumigados es un tema puntual, que debe y puede resolverse con la
participación interdisciplinaria de todos los actores involucrados, que puede
abrir la puerta a la puesta en discusión del modelo de producción agropecuario
argentino, teniendo en cuenta su complejidad que va desde aspectos cientificos,
técnicos y prácticos, y que abarca campos tan diversos como el agronómico,
económico ambiental, social, cultural energético, sanitario (ya sea de las
comunidades rurales que de los alimentos producidos) y de política nacional y
planetaria.
Polémica del
glifosato
Dentro de este mismo debate surgió la temática del Glifosato, que merece
un desarrollo por separado y en el cual quisiera hacer algunos aportes.En lo
que respecta al herbicida Glifosato y en el contexto de esta discusión sobre
limitar las fumigaciones con agroquímicos en las áreas periurbanas habría que
tomarlo simplemente como uno más de los productos utilizados con algún grado de
riesgo sobre la salud humana.Desde el sector rural se señala que el glifosato
está clasificado por la OMS como tóxico de clase IV (relativamente baja
toxicidad) y que viene reemplazando otros herbicidas de mayor peligrosidad lo
cual grafica la atención del sector a ir atenuando la problemática de toxicidad
de los insumos utilizados en agricultura; sin embargo y ateniéndonos a lo que
ha venido sucediendo en la producción agropecuaria argentina y tomando un
tiempo de 10/15 años hasta la fecha vemos que si bien ha estado presente la
intención de ir reemplazando algunos productos de alta toxicidad (…) se siguen
usando algunos objetivamente muy peligrosos como el endosulfán, clorpirifós,
2,4D, entre otros, y las cantidades de millones de litros totales utilizados
por campaña ha crecido exponencialmente amplificando el problema que es lo que
nos trae a esta discusión.En términos más generales, cuando discutimos
alrededor del glifosato no podemos dejar de tener en cuenta que hoy es el
insumo clave en toda la producción argentina de soja y maíz que utiliza las
tecnologías de siembra directa con semillas transgénicas (la mayoría) ¡pero su
utilización está generalizada prácticamente a la totalidad de la superficie
cultivable de nuestra República! (32 millones de hectáreas de cultivos
extensivos y a una buena parte de las hectáreas de implantación de pasturas
para la ganadería) por lo cual se supone que hay una política oficial que, en
los últimos 10/12 años de desarrollo vertiginoso de esta tecnología, la ha
venido sosteniendo, controlando y evaluando sus resultados, no sólo en lo que
todos vemos de mejores rindes y rentabilidad, sino especialmente en esa
complejidad de aspectos que señalé antes, a través de sus Organismos
correspondientes, el INTA en conjunto con las Universidades relacionadas, y
desde este espacio se debería interpretar y discutir todas las nuevas
informaciones que, como las referidas antes del Dr. Carrasco o los
profesionales médicos o los sectores políticos, puedan modificar el conocimiento
sobre los mecanismos de acción y sus consecuencias de un producto de tamaña
importancia y utilización tan masiva como el glifosato.Desde mi experiencia
personal puedo aportar que desde que empezamos a mediados de los ‘90 con la
producción orgánica extensiva ha sido muy recurrente que alguna de las personas
que nos visitaban (también profesionales) viendo el alto stand de malezas con
las que trabajamos nos digan “… porqué no usás glifosato si se degrada
completamente a las pocas horas y no deja ningún residuo?” y ante la
insistencia de algún agrónomo que me aseguraba que no había dudas que este
producto tenía que incorporarse al orgánico yo terminaba contestando“…será
así pero yo no me confío…”.En la década del ‘90 el glifosato se
comercializaba en el país bajo la marca exclusiva Round up de
la firma Monsanto y esta licencia exclusiva dificultaba de alguna manera las
investigaciones sobre esta sustancia, pero hoy tenemos más conocimientos cada
día, como por ejemplo (en esto me ayuda mi formación de bioquímico y
microbiólogo con lo cual puedo ir directo a las fuentes) que el
glifosato permanece por meses y hasta años en el suelo y en los rastrojos de
plantas tratadas, que pasa de las raíces a la rizosfera siendo tóxico para
distintos microorganismos benéficos para la planta como los fijadores de
nitrógeno, que su lenta degradación por co-metabolismo microbiano conduce a
productos tóxicos, inclusive para las plantas resistentes al glifosato (RR), y
que habría que estudiar en forma urgente.
12:36 | PUBLICADO POR MAPO.
*Productor agropecuario orgánico de maíz, soja girasol y ganadería en el sur de Córdoba. Miembro de la Comisión de MAPO.
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Pampa Orgánica: Producción de alimentos con responsabilidad social y ambiental
Hace unos días te contamos sobre los beneficios de la alimentación orgánica tanto para la salud como para el medio ambiente. Sin embargo, su producción muchas veces se vuelve un proceso complejo al que todavía le falta crecer para poder llegar a mayor cantidad de gente e ir reemplazando a las formas de producción tradicionales.
En relación con esto, en Argentina existe un grupo de productores que trabajan en forma conjunta para el óptimo desarrollo de los alimentos orgánicos. Se trata delGrupo MAPO INTA Pampa Orgánica, quienes desde hace siete años desarrollan sistemas productivos integradores donde la responsabilidad social y ambiental cobra protagonismo. Para conocer más sobre la organización hablamos con su coordinador, el Ingeniero Eduardo Tilatti.
“Para evolucionar en grupo”
Pampa Orgánica dio inicio a sus actividades en julio de 2004, cuando gracias al apoyo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y al MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica), un grupo de productores desarrollaron las primeras reuniones para comenzar a trabajar en las particularidades de este sistema productivo que difiere del convencional por no usar químicos contaminantes y por realizar prácticas tendientes a conservar el suelo a largo plazo.
De acuerdo a Tilatti, “a diferencia de los otros grupos conocidos como ‘cambio rural’, Pampa Orgánica tiene la particularidad de trabajar con campos muy distantes entre sí: hay algunos en la provincia de Buenos Aires, en La Pampa, Santa Fe, Córdoba y ahora otro en el sur de Entre Ríos. Esto tiene algunas ventajas como conocer soluciones a los problemas que nos presenta la producción orgánica desde distintos puntos de vista y con distintas herramientas”.
Así, Pampa Orgánica nuclea diez campos que conforman en total unas 20 mil hectáreas certificadas, de las cuales un 80 por ciento se dedica a la producción ganadera y un 20 por ciento a la agrícola (con cultivos como girasol confitero, aceitero y alto oleico, maíz, soja, mijo, trigo, cebada, centeno y avena). El procedimiento de trabajo consiste en realizar al menos diez reuniones al año en los campos o sede del INTA para compartir experiencias y generar criterios conjuntos que permitan mejorar la práctica. “Hacemos intercambios técnicos, nos contamos qué pasó en el último mes, se hacen presentaciones sobre el campo visitado y se generan observaciones, comentarios o cuestiones a mejorar sobre ese lugar. Por último se hace un plenario final rescatando aspectos positivos y negativos para poder evolucionar en el futuro”, explica Tilatti.
De esta manera, lo que se busca desde Pampa Orgánica es trabajar en grupo para homogeneizar los criterios de manejo en sistemas de producción orgánica, aumentar márgenes brutos y netos en los sistemas productivos agrícolas y ganaderos, estabilizar la producción en niveles de rendimientos económicos similares a los sistemas convencionales, analizar la sostenibilidad de estos sistemas productivos, conocer e implementar técnicas para lograr reducción de gastos o generar tecnologías orgánicas para solucionar problemas existentes, entre otros.
Se busca que cada vez más campos ingresen a este proceso, por lo que se los invita a participar de algunas reuniones para que finalmente decidan incorporarse o no. Es por este motivo que “ahora estamos en una etapa de sumar más campos, pero por la distancia que hay de unos a otros la idea es formar un grupo Pampa Orgánica Sur y otro Pampa Orgánica Norte para que no tenga que haber tantos kilómetros de distancia a la hora de realizar las reuniones”.
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