Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Rafaela: insisten las organizaciones por cambio de ordenanza sobre agrotóxicos

Rafaela, 29 de octubre de 2014.

al Señor Presidente del Concejo Municipal de Rafaela

Ing. Daniel Ricotti

S / D

(Ref.-Se insiste sobre la necesidad que se retome el debate de la nueva  normativa sobre agroquímicos)

De nuestra mayor estima:

Hacemos llegar nuestros saludos a ese honorable Concejo. Esta Asociación “Amigos de la Vida” se remite a lo expresado ya en su anterior nota dirigida el 1º/03/2014 a ese cuerpo legislativo (Ref.: “Aportes para nueva normativa sobre aplicaciones de agroquímicos”), recordando nuevamente ahora que, en momentos en que se ha puesto en marcha otra campaña más de cultivo de soja, sigue pendiente la reanudación del tratamiento de indispensables reformas en la Ordenanza vigente que regula las aplicaciones de agroquímicos.

Como es notorio, otra nota bajo el título “¿Qué hacemos con los agrotóxicos?”, recientemente presentada por la colega Agrupación N.E.T. (Nueva Ecología de la Tierra) – con nuestra adhesión y la de varias instituciones y movimientos sociales-, da en el clavo también al señalar que, a despecho de muchas voces de alerta y de la gran cantidad de información que está saliendo a la luz, “…en Rafaela, seguimos sin tener en claro cuál es la posición de nuestros concejales”. Por descontado que, si retoma y conduce a buen puerto la discusión sobre esa normativa, sin lugar a dudas ese Concejo Municipal demostrará en cambio, como lo hace en otros casos, su sincera preocupación por lo que está ocurriendo en sectores sub y periurbanos de su ciudad y dentro de su país, y una clara conciencia de que legislar es, también, gobernar los graves riesgos ambientales. Tanto más si se tiene en cuenta que, en otros órdenes, Rafaela ostenta ya por ejemplo un positivo sistema de gestión integral de residuos sólidos urbanos.

Por lo demás , nuestra Asociación, lejos de cualquier fundamentalismo, es consciente de las realidades del mundo en que vivimos, donde con la alta industrialización vienen de la mano numerosos contaminantes (ambientales y sociales) con negativos efectos sobre la salud humana y la del medioambiente. Alarma observar, por añadidura, esa creciente sumisión de la economía a una fase terminal del “extractivismo”, otro nombre para esa sobreexplotación y exportación a gran escala de bienes primarios (commodities) hacia países considerados más desarrollados y potencias emergentes. Una categoría preocupante y de enorme actualidad que recorre los debates de las ciencias sociales críticas en América Latina. Con dos ejemplos muy claros, entre tantos, como la explotación de petróleo y gas no convencional con la cuestionada metodología de la fractura hidráulica o “fracking”, o, como en el caso que hoy nos ocupa, el extendido monocultivo intensivo e industrial de soja, cada vez más dependiente de químicos en sus “paquetes” tecnológicos.

Somos conscientes, sí, pero por eso mismo los ecologistas continuamos apostando a contribuir a que se cambien necesariamente,esos y otros paradigmas culturales, sociales y económicos, y a procurar una mayor atención a las denominadas agricultura familiar y “agroecología”, más afines a la producción abundante de alimento humano y más amigables con la naturaleza y la fertilidad del suelo, con tecnologías no contaminantes y de bajo consumo energético.

Pero mientras tanto, por parte de ese honorable Concejo pensamos que urge que se decida favorablemente sobre la necesidad de introducir cambios en las normativas vigentes, y que retome la discusión sobre la base de algunos ítems que originalmente se proponían. Como colaboración, reiteramos aquí algunas de nuestras ideas y fundamentaciones , agregando ahora otros antecedentes y resultados de trabajos científicos recientes, todo lo cual puede estimarse como aportes técnicos de nuestra entidad y de calificadas agrupaciones ecologistas:

1) Prohibición total de la aplicación aèrea en todo el Distrito Rafaela .- En aquella reunión conjunta del 18/06/2013 en la sala del Concejo – de la cual participamos – habíamos observado cierto general consenso sobre ese criterio. Coincide ello, como es notorio, con la expresa prohibición según la Directiva 2009/128 CE del Consejo y el Parlamento Europeo, entre otras interdicciones dictadas en diferentes naciones. La objeción principal contra este sistema de aplicación es la inevitable “deriva” de la nube del producto químico hasta a regular distancia del lote tratado. Condiciones de dirección e intensidad de los vientos, así como diferencias de temperatura y densidad del aire a cierta altura, suelen multiplicar exponencialmente ese lamentable efecto de arrastre hacia terrenos vecinos. En el caso de herbicidas, estos daños por “deriva” han quedado claramente ejemplificados en estos días con la prohibición del uso del 2,4 D por parte del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la provincia de Córdoba en numerosas pedanías del Valle de Calamuchita y en Potrero de Garay (Dpto. Santa María) – años atrás ya lo fue en Colonia Caroya – al comprobarse en forma repetida que este químico aplicado por productores de soja originaba mutaciones aberrantes y/o impedía el desarrollo de viñedos y de cultivos de hierbas aromáticas cercanos, entre otros.-

2) Modificación y extensión de la “Zona de Resguardo” sin aplicaciones .- Si bien por entonces comprobábamos una tendencia a mantener la prohibición absoluta en sólo los precarios 200 metros actuales, insistimos en nuestro criterio de que el área protegida debiera ser de 800 metros desde la línea de finalización del ejido urbano (perímetro catastral que se actualizaría acorde con nuevas urbanizaciones). Esta posición se fundamenta en estudios y en precedentes como, entre otros, los siguientes:

a) Jurisprudencia a partir del “fallo de San Jorge”.- Por fortuna existe, en nuestra legislación, el “Principio Precautorio”, herramienta cautelar esencial para que la ciudadanía, aun frente a la falta concreta de certezas, pueda defender sus derechos. En San Jorge (Santa Fe), familias del barrio periurbano Urquiza sospecharon un vínculo causal entre graves dolencias registradas entre los vecinos y las repetidas fumigaciones en lotes próximos a sus viviendas. Un “recurso de amparo” interpuesto tuvo luego fallo favorable del juez Dr. Tristán Martínez y, con posterioridad, el 09/12/09, la Cámara Civil y Comercial Nº 2 de la ciudad de Santa Fe confirmó y avaló esa decisión del juez que había prohibido aplicaciones terrestres a una distancia NO MENOR DE 800 METROS del barrio Urquiza. Como se estipuló que la prohibición sería en principio por el plazo de seis meses, fue dispuesto, entre otras investigaciones a cumplirse en ese lapso, que el Ministerio de Salud de la provincia efectuara un estudio que permitiera discernir si, al cabo de ese período, las afecciones de la salud que se habían denunciado habían disminuído o no. Y el estudio solicitado brindó luego su informe oficial, confirmando un marcado mejoramiento comparativo de la salud luego del semestre exento de fumigaciones. Por entonces se había requerido al gobierno provincial que dicha sentencia se adoptase como una medida precautoria y de emergencia ambiental en el resto de la provincia.

b) HISTÓRICA MEDIDA CAUTELAR EN MAR DEL PLATA.- Con muy lúcidas e interesantes fundamentaciones, recientemente una medida de la Corte Suprema de Justicia de la Pcia. de Buenos Aires ratificó los 1.000 metros sin agroquímicos en Mar del Plata (municipio de Gral. Pueyrredón), ordenando por esa cautelar la suspensión de cinco artículos de la Ordenanza Nº 21.296/2013 por los cuales se eliminaba la “zona de resguardo” aprobada en la Ordenanza anterior (2008), de mil metros a partir del límite de los núcleos poblacionales. Esta histórica sentencia del magno tribunal bonaerense – fruto también de una demanda por inconstitucionalidad del colectivo colega “Paren de Fumigar Mar del Plata”--, como otros afortunados fallos recientes, propone una clara respuesta a la actual “contraola” de peligrosa regresión normativa observada en varios Concejos Deliberantes del país. En nuestra nota anterior de referencia citábamos otros antecedentes interés como Ordenanzas en Cañuelas (Bs.As.) y en Zavalla (Sta.Fe) entre otras.

c) Proyecto de modificatorias a la vieja Ley provincial Nº 11.273/95 .- Desde la campaña “Paren de Fumigarnos” se viene insistiendo, desde hace tiempo, en que se trate un innovador proyecto modificatorio que incluye, entre puntos, la prohibición de aplicaciones terrestres a menos de 800 metros ( y de 1.000 cuando existen establecimientos educativos y similares), lo cual ya contó en 2012 con casi 30.000 firmas de apoyo y, en este año, con la firma y adhesión de 100 diferentes instituciones intermedias santafesinas. Días atrás – el 23/10/2014 – nuestra Asociación participó en Santa Fe capital, junto a organizaciones de la multisectorial mencionada, de una nueva movilización hacia la Legislatura reclamando, en esa activa jornada, el urgente tratamiento de las indispensables reformas a la anacrónica ley vigente.

3) Supresión de productos clasificados como “sumamente peligrosos” .- En su momento aplaudimos también un criterio casi general en ese Concejo para avanzar en la prohibición de uso de productos “de Banda Roja”, en atención a la extrema toxicidad de agroquímicos de las clases Ia o Ib. Al considerar también la comprobada afectación de la salud humana debido a la exposición a químicos, o la ampliación propuesta de la “zona de exclusión” de aplicaciones, conviene tener en cuenta que una parte de la clasificación toxicológica vigente está sumamente cuestionada, debido entre otras cosas a que: a) esa clasificación, infortunadamente, solo suele medir la toxicidad letal y aguda, tomando entonces en cuenta la “Dosis Letal 50” (DL50), definida por la cantidad de ese producto que mate en un lapso breve al 50% de una población determinada de animales de laboratorio. De ese modo, no mide ni toma en cuenta las numerosas afecciones sub-agudas y crónicas que pueden surgir de la exposición frecuente o por un tiempo más o menos prolongado; b) tampoco toma en cuenta que los principios activos analizados – por ejemplo glifosato, 2,4 D, glufosinato de amonio, atrazina, etc entre los herbicidas, o endosulfán, cipermetrina, clorpirifós, etc entre los insecticidas -, nunca se utilizan aislados, sino dentro de muy diversas formulaciones comerciales que incluyen aditivos y productos coadyuvantes que en conjunto potencian , en la aplicación, sus efectos , sus resultados y. obviamente, sus “daños colaterales”; c) la continua aparición de fenómenos de “resistencia”, tolerancia o adaptación al efecto de agroquímicos en muchas malezas y aun en hongos y en especies insectiles, induce a introducir en el mercado nuevos y poderosos productos, o al empleo de combinaciones de varios de ellos, o bien a un aumento a veces inconsulto de las dosis y del número de aplicaciones. Por todo esto la futura normativa rafaelina para este rubro deberá contemplar sistemas y medidas adecuados de control, seguimiento y vigilancia, así como estar abierta a la necesidad de futuras modificaciones, en razón también de la frecuente aparición de nuevos cultivares OGM (organismos genéticamente modificados, o “transgénicos”) , con variable pero extrema resistencia y con evaluaciones de impacto ambiental todavía en gran medida pendientes.

4) Contundentes investigaciones de la Universidad de Río Cuarto .- Luego de más de ocho años de investigación, y de quince publicaciones científicas – la más reciente en la prestigiosa revista de “Toxicología Ambiental y Farmacología” (Holanda), sobre el daño genotóxico del glifosato en células humanas -, la Universidad de Río Cuarto aseguró que se sufre daño genético en células y cromosomas humanos, aun con dosis de Glifosato en concentraciones hasta veinte veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones en el campo. El Dr. Fernando Mañas, del Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental (GEMA), confirma además que la vinculación entre esos daños genéticos y el riesgo de contraer cáncer, a mediado y largo plazo, resulta evidente y clara. Pero también de padecer otras afecciones, como las cardiovasculares, malformaciones y abortos, así como disturbios en la salud reproductiva, como reducción de la fertilidad femenina y masculina debido a la exposición crónica en las poblaciones expuestas (también Gomide M (2005); Gibson G, Koifman S (2008), entre muchos otros trabajos). Buena parte de estas investigaciones y otras similares de la UNRC está presente en el libro “Plaguicidas a la Carta. Daño Genético y otros riesgos”, que detalla características de lo agroquímicos y sus efectos.

Por añadidura, otra investigación adicional de esa universidad pública recuerda que, una vez llegado al suelo, el glifosato se degrada y transforma en su metabolito ambiental, el AMPA, comprobándose que éste provocó daños en el ADN en células y cromosomas humanos con tanto o mayor efecto tóxico que su molécula parental, el glifosato.

5) Promoción de la “agroecología” urbana y periurbana. Un cambio del paradigma. – Señalábamos en la nota anterior que esas franjas o espacios que, según la Ordenanza, deberán quedar libres de aplicaciones de agroquímicos no tienen por qué permanecer improductivas. Sugeríamos por eso que, en la normativa en debate, se agregue un capítulo con medidas e iniciativas de estímulo, fomento y capacitación en sistemas simples y ya bien conocidos de producción agroecológica. Pueden tomarse como ejemplo y referencia importantes planes de horticultura y agricultura orgánicas y alternativas en marcha, en sus formas urbanas o periurbanas, que aportan notoriamente al abastecimiento de alimentos sanos en nuestras grandes ciudades. Para el caso de la reconversión productiva de algunas de esas “zonas de resguardo”, pude pensarse tal vez, a manera de estímulo, en incentivos en la faz tributaria, disminuyendo por ejemplo al productor en la transición, porcentualmente, su tasa general de inmueble rural. Más allá de estos casos específicos, dentro del colectivo “Paren de Fumigarnos”, que integramos y que incluye también a un buen número de pequeños pero expertos productores “agroecológicos”, se aspira a un cambio de paradigma que sirva para ir equilibrando, gradualmente, a ese extendido reinado del monocultivo industrial y tecnológico de soja. – Por el momento, y con la confianza en que estos datos y aportes técnicos pueden serles de utilidad para el debate, solicitamos se retome cuanto antes la consideración de ese proyecto de Ordenanza, poniéndonos a su disposición si lo estimasen conveniente y necesario .-

Con el apoyo de la Agrupación NET (Nueva Ecología de la Tierra),

de organizaciones comprometidas y amigas, y de todos los participantes mn

de la multisectorial “Paren de Fumigarnos” en nuestra provincia ,

la ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LA VIDA”.

RAFAELA.


Sergio L. Ambrogi          Pablo Manuel Williner

      Secretario                            Presidente

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