http://www.diariolaopinion.com.ar/Sitio/VerNoticia.aspx?s=0&i=119210#

Por Dr. Juan Oscar Mitchell (*). - Voy a hacer referencia a lo que vengo observando en estos cuarenta años de vida profesional en la localidad (de Humberto I), y a qué causas podemos atribuir estas patologías. Más cáncer y enfermedades malignas, leucemias, linfomas, tumores del mediastino. Cánceres con mayor agresividad y metástasis en personas cada vez más jóvenes. Enfermedades de la piel: erupciones, alergia, alergia respiratoria, bronquitis. Enfermedades metabólicas: tiroides, diabetes tipo I (insulino dependientes) juvenil; Diabetes tipo II. Obesidad; hipertensión. Anomalías en desarrollo, malformaciones congénitas de distinta gravedad, problemas cerebrales severos, convulsiones.Enfermedades autoinmunes, A. R. (artritis reumatoidea), Lupus eritematoso sistémico. Esclerosis Múltiple Agresividad, trastornos de aprendizaje, déficit de atención con hiperactividad, esterilidad, abortos. Enfermedades degenerativas: atero, arteriosclerosis cerebral, alzheimer; enfermedades venéreas – sida; adicciones, etc.
Cambios alimentarios, desaparición de alimentos naturales y reemplazo por enlatados y artificiales, reemplazo de aceites de primera presión en frío por mezclas, sin ningún tipo de poder alimenticio saludable, causa de la mayor parte de las enfermedades, especialmente las crónicas y degenerativas como la artrosis, arterio y aterosclerosis, artritis, lupus, esclerosis múltiple, diabetes, hipertensión.
COMIDAS Y
ANTENAS
La proliferación de comidas y bebidas chatarra, con una gran cantidad de aditivos, edulcorantes sintéticos y el agregado de sustancias químicas ajenas al organismo (hierro, calcio, vitaminas), todos los alimentos vienen “enriquecidos y fortificados”, esto produce una irritación a nivel intestinal y alteraciones en el sistema inmunológico (recordar que el intestino con sus placas de Peyer es el mecanismo más importante desde el punto de vista de la defensa).
Tema cáncer y tumores malignos descartamos que el incremento sea debido a crecimiento poblacional (igual cantidad de habitantes que hace 40 años), aumento de población ambiental (no hay fábricas), pero si hay antenas de telefonía, proliferación de teléfonos celulares, computadoras, aparatos de microondas que producen emisión y recepción de ondas que alteran el electromagnetismo terrestre.
Cambios en la explotación rural, drástica disminución de tambos, cría de ganado y policultivos, con incremento en explotación sojera. Deforestación, uso de fertilizantes químicos y plaguicidas. Reemplazo de silos en campos y fardos de pasto por rollos y silo pack.
Comidas compradas en bandeja lista para consumir cubiertas con plástico. Este plástico en contacto con los alimentos (al igual que sucede con los silo pack, produce gran cantidad de estrógenos que es un factor cancerígeno peor aún si esos alimentos los calentamos o cocinamos con microondas).
El tema es complejo y preocupante para personas, animales y plantas; los veterinarios hoy se enfrentan a tumores y malformaciones que eran prácticamente desconocidas años atrás. Lo mismo sucede con las plantas.
Trastornos de aprendizaje y déficit de atención. Violencia en las aulas, en la sociedad en general. Lou Marinoff en su libro “El ABC de la felicidad” denuncia 25 millones de chicos en EE.UU. con déficit de atención que pueden evitarse: que no se consuma comida chatarra y golosinas. Lo mismo pasa con la violencia: evitando dulces y disminuyendo la ingesta de hidratos de carbono desaparece la agresividad. Esto fue demostrado en EE.UU. en cárceles y está mencionado por Golemann en “Inteligencia Emocional”.
Uso de vacunas, cada vez hay más. Hace 40 años eran muy pocas. Hay denuncias por el uso y abuso de vacunas; ya en la década del 40 el Dr. Jaime Scolnick (médico naturista cordobés) publicó “El peligro de las Vacunas” y en la actualidad están los trabajos de Powell y Russell como también las denuncias por los casos de autismo luego de la vacunación post hepatitis B.
¿QUE PODEMOS
HACER?
Si bien este es un problema planetario, nos tenemos que ocupar de lo que sucede en Humberto I. Primero darnos cuenta que tenemos un problema serio y no minimizarlo para luego buscar soluciones y hacer cambios. Debemos empezar a forestar y reforestar ya que los árboles son nuestro pulmón. Sin ellos no existe la vida. Hacer proyectos a largo plazo, campañas para formar conciencia, proyectar avenidas amplias, marcando el perímetro del pueblo.
Buscar políticos comprometidos con la ecología y exigir a las autoridades nacionales, provinciales y locales, políticas de inclusión agropecuaria para que la gente se quede o se radique en el campo. Fomentar la agricultura orgánica, apicultura, uso de compost, lumbricarios, bio-gas (por bio digestores), energía solar.
Todos los edificios públicos y escolares debieran tener ese tipo de energía. Para ello se pueden firmar convenios con las Cooperativas, Comuna y Sociedad Rural, es un trabajo a largo plazo pero puede traer grandes cambios. Sacar las plantas de silos de zonas urbanas; uso de panes cloacales como abono orgánico. Uso de plantas, árboles y semillas autóctonas que mejor se aclimatan a nuestros suelos.
Difundir técnicas simples de control de plagas por medio de árboles y plantas: paraíso, ajo, ortiga, ceniza, tierra de diatomeas que a la par de no ser tóxicas son baratas y mejoran la calidad de nuestros suelos. Volver a los policultivos: lino, cebada, avena, trigo y favorecer la puesta en marcha de algunos emprendimientos como fabricación de harinas integrales, aceites de primera presión en frío.
Limitar el uso de teléfonos celulares por el riesgo que implican, especialmente en chicos. Evitarlos en chicos con convulsiones. En caso de usar radio-reloj despertador evitar la proximidad. Desenchufar los televisores que están en las habitaciones luego de apagarlos. Evitar medicamentos y bebidas light que tengan en su fórmula edulcorantes. Muy común en fórmulas infantiles y compuestos vitamínicos, que pueden traer problemas serios de salud. Recordar que el único edulcorante natural es la stevia (yerba dulce).
No fomentar el uso del biodiesel a partir de plantas como soja, colza, ya que si no estamos con el mismo problema del cultivo de la soja. Si, se puede hacer biodiesel con aceites usados de restaurantes, estaciones de servicio o plantas naturales.
Como protectores de radiaciones tóxicas ambientales usar plantas transmutadoras de energías negativas: como salvia, lavanda, llantén, aloe, eucaliptus, amargón (diente de león). Se pueden consumir o bien tener aunque sea en macetas. De mucha importancia el gynkgo biloba. Consumo de propóleos (en gotas) alterno con llantén y echinacea.
Hay fórmula floral que tuvo buenos efectos en la explosión nuclear de Chernobyl y es el Yarrow special fórmula y se emplea como preventivo y protector. Bendición a los alimentos o pedir protección para todo lo que se consume.
(* Médico Cirujano. Esta -originalmente- Carta de Lectores, fue transformada en artículo debido a la importancia del tema que aborda)

Por Dr. Juan Oscar Mitchell (*). - Voy a hacer referencia a lo que vengo observando en estos cuarenta años de vida profesional en la localidad (de Humberto I), y a qué causas podemos atribuir estas patologías. Más cáncer y enfermedades malignas, leucemias, linfomas, tumores del mediastino. Cánceres con mayor agresividad y metástasis en personas cada vez más jóvenes. Enfermedades de la piel: erupciones, alergia, alergia respiratoria, bronquitis. Enfermedades metabólicas: tiroides, diabetes tipo I (insulino dependientes) juvenil; Diabetes tipo II. Obesidad; hipertensión. Anomalías en desarrollo, malformaciones congénitas de distinta gravedad, problemas cerebrales severos, convulsiones.Enfermedades autoinmunes, A. R. (artritis reumatoidea), Lupus eritematoso sistémico. Esclerosis Múltiple Agresividad, trastornos de aprendizaje, déficit de atención con hiperactividad, esterilidad, abortos. Enfermedades degenerativas: atero, arteriosclerosis cerebral, alzheimer; enfermedades venéreas – sida; adicciones, etc.
Cambios alimentarios, desaparición de alimentos naturales y reemplazo por enlatados y artificiales, reemplazo de aceites de primera presión en frío por mezclas, sin ningún tipo de poder alimenticio saludable, causa de la mayor parte de las enfermedades, especialmente las crónicas y degenerativas como la artrosis, arterio y aterosclerosis, artritis, lupus, esclerosis múltiple, diabetes, hipertensión.
COMIDAS Y
ANTENAS
La proliferación de comidas y bebidas chatarra, con una gran cantidad de aditivos, edulcorantes sintéticos y el agregado de sustancias químicas ajenas al organismo (hierro, calcio, vitaminas), todos los alimentos vienen “enriquecidos y fortificados”, esto produce una irritación a nivel intestinal y alteraciones en el sistema inmunológico (recordar que el intestino con sus placas de Peyer es el mecanismo más importante desde el punto de vista de la defensa).
Tema cáncer y tumores malignos descartamos que el incremento sea debido a crecimiento poblacional (igual cantidad de habitantes que hace 40 años), aumento de población ambiental (no hay fábricas), pero si hay antenas de telefonía, proliferación de teléfonos celulares, computadoras, aparatos de microondas que producen emisión y recepción de ondas que alteran el electromagnetismo terrestre.
Cambios en la explotación rural, drástica disminución de tambos, cría de ganado y policultivos, con incremento en explotación sojera. Deforestación, uso de fertilizantes químicos y plaguicidas. Reemplazo de silos en campos y fardos de pasto por rollos y silo pack.
Comidas compradas en bandeja lista para consumir cubiertas con plástico. Este plástico en contacto con los alimentos (al igual que sucede con los silo pack, produce gran cantidad de estrógenos que es un factor cancerígeno peor aún si esos alimentos los calentamos o cocinamos con microondas).
El tema es complejo y preocupante para personas, animales y plantas; los veterinarios hoy se enfrentan a tumores y malformaciones que eran prácticamente desconocidas años atrás. Lo mismo sucede con las plantas.
Trastornos de aprendizaje y déficit de atención. Violencia en las aulas, en la sociedad en general. Lou Marinoff en su libro “El ABC de la felicidad” denuncia 25 millones de chicos en EE.UU. con déficit de atención que pueden evitarse: que no se consuma comida chatarra y golosinas. Lo mismo pasa con la violencia: evitando dulces y disminuyendo la ingesta de hidratos de carbono desaparece la agresividad. Esto fue demostrado en EE.UU. en cárceles y está mencionado por Golemann en “Inteligencia Emocional”.
Uso de vacunas, cada vez hay más. Hace 40 años eran muy pocas. Hay denuncias por el uso y abuso de vacunas; ya en la década del 40 el Dr. Jaime Scolnick (médico naturista cordobés) publicó “El peligro de las Vacunas” y en la actualidad están los trabajos de Powell y Russell como también las denuncias por los casos de autismo luego de la vacunación post hepatitis B.
¿QUE PODEMOS
HACER?
Si bien este es un problema planetario, nos tenemos que ocupar de lo que sucede en Humberto I. Primero darnos cuenta que tenemos un problema serio y no minimizarlo para luego buscar soluciones y hacer cambios. Debemos empezar a forestar y reforestar ya que los árboles son nuestro pulmón. Sin ellos no existe la vida. Hacer proyectos a largo plazo, campañas para formar conciencia, proyectar avenidas amplias, marcando el perímetro del pueblo.
Buscar políticos comprometidos con la ecología y exigir a las autoridades nacionales, provinciales y locales, políticas de inclusión agropecuaria para que la gente se quede o se radique en el campo. Fomentar la agricultura orgánica, apicultura, uso de compost, lumbricarios, bio-gas (por bio digestores), energía solar.
Todos los edificios públicos y escolares debieran tener ese tipo de energía. Para ello se pueden firmar convenios con las Cooperativas, Comuna y Sociedad Rural, es un trabajo a largo plazo pero puede traer grandes cambios. Sacar las plantas de silos de zonas urbanas; uso de panes cloacales como abono orgánico. Uso de plantas, árboles y semillas autóctonas que mejor se aclimatan a nuestros suelos.
Difundir técnicas simples de control de plagas por medio de árboles y plantas: paraíso, ajo, ortiga, ceniza, tierra de diatomeas que a la par de no ser tóxicas son baratas y mejoran la calidad de nuestros suelos. Volver a los policultivos: lino, cebada, avena, trigo y favorecer la puesta en marcha de algunos emprendimientos como fabricación de harinas integrales, aceites de primera presión en frío.
Limitar el uso de teléfonos celulares por el riesgo que implican, especialmente en chicos. Evitarlos en chicos con convulsiones. En caso de usar radio-reloj despertador evitar la proximidad. Desenchufar los televisores que están en las habitaciones luego de apagarlos. Evitar medicamentos y bebidas light que tengan en su fórmula edulcorantes. Muy común en fórmulas infantiles y compuestos vitamínicos, que pueden traer problemas serios de salud. Recordar que el único edulcorante natural es la stevia (yerba dulce).
No fomentar el uso del biodiesel a partir de plantas como soja, colza, ya que si no estamos con el mismo problema del cultivo de la soja. Si, se puede hacer biodiesel con aceites usados de restaurantes, estaciones de servicio o plantas naturales.
Como protectores de radiaciones tóxicas ambientales usar plantas transmutadoras de energías negativas: como salvia, lavanda, llantén, aloe, eucaliptus, amargón (diente de león). Se pueden consumir o bien tener aunque sea en macetas. De mucha importancia el gynkgo biloba. Consumo de propóleos (en gotas) alterno con llantén y echinacea.
Hay fórmula floral que tuvo buenos efectos en la explosión nuclear de Chernobyl y es el Yarrow special fórmula y se emplea como preventivo y protector. Bendición a los alimentos o pedir protección para todo lo que se consume.
(* Médico Cirujano. Esta -originalmente- Carta de Lectores, fue transformada en artículo debido a la importancia del tema que aborda)
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