Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

martes, 11 de noviembre de 2014

PUEBLOS FUMINAGOS: TODOS EN PELIGRO

RED POR UNA AMÉRICA LATINA
LIBRE DE TRANSGÉNICOS
BOLETÍN 588

==================================================
Argentina

PUEBLOS FUMINAGOS: TODOS EN PELIGRO

Los pueblos fumigados queremos hacer pública la constatación del fuerte contraste entre las demandas de poblaciones enteras, alarmadas por el aumento exponencial de enfermedades de todo tipo vinculadas directamente al modelo agrario y la respuesta “de facto” del complejo agroproductor quien sólo atina a huir hacia adelante, produciendo operaciones mediáticas y nuevos experimentos transgénicos, conducta particularmente agravada por la participación de agencias oficiales.

En lo que va del año hemos recibido pedidos de auxilio por ausencia o impotencia de las administraciones, y asistiendo a lugares tan diversos como San Nicolás -y próximamente Ramallo- en Buenos Aires, Humberto Primo, San Fabián, Funes, Arocena, Sastre -Santa Fe- o San Salvador -Entre Ríos- distrayendo tiempo y recursos personales para suplir la inacción de quienes tienen a su cargo la protección de las personas.


Simultáneamente, con recursos casi infinitos, se promueven "documentos" como el que las cámaras empresariales pomposamente titularon "Pautas sobre aplicaciones de productos fitosanitarios en zonas periurbanas" a través del cual se oculta la peligrosidad y los efectos de los agrotóxicos en la salud y el ambiente, los cuales podrían esparcirse hasta el borde de las viviendas. El vicio de origen de una publicación a-científica, preñada de citas de reconocidos operadores de las corporaciones mundiales y otras inconstrastables, huérfana de toda referencia a las abundantes advertencias de universidades argentinas, no sorprendería si no fuera que contó con el aval del Ministerio de Agricultura de la Nación.

En tándem CONABIA y SENASA, con el silencio cómplice del resto de las agencias y ministerios provinciales, en franca violación -al menos- del principio precautorio (art. 4 de la ley 25675 y art. 41 de la Constitución Nacional) aprueban "semillas" aptas para ser rociadas con nuevos agrotóxicos más potentes, en la mayoría de los casos descartados en otras partes del mundo como el glufosinato de amonio para la soja RR2 o la última estrella de Dow: soja resistente al 2,4D, un componente del temible Agente Naranja utilizado por EEUU sobre territorio vietnamita, con efectos devastadores y secuelas que se propagan hasta el día de hoy.

Nos indignan los oídos sordos a un sinnúmero de organizaciones de la sociedad civil de Buenos Aires, Chaco, Santa Fe, San Luis, Córdoba o Entre Ríos quienes presentaron recursos para frenar este nuevo atentado contra la salud pública, preludio de nuevos experimentos. 

El completo fracaso de un modelo de producción obsoleto importado en los años 90, que se anunciaba para reducir el uso y la toxicidad y preveía beneficios para todos, pretende ser disimulado con más químicos, cuyas cantidades aumentaron más de mil por ciento desde entonces, recurriéndose a tóxicos de mediados del siglo pasado, que no han hecho más que incrementar los balances de un puñado de terratenientes  y varias multinacionales, mientras el resto de los 40 millones de argentinos asumen forzadamente el pasivo sanitario y ambiental a costa de daños inconmensurables a las personas y al ambiente.

 Los efectos de la desinformación sistemática y deliberada quedó patentizada en oportunidad del vuelco de un camión y derrame de 18.000 litros del mencionado herbicida "2,4 D" en cercanías de San José de la Esquina -Santa Fe-. Autoridades y auxiliares carentes del más elemental conocimiento posibilitó que centenares de personas transitaran en cercanías de este potente y volátil veneno que llegó hasta cursos de agua, mientras representantes de la empresa ATANOR lo comparaban con un “derrame de leche" (sic).

Nuevamente los vecinos, supliendo la inacción de la administración, debieron radicar las denuncias penales por contaminación contra responsables, por acción y omisión.

Desde los pueblos fumigados también alertamos a la opinión pública que su modesto proyecto, presentado por cinco legisladores en la Cámara de Diputados de Santa Fe, proponiendo, entre otras medidas, alejar 1000 metros las fumigaciones de las escuelas y prohibiendo las aplicaciones aéreas, sin haber sido siquiera tratado, perderá estado parlamentario en mayo próximo; es por todo ello que hacemos responsables orgánica y personalmente a todos y cada uno de los integrantes de las administraciones locales, provinciales y nacionales que, obligados por las leyes y la Constitución a preservar la salud y un ambiente sano, sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, persistan en priorizar el mercado y los negocios, propios y ajenos.

 BASTA DE CÁNCER, NO MÁS NIÑOS, ESCUELAS Y PERSONAS FUMIGADAS - HACIA UNA RURALIDAD SUSTENTABLE

Patricio Acuña – (03498) 15402611 patriciolibros@yahoo.com.ar
Carlos A. Manessi –  (0342) 156145532 carlos.manessi@gmail.com
Daniel Romano – (0341) 156258581 danielpablo428@hotmail.com

========================================================

ESCUELAS FUMIGADAS

 Por Darío Aranda
Página 12. 1 de noviembre 2014

“En este mismo momento hay un niño en una escuela que está siendo fumigado con veneno”, denunció Jorge Bevacqua, entrerriano de la Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay. Sucedió en la primera audiencia pública en el Congreso Nacional sobre escuelas fumigadas con agrotóxicos. Se escuchó una veintena de relatos de trabajadores de la educación y detalles sobre alumnos y maestros afectados por químicos. Reclamaron un mínimo de 1000 metros de distancia entre las fumigaciones y las escuelas, cuestionaron el modelo agropecuario y denunciaron la “inacción” del Ministerio de Educación de la Nación.

El Anexo del Congreso Nacional lucía atípico. Banderas de “Monsanto fuera de América latina”, “Paren de fumigarnos”, eran algunas de las banderas que sobresalían en el tercer piso. “Estamos hablando de 700 mil niños en riesgo por fumigaciones. En la última campaña se usaron 317 millones de litros de productos tóxicos”, abrió la audiencia el diputado Antonio Riestra (bloque Unidad Popular) y lamentó la ausencia de los ministerios de Agricultura, Ciencia y Salud.

Leandro García Silva, de la Defensoría del Pueblo de la Nación, recordó que el organismo acaba de publicar un documento que solicita la reclasificación de los agroquímicos y que se tenga en cuenta los efectos crónicos, la necesidad de tomar medidas precautorias y avanzar en un modo de producción sin químicos.

Elisa Lofler, docente de Coronel Suárez, recientemente jubilada, en 2011 conoció los agroquímicos de la peor manera: fumigada, con los chicos en clase. Mostró fotos de los tractores a metros de niños de guardapolvo blanco. “Los nenes gritaban y nos encerramos en el aula”, recordó. Las denuncias nunca prosperaron. En 2012 enfermó. Los análisis confirmaron que tiene endosulfán en sangre. “No se respetan los derechos y la dignidad de los chicos”, lamentó.

Leonardo Moreno, docente de Luján, detalló que los fumigaron cuando estaban en clase. Explicó que denunciaron ante el Poder Judicial, pero que el fiscal archivó la causa. El municipio ni los atendió. Ofelia Montañana, docente rural de Concepción del Uruguay denunció ante la Ufima (Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental) fumigaciones sobre los alumnos en 2012. Recién en agosto de 2014 los llamaron para tomar testimonio. “No estamos en contra del trabajo de nadie, sí por la salud de los niños”, aclaró.

La única voz oficial fue Olga Zattera, coordinadora del Area de Educación Rural de Nación. Precisó que en Argentina existen 10.200 escuelas rurales, el 55 por ciento del total de los establecimientos, y representan el 13 por ciento de la matrícula. Precisó que existe una “mesa federal” de educación rural, trabajan para “superar el aislamiento” de las escuelas, difunden información, realizan encuentros, confeccionan un banco de datos y, precisó, trabajan con el documento del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad).

Marta Verniau, escuela 24 del departamento de Concepción del Uruguay (Entre Ríos) lamentó no tener apoyo de sus superiores cuando denunció las fumigaciones con agrotóxicos sobre los niños. “Tengo cuatro hijos y seis nietos. Me duele ver a los gurises intoxicados. Mientras discutimos si 100 metros o 500 metros, los niños enferman y mueren por este modelo”, lamentó.

La audiencia se realizó el 28 de octubre, la sala estaba repleta (más de 150 personas de organizaciones sociales y escuelas) y fue convocada por el bloque de Unidad Popular (UP), Antonio Riestra, Víctor De Gennaro y Claudio Lozano. También estuvo presente Pablo López, del Frente de Izquierda.

Jorge Bevacqua, de la Campaña Paren de Fumigar Escuelas y de la Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay, fue uno de los gestores de instalar carteles blancos de “no fumigar” en escuelas entrerrianas e informar para que no se fumigue. Le habló directo a la funcionaria nacional. “Si nosotros que somos pocos pudimos, ¿cómo no va poder el Ministerio de Educación?”. Miryam Gorban, nutricionista de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina de la UBA, explicó que los transgénicos afectan a todos mediante los alimentos.

El diputado Víctor De Gennaro (UP) propuso un proyecto de ley para prohibir las aspersiones a 1000 metros de las escuelas y una ley de soberanía alimentaria. Y reconoció las limitaciones: “Hay muchos legisladores que votan las leyes de negocio y muerte, y rechazan los proyectos de solidaridad y vida como los que estamos presentando”.

Marta Maffei, ex legisladora e histórica referente de Ctera, cuestionó que el Ministerio de Educación tome como referencia el manual del Senasa. “Fue escrito por las empresas”, denunció y puntualizó la violación de la Ley de Educación: “No se cumple el artículo 89 de educación ambiental, el 126 que obliga a proteger a los alumnos de cualquier agresión y tampoco se cumple la obligación de escuelas seguras porque están siendo inundadas de veneno. El responsable es el Ministerio de Educación”.

Coronel Suárez (suroeste bonaerense) es el único lugar del país en el que se realizó un estudio oficial sobre escuelas fumigadas. La Dirección de Medio Ambiente local realizó un detallado informe que revela que existen 41 establecimientos afectados. Por esas denuncias, echaron al funcionario (Emanuel Garrido) que realizó el estudio.

“Más del 90 por ciento de los establecimientos educativos se encuentra expuesto a las derivas y otros tipos de contaminación devenidos de las aplicaciones de agrotóxicos”, señala y confirma la presencia de alumnos con “afecciones respiratorias”, adormecimiento en los labios, cefaleas, irritabilidad en la vista. Realizó recomendaciones a las autoridades municipales y provinciales: “Proteger de forma inmediata” a la comunidad educativa rural y fijar una franja de 2000 metros.

============================================================

HASTA EN LA LECHE

Silvia Ribeiro*

En abril de 2014 se encontraron por primera vez residuos de glifosato –el agrotóxico más usado del mundo– en la leche materna de madres en Estados Unidos.

Se suma a otros impactos comprobados, causados por los grandes volúmenes de agrotóxicos que conllevan los cultivos transgénicos, entre ellos: mayores niveles de residuos en alimentos y en agua potable, aumento de cáncer y otras dolencias en poblaciones aledañas al cultivo, residuos de agrotóxicos en leche materna, orina y sangre en Argentina y Brasil, residuos de glifosato en agua potable y orina de habitantes de varias ciudades en Europa. En 2010, estudios científicos conducidos por el doctor Andrés Carrasco, ex presidente del Conicet, Argentina, mostraron a partir de estudios con anfibios que el glifosato tiene efectos teratogénicos (deformaciones en fetos y neonatos).

El glifosato es el herbicida más usado del mundo debido a que la soya transgénica, y la mayoría del maíz, canola y algodón transgénico (que son el 99 por ciento de los transgénicos sembrados comercialmente en el globo) son manipulados para ser resistentes a este agrotóxico.

El tema de los impactos a la salud está tomando proporciones epidémicas. Aunque el glifosato y otros agrotóxicos se usaban anteriormente en cultivos convencionales con aplicación de químicos, la manipulación genética para hacer cultivos tolerantes causó el aumento exponencial de su uso, con fuertes impactos de salud y ambientales, además de afectar negativamente producciones muy necesarias y saludables como la apicultura.

Las pruebas de residuos en leche materna en Estados Unidos fueron una iniciativa del movimiento Moms Across America (Mamás a través de América) y la organización Sustainable Pulse, preocupados por la alta difusión del tóxico y porque no podían lograr que las instituciones de salud hicieran este tipo de test. De 10 muestras proporcionadas por madres de distintos puntos del país, se encontraran residuos de glifosato en tres de ellas. Las organizaciones creen que con pruebas más sensibles, los resultados serían aún mayores. Los niveles encontrados son de 760 a 1600 veces superiores a los permitidos por la directiva europea, pero sin embargo están por debajo del nivel máximo de residuos en agua autorizado por la Agencia de Protección Ambiental de EU (EPA). El límite permitido por EPA asume que el glifosato no es bioacumulable, lo cual ha sido el discurso de los fabricantes de veneno por muchos años. El científico de Monsanto Dan Goldstein, afirma que "en caso de ingestión, el glifosato se excreta rápidamente; no se acumula en la grasa ni en los tejidos y el cuerpo no lo metaboliza, sino que es eliminado a través de la orina sin sufrir ningún cambio".

Sin embargo, la presencia en leche materna indica que el glifosato se acumuló por largos periodos de tiempo. Estudios anteriores habían mostrado presencia de agrotóxicos en leche materna en Brasil y Argentina (INTI, 2013, Pignati et al, 2013) pero este es el primer estudio enfocado a glifosato en Estados Unidos. En el estudio realizado en Brasil, en el Municipio Lucas do Rio Verde, en Mato Grosso, uno de los estados de producción intensiva de soya transgénica, se encontraron residuos de varios agrotóxicos en todas las muestras de leche materna, así como residuos de glifosato, piretroides y organoclorados en la orina y sangre del 88 por ciento de los maestros analizados en escuelas del municipio.

Estudios publicados por científicos noruegos, analizaron la diferencia de composición de soya transgénica, soya convencional cultivada con glifosato y soya orgánica. Solamente la soya transgénica contenía altos residuos de glifosato y también de AMPA (ácido aminometilfosfónico) un derivado tóxico de la degradación del glifosato. Muestran además que la norma legal de residuos permitidos de glifosato fue aumentada entre 50 y 200 veces en varios países, inclusive en Europa, no porque hubiera datos científicos que lo motivaran, sino simplemente porque de lo contrario la soya transgénica y muchos alimentos que la contienen quedarían fuera de la ley. Señalan también que las evaluaciones de toxicidad de los gobiernos se hacen sobre el ingrediente activo –glifosato– pero las formulaciones comerciales (RoundUp, Faena, Rodeo, entre otros) incluyen coadyuvantes y surfactantes que aumentan su toxicidad. Estas sustancias en muchos casos ni siquiera se declaran en los contenidos. (Bøhn, Cuhra et al; Annett et al, 2014).

Con los transgénicos, el glifosato se empezó a aplicar masivamente en fumigaciones áreas, lo cual impacta gravemente a las poblaciones aledañas a las siembras, incluso urbanas, como es el caso del Barrio Ituzaingó en Córdoba, Argentina. En ese país, tercer productor mundial de transgénicos, en varias provincias donde se ha extendido la siembre de transgénicos, se han reportado en la última década un aumento enorme (hasta 400 por ciento) de casos de cáncer, abortos y malformaciones de bebés.

Estas aplicaciones masivas significaron además que actualmente hay más de 20 hierbas invasoras que se hicieron resistentes al glifosato, por lo que la nueva generación de transgénicos que esperan ser aprobadas, son semillas tolerantes también a glufosinato, dicamba o 2.4-d, todos aún más tóxicos.

Gracias a Monsanto, Syngenta y unas pocas más trasnacionales de transgénicos, nuestros cuerpos están contaminados y nuestros bebés ingieren tóxicos desde el primer día de vida. Es hora de prohibir este perverso experimento.

*Investigadora del Grupo ETC
===============================================================
Chaco: Argentina

DRAMÁTICOS TESTIMONIOS DE LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA RURAL 182

“Nos sentimos cucarachas, volaba y tiraba veneno sobre nosotros”
SAENZ PEÑA (Agencia) - Eran las 10 y 20 de la mañana del lunes 26 de mayo. Las clases comienzan a las 11. El ruido del motor de un avión irrumpe el silencio en el lote 14. “Vayan adentro, está por fumigar” grita la maestra y directora de la Escuela 182

Sylvia Losantos.
7 de Junio, 2014

 La aeronave no advirtió ni la bandera en el mástil ni las señas que la directora le hacía con un pañuelo blanco. “Tiró todo el veneno igual”, acotó.

Fueron solo unos segundos y ya pasó el avión blanco con bandas rojas. La escuela está rodeada de lotes de sorgo. Por el norte, el este, el sur y el oeste. Y lo que es peor, muy cerca del perímetro del establecimiento, incumpliendo con la ley de Biocidas de la que mucho se habló, pero poco se trata de hacer respetar.

“Cuando vi que giró para volver, saqué un pañuelo o una toalla, no sé qué era, le hice señas, pero nada, volcó lo que para mí es veneno, del lado este”, prosiguió en su relato a NORTE. “Entonces corrí, saqué mi cámara y otro chico lo filmó con el (teléfono) celular”, narra angustiada y con lágrimas en los ojos la docente.

“Entonces, opté por izar la bandera para ver si eso le hacía advertir que había niños aquí, que había clases”, dice, pero fue inútil.

“Miren cómo sin piedad ni aviso se dispusieron a fumigar esa mañana a las 10 y 20 y los niños entraban a clase a las 11, hasta el agua, que estaba en el balde al lado del aljibe, recibió el veneno, esa agua beben los chicos de nuestra escuela”, y mostró una serie de fotografías y el aljibe de dónde sacan el agua.

Vómitos, estornudos y lágrimas

Los chicos que estaban en inmediaciones de la escuela, pese a haberse refugiado en las aulas, no pudieron evitar el rápido efecto de la deriva. “A mis dos chicos les agarró tos, quemazón en la garganta y la chica más chiquita tuvo vómitos”, dijo Mariela Correa, madre de cuatro niños que concurren a la Escuela 182.

El peor trance lo vivió Mariana, la nena que a esa hora venía en moto por un camino rodeado de sorgo. “Era como una niebla, todo nubes, y me descompuse pero igual alcancé a llegar a la escuela y ahí sí vomité y tuve tos todo el día”, comenta.

“Las hojas del postre se quemaron”, dijeron

La directora Sylvia Losantos aseguró que “no podemos creer que los señores productores o empresas agrícolas les importe mas el dinero que la salud de estos chicos campesinos”.
Daniel, tras pasar varios días desde 26 de mayo, se ríe y muestra que “las hojas de nuestro postre se quemaron, quedaron achicarradas”, en alusión a las plantas de naranjas de donde cortan el postre diario, ya que la escuela es de jornada completa y los niños almuerzan en el establecimiento.

Seveso: “Priorizan el dinero antes que la salud”

La médica María del Carmen Seveso dijo ayer a referirse al caso denunciado en el lote 14 de Avia Terai que “quienes venimos promoviendo el debate y la participación de la ciudadanía respecto de las consecuencias que tienen para la salud y la vida la utilización de agrotóxicos vía fumigaciones aéreas y terrestres sin control y sin respetar la legislación vigente, decimos que otra vez hemos sido defraudados por la mayoría de los diputados de las bancadas mayoritarias que votaron en general, y en particular, la nueva ley de biocidas, priorizando el lobby de las multinacionales y de quienes anteponen la rentabilidad por sobre el ambiente y la salud de los chaqueños”.

Pidió una “simple investigación, porque no es necesario algo profundo ya que están las documentales del caso y los culpables de no controlar lo que se hace con las aeroaplicaciones deben responder ante la sociedad chaqueña”, manifestó.
Seveso, como médica, integra la Red de Salud Ramón Carrillo.

El caso resulta una flagrante violación a la ley de Biocidas

En uno de los baldes con agua se nota como quedó afectado el líquido.
Una de las plantas fumigadas.

La ley de Biocidas (número 7032) fue promulgada hace más de un año, y se redactó posteriormente su reglamentación y se emitió una serie de resoluciones que impactan sobre la actividad rural y del profesional de la agronomía. El marco regulatorio para la aplicación de biocidas dispone la prohibición de los productos de alta toxicidad (los de banda roja) exceptuando al fosfuro de aluminio. También garantiza la utilización de equipos de aplicación adecuados mediante su verificación técnica obligatoria, certificada por profesionales competentes.
Otro punto vital es la utilización de la receta agronómica tanto de expendio como de aplicación como requisito ineludible para la aplicación de productos, así como el aviso previo a las aeroaplicaciones y las aplicaciones terrestres.
La ley establece la obligatoriedad de aplicar manual de buenas prácticas agrícolas en las zonas periurbanas que es la más conflictiva en cuanto a la deriva de agroquímicos y en torno a establecimientos educativos y sanitarios.
La normativa dispone la denominada línea agronómica, límite a partir del cual se establecen las restricciones de 500 metros para aplicaciones terrestres y 1500 para las aéreas.

 =========================================================


ARGENTINA

A JUSTICIA DE BAHIA BLANCA SUSPENDE LAS FUMIGACIONES TERRESTRES CON AGROTOXICOS A MENOS DE MIL METROS DE UNA ESCUELA RURAL DE CORONEL SUAREZ.


Con celeridad y criteriosamente, el Juzgado de Ejecución Penal Nro 1 del Departamento Judicial de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, a cargo del Dr. Claudio Alberto Brun, Secretaría del Dr. Eduardo Guglielmi ordenó con fecha 22 de Octubre de 2014, la suspensión inmediata de las fumigaciones terrestrescon agrotóxicos en las adyacencias de la Escuela "Martin Fierro" ubicada en el Paraje El Relincho en las cercanías de Sierra de la Ventana, que fuera afectada el último 12 de Setiembre de 2014 - en plena jornada escolar -por una fumigación terrestre a menos de 200 metros con los agrotóxicos 2,4-D, Dicamba y Metzulsufuron.

La medida judicial se ordenó en el marco de la causa "Grynberg, Jimena Judith y otros c/ Matatagui Manuel Alberto y otros s/ amparo" iniciada el martes 21 de Octubre pasado por madres de alumnos que asisten a la escuela afectada y una docente de Coronel Suarez con el acompañamiento del Centro de Estudios Legales del Medio Ambiente (CELMA).

Para la concreción de la cautelar fueron fundamentales los aportes
 sumarios realizados por distintos profesionales a saber:


1) la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario a través de los Dres Damián Verzeñassi y Analia Zamorano,

2) la Cátedra de Clínica Pediátrica de la Facultad de Ciencias Medicas de la Universidad de Córdoba por intermedio del Dr. Medardo Ávila Vásquez,

3) la recopilación de trabajos científicos de la médica Dra. Cecilia López Peluso, ex Jefa de Residentes del Hospital Gutiérrez de la Ciudad de Buenos Aires,

4) el Ingeniero Químico Marcos Tomassoni con su trabajo sobre la derivas de agrotóxicos,
5) el Ingeniero Javier Souza Casadinho y la importancia de las prácticas agroecológicas.

A ello, se suman las importantes informaciones sumarias brindadas por el Coordinador de Temáticas Ambientales del Municipio de Coronel Suarez, Elisa Loffler, ex directora de la Escuela fumigada y Gabriel Molinero miembro de la ONG ambientalista Ambiente Comarca de Sierra de la Ventana, también director de una escuela rural y consustanciado con la problemática y además quien filmara el momento exacto de la fumigación denunciada.

Se trata de la primera resolución judicial sobre la problemática de las escuelas rurales afectadas por las fumigaciones con agrotóxicos ante la absoluta desidia de las autoridades administrativas y deliberativas comunales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Criticidad, honestidad intelectual y de todas las especies, creatividad, denuncia y anuncio...