Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

martes, 2 de diciembre de 2014

"Las FFAA no tienen nada que hacer en la lucha contra el narcotráfico"

Lunes, 01 de diciembre de 2014  01:00 | Política

"Las FFAA no tienen nada que hacer en la lucha contra el narcotráfico"

Es la opinión de Horacio Ballester, coronel retirado y fundador del Centro de Militares para la Democracia Argentina (Cemida) en 1984. Dado de baja del Ejército por el dictador Alejandro Lanusse en 1971.

“El Ejército argentino en sus comienzos eran tan democrático que la tropa elegía a los oficiales, como lo fue Belgrano”. (E.Rodríguez)

Jorge Kaplan / La Capital
“Las Fuerzas Armadas (FFAA) no tienen nada que hacer contra el narcotráfico, no están capacitadas. Son un elemento de disuasión contra un enemigo exterior. Y si no lo hay, no tengamos Fuerzas Armadas”, asevera el coronel (R) Horacio Ballester. Explica que quienes impulsan esa idea, al igual que la intervención militar en seguridad interior, lo hacen “por falta de conocimiento, o porque están sirviendo intereses foráneos”. Así lo afirmó en diálogo con  La Capital, antes de dar una conferencia en Rosario organizada por la Fundación Igualar.
  —¿Cuál cree que hoy es el rol de las FFAA?

  —FFAA en el marco de la democracia significa la subordinación al poder civil. Todo país que se precie tiene que tener un proyecto nacional que busca el bienestar de sus habitantes y en su avance ese proyecto nacional choca con otros proyectos nacionales y ahí se generan las que se llaman hipótesis de conflicto. Y cuando esos conflictos son muy graves pasan a ser hipótesis de guerra que requieren la intervención de las FFAA. Y quien tiene que resolver eso es el gobierno nacional a través del Poder Ejecutivo y Legislativo.
  —¿Cuál es hoy esa hipótesis?
  —Lo que nosotros necesitamos es un Ejército popular que defienda la Nación. Hay dos ejemplos en el mundo con ideologías totalmente opuestas: Suiza y Cuba, donde toda la población está capacitada para la defensa de sus fuentes de trabajo y de residencia cuando el invasor invade el país. Nosotros tampoco tenemos objetivos políticos positivos, no aspiramos a incorporar ninguna región que no sea nuestra. Aspiramos sí, con todo derecho, a que las Malvinas vuelvan a nuestra soberanía. Ese es nuestro choque exterior, otro no tenemos. Debemos cuidarnos de que en este momento hay un gran cambio en el mundo. La globalización, por la cual tanto pelearon los factores de poder y ahora se les está volviendo en contra, nos lleva a la aldea global, donde los países del Tercer Mundo no pueden tener hipótesis de guerra con empleo de aviones, tanques y misiles porque es imposible sostener esas FFAA. Incluso Estados Unidos trata de que los países del Tercer Mundo tengan FFAA pequeñas, móviles, muy bien equipadas, que es lo que ellos necesitan para que actúen contra las explosiones sociales en caso de que las fuerzas de seguridad sean sobrepasadas. Además necesitan también tener tropas disponibles. Eso se está viendo ahora en Siria y en Irak y los problemas que están teniendo las potencias rectoras para conseguir quién ponga los cadáveres, es decir los soldados que estén dispuestos a morir para combatir al Estado Islámico, por ejemplo. Ellos lo que quieren es que tengamos disponibles batallones y fuerzas de choque.
  —Usted menciona la intención de las grandes potencias de que las FFAA intervengan en seguridad interior. Aquí hablan para combatir el narcotráfico, por ejemplo.
  —Las FFAA no tienen nada que hacer contra el narcotráfico, no están capacitadas. Son un elemento de disuación contra un enemigo exterior. Y si no lo hay, no tengamos FFAA.
  —¿Por qué cree que algunos sectores políticos impulsan esa idea?
  —Creo que fundamentalmente por falta de conocimiento o por, Dios me libre de los malos pensamientos, que estén sirviendo intereses foráneos.
  —¿Las misiones de paz de la ONU han servido para canalizar profesionalmente a las FFAA?
  —Argentina tiene que salir de todos los organismos que integran el Sistema Interamericano de Defensa y que están vigentes: la Junta Interamericana de Defensa, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, la OEA, los ejercicios conjuntos con EEUU. No estoy seguro que no sigamos siendo todavía aliados extra Otán de EEUU que había logrado el presidente Menem. Hay que salir de las reuniones de comandantes en jefe. Si no se dejan todos los organismos que le dieron vida a la Doctrina de la Seguridad Nacional, a la doctrina francesa de contrainsurgencia y demás, en cualquier momento esos organismos militares vuelven a funcionar para el mismo lado. Incluso cuando cayó el Muro de Berlín y se disolvió la Unión Soviética, la primera reacción del mundo era que disuelvan la Otán, y sin embargo la ampliaron y se transformó en una fuerza de intervención que tenemos incluso en las Malvinas con armas atómicas. La base de Mont Pleasant es de la Otán y está en nuestro propio país.
  —¿Qué significa la expresión Ejército popular?
  —No tiene que haber conceptos de castas, ni de diferencias. La democracia tiene que darse en todos los órdenes. Muchas veces discutimos, incluso con militares, donde yo comparo el Ejército con un quirófano: una vez que comienza la operación nadie le discute al cirujano. En el momento de la operación sí está la verticalidad, pero después no tiene que ser así, a mi juicio son payasadas.
  —La verticalidad ha sido el argumento de la obediencia debida para justificar la comisión de delitos de lesa humanidad.
  —Yo estoy participando activamente en los juicios de derechos humanos. Ya declaré en el juicio a las Juntas de 1985 y lo vengo haciendo actualmente en más de 30 procesos en Argentina y también en el exterior. Es muy claro cuáles órdenes se deben cumplir y cuáles no. El reglamento para el servicio interno argentino era muy claro. Cuando se ponía al mando de una unidad a un oficial, el formulario decía “reconocerán como jefe de regimiento a Fulano a quien obedecerán y respetarán en todo lo que ordene en bien del servicio y en cumplimiento de las leyes y reglamentos militares vigentes”. Está muy claro que ningún reglamento militar habla de la tortura, de la violación, del robo sistemático de bebés, de la mentira.
  —Eso significa que hubo una buena cantidad de integrantes de las FFAA que estaban de acuerdo con los procedimientos y la ideología de la dictadura. ¿Esa mentalidad se ha podido cambiar en las nuevas generaciones?
  —Sí. Creo que se ha cambiado, indudablemente, fundamentalmente porque han sido tantos los abusos que se tuvieron que dar cuenta. Muchas veces me preguntan por qué yo pienso así cuando compañeros míos de promoción han sido los generales Luciano Benjamín Menéndez, Galtieri, Díaz Bessone, Olivera Róvere, Riveros, y tuvimos los mismos profesores, las mismas aulas, los mismos reglamentos. Y me preguntan cómo fue que usted evolucionó para otro lado, y yo con toda sinceridad contesto que no sé. A mi no me convencieron.
  —Cemida significaba militares por la democracia, lo cual en algún tiempo era casi un oxímoron.
  —Las FFAA argentinas en sus comienzos eran tan democráticas que ni siquiera había escuelas. La tropa elegía a los oficiales. Belgrano, los jefes de los cuerpos contra las invasiones inglesas fueron electos por el pueblo. El primero que vino profesional fue San Martín.
  —¿Cómo ve la situación de jefe del Ejército César Milani?
  —Hay que investigarlo como corresponde y si es responsable tiene que hacerse cargo de sus culpas. Por ahí están diciendo que cuando pasó la desaparición del soldado Ledo era subteniente, pero hay un montón de subtenientes que fueron condenados. Por ejemplo (el coronel) Losito era subteniente en la matanza de Margarita Belén en Chaco y está preso. Sinceramente no tengo conocimiento porque no intervine en esos juicios donde se lo involucra a Milani, pero en la época que él estuvo en La Rioja se produjeron hechos muy trascendentes: los asesinatos del obispo Angelelli, de los sacerdotes Longueville y Murias. Indudablemente, cosas pasaban aunque no digo que las haya cometido Milani.

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