Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

martes, 13 de octubre de 2015

Transgénicos para todos, extinción del peón y malformación por incesto: las confesiones de un Jefe de Gabinete que nació comunista.

NOTA COMPLETA:
http://el-galo.blogspot.com.ar/2015/10/otro-anticipo-de-el-laboratorio-mi.html

Otro anticipo de "El Laboratorio", mi nuevo libro de investigación: El hombre detrás de la papa

Transgénicos para todos, extinción del peón y malformación por incesto: las confesiones de un Jefe de Gabinete que nació comunista.

Por Patricio Eleisegui
@Eleisegui


Su curriculum es extenso y profuso en referencias, honores, y antecedentes. Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA), bioquímico, licenciado en Análisis Clínicos. Su cargo actual es, cuanto menos, decisivo: coordinador ejecutivo del Gabinete Científico y Tecnológico en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. En concreto, y desde el año 2012, no es más que el Jefe de Gabinete de la cartera que hasta el momento conduce José Lino Salvador Barañao.

En su libro "La FEDE: alistándose para la revolución", el escritor, periodista y ensayista Isidoro Gilbert lo menciona como uno de los refundadores de la Federación Juvenil Comunista junto a Aníbal Cedrón y Raúl Carnota. Esto, tras el desalojo de las universidades perpetrado por soldados y policías el 29 de julio de 1966 en lo que, hasta hoy, se conoce como "La noche de los bastones largos".
Más aquí en el tiempo, y tras más de una década al frente de la coordinación del programa de Biotecnología de la UBA y de ejercer el rol de investigador adjunto en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el año 2000 lo encuentra como jurado de la beca Monsanto.

Apenas dos años antes, en representación de la UBA, ya había comenzado a tallar en las decisiones de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia), esto es, uno de los organismos clave para la aprobación de eventos transgénicos en la Argentina.

Su nombre vuelve aparecer en un escándalo de malversación de subsidios en torno al CONICET expuesto en 2009 por Eduardo Saguier, un investigador perteneciente al mismo organismo que desnudó el reparto a dedo de más de 650 millones de pesos en alrededor de una década. En una extensa denuncia, Saguier destacó al actual funcionario del Ministerio de Ciencia como uno de los beneficiarios de distintos fondos desviados.

En sucesivos artículos divulgados en el mismo año, Saguier también dio cuenta de trabajos de asesoría por parte del especialista a empresas como Biosidus -hoy Grupo Sidus, y donde el actual ministerio de Ciencia, Lino Barañao, desempeñó un rol fundamental para el desarrollo, en 2002, de las primeras vacas clonadas transgénicas, aunque tal información se omite en el curriculum del funcionario-, en lo referente al desarrollo de papas modificadas genéticamente para resistir a los virus PVY y PVX.

En 2004, organiza las líneas de investigación del Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (INDEAR). Se trata del brazo de investigación y desarrollo de Bioceres, la empresa para el desarrollo local de organismos genéticamente modificados en la que participan los grandes dueños del negocio agropecuario argentino. Un ejemplo: Grupo Los Grobo.

Una de las organizaciones que más se oponen al actual modelo de producción atado al uso irrestricto de semillas transgénicas y agroquímicos, el Grupo de Reflexión Rural (GRR), lo recuerda en su espacio en redes sociales como un científico que alguna vez en cierto reportaje, y alegando falta de presupuesto en su laboratorio de investigaciones, no dudó en reconocer su dedicación completa "a mejorar las técnicas de transgénesis y sus aplicaciones empresariales" antes que "estudiar los efectos de los organismos genéticamente modificados en la población".

Corría marzo de 2014 cuando a este autor, en trabajo de producción para un documental del francés Canal Plus referido al modelo de agricultura argentino y sus consecuencias en la salud de las personas -presentado a nivel internacional en el segundo semestre de ese año bajo los títulos, en francés e inglés respectivamente, "Bientôt dans vos assiettes" y "Transgenic Wars"- se le encomendó a modo de misión fundamental dar con el doctorAlejandro Mentaberry para una posterior entrevista.

A contramano de lo que rige para los periodistas locales cuando solicitan un encuentro de prensa con funcionarios de la primera línea kirchnerista, el equipo de comunicaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, ubicó al funcionario y cerró la instancia de encuentro en menos de 24 horas. Desde aquellos días hasta el momento en que se escriben estas líneas -últimos días de agosto de 2015-, todos los nuevos pedidos de entrevista elevados por este autor han sido rechazados.

Del encuentro con Mentaberry tomaron parte un corresponsal de guerra y un camarógrafo enviados por Canal Plus a Buenos Aires, y quien aquí escribe en calidad de enlace argentino. El Jefe de Gabinete, tenso y a la defensiva respecto de la consulta periodística extranjera, jamás reparó en que este autor grabó todos sus dichos. Nunca supo, además, que el equipo europeo con posterioridad autorizó a este periodista a divulgar las opiniones del funcionario nacional en lo que hace a transgénicos, agroquímicos, y el modelo agrario vigente.

En su disertación, Mentaberry no tuvo inconvenientes en definir como un problema de "cruzamiento genético" a las malformaciones que se multiplican en las zonas donde se utilizan plaguicidas, con énfasis en supuestos casos de incesto -práctica a la que el funcionario describió como "cruzamiento frecuente en las familias-, y reconoció que no hay estudios hechos respecto de la toxicidad expandida que alienta la tan en boga combinación de productos químicos.

Si bien lo más usual es desmenuzar las declaraciones de un personaje de tamaña relevancia, lo cierto es que las opiniones de Mentaberry ante determinados temas ostentan una contundencia imposible de igualar en el ejercicio de la escritura.

Dado que su pensamiento no hace más que exponer los lineamientos de un Gobierno, un proyecto político, que en la última década promovió hasta imponer a organismos genéticamente modificados y agroquímicos como una opción posible en términos de producción agrícola, a continuación se replica los dichos -casi sin editar- del funcionario ante determinadas consultas.

Sobre la ganancia económica generada por la soja transgénica:

"65.000 millones de dólares es el beneficio neto de 1996 a 2011 (que originó la exportación de soja). Beneficio total, y lo que se ha estudiado es cómo se ha repartido ese beneficio entre productores y el Estado argentino. El tema es muy diferente para la soja que para el maíz.
Para la soja el 72 por ciento del beneficio fue a los productores, un 21 por ciento al Estado, y un 6 por ciento a las compañías que trajeron la tecnología. Los productores se quejan de las retenciones. Eso también muestra que el aumento de la productividad es muy grande.
La Argentina tiene una agricultura muy desarrollada. Supimos aprovechar algunos factores macroeconómicos de la década del 90, como la inexistencia de impuestos, para introducir tecnología. Tecnología que ya estaba ya estaba en otros países desarrollados, Estados Unidos principalmente.
La otra gran cuestión fue la introducción de la tecnología de siembra directa en la Argentina. La siembra directa es la siembra sin arar la tierra. Eso generó un paquete tecnología, la confluencia de tecnologías relativamente conservacionistas; la siembra directa ha permitido en la Argentina regenerar suelos, evitar la degradación del suelo, y recuperar suelos, con una tecnología muy avanzada de genética que es la tecnología de transgénesis.
Y además esto se dio alrededor de un caso, que es la tolerancia a los herbicidas. Entonces teníamos un punto tecnológico que encajaba perfectamente con la situación de Argentina, que venía adoptando tecnología para la conservación de suelo con esta nueva tecnología.
Esto impulsó dos cosas. Por un lado, aumento de la productividad y descenso de los costos de producción. Sobre todo en términos de motorización, de tractores. Descenso del costo del combustible en el proceso de producción de soja es de cerca del 38%. Eso es un componente muy grande del costo de producción. Los costos de producción bajaron en promedio un 20% con la introducción del paquete de siembra directa más tecnología transgénica.
Eso es un motor muy importante. Pero además permitió, este paquete alrededor de los herbicidas, acceder a regiones donde era imposible desarrollar soja. De hecho, la agricultura era muy difícil por la gran cantidad de malezas que había. Pero como el paquete estaba dirigido al dominio de las malezas eso expandió la enormemente la superficie del territorio cultivable en la Argentina, que pasó a ser ahora cerca de 25 millones de hectáreas, pero entre los componentes de uno y otro, el aspecto de la expansión territorial de la frontera es muy importante."


Por qué el uso intensivo de agroquímicos:

"Eso tiene que ver con la expansión territorial de la agricultura. Argentina ha incorporado un mayor consumo global de agroquímicos, pero todavía por hectárea, por unidad de superficie, está muy por debajo de muchos países europeos.
Uno de los problemas que hay es el uso que se hace de los productos químicos, que es muy difícil de controlar. Veamos el caso de los herbicidas, por ejemplo, que son el núcleo de la introducción de transgénicos en la Argentina. Eso tiene un beneficio que es haber pasado de herbicidas ambientalmente más asimilables, que se degradan más rápidamente, y haber disminuido el uso de los herbicidas más tóxicos. Todos los herbicidas son tóxicos, así que es un problema de manejo. Al final es la cantidad. El Roundup les facilitó mucho el manejo de la agricultura, porque pasaron de hacer tres o cuatro aplicaciones de herbicidas por año a hacer una sola.
Estoy seguro que acá ha habido un exceso. Es como utilizar mal un antibiótico. El médico que usa antibióticos continuamente al final genera resistencias. Esto ha pasado, tenemos resistencias a herbicidas, no es muy grave, porque a todos los herbicidas les han aparecido resistencias, ya sea en la agricultura transgénica como clásica.
Esto se puede manejar, pero tiene un costo mayor. Y reintroduce herbicidas que habían sido dejados de lado."


Los cocteles de agroquímicos y sus efectos en la salud de las personas y el medioambiente en general:

"Pero la intensificación de la agricultura en los últimos veinte, veinticinco años, lleva a una mayor utilización de agroquímicos, no sólo herbicidas e insecticidas, sino también fertilizantes. Siempre hay que recordar que cuando uno saca granos de la tierra está exportando minerales y toda una serie de cosas que están en el suelo y eso hay que reponerlo permanentemente.
(Lo que genera la combinación de químicos) habría que verlo combinación por combinaciónEvidentemente hay que estudiarlo. No son efectos aditivos, seguramente.
Hubo mal uso de los herbicidas. Se usó demasiado herbicida probablemente, y esta carga produjo aparición de resistencia de algunas malezas. Esto está bajo control: sabemos perfectamente dónde están los focos de aparición de resistencias, no son muchos: norte-centro del país. Es dónde se ha hecho agricultura más intensiva.
Siempre la recomendación es usar lo menos posible.
Y además los límites están puestos por las regulaciones en términos de la toxicidad de los herbicidas. Hay un balance que hay que hacer entre toxicidad, exposición ambiental, duración del químico en el medio ambiente, que es lo que dice o da la recomendación de uso.
Todo esto tiene un límite, y el límite puede ser irreversible. Y esa es una cosa con la que hay que tener cuidado.
Por otra parte, la única solución que tenemos a los agroquímicos por ahora es la propia biotecnología, reemplazar resistencia química por resistencia genética. Eso es posible. Pero los desarrollos comerciales han llevado a complementar el uso de agroquímicos, por los intereses en juego, y no a generar por ejemplo tolerancias genéticas a las malezas, que eso es posible también. Hay enfoques experimentales que muestran que podríamos tener así como hay malezas muy competitivas frente a otras plantas, cultivos muy competitivos frente a las malezas. Eso es concebible."


Las víctimas de las fumigaciones:

"Yo no diría que es una epidemia. Conocemos casos, sobre todo en el noroeste y norte del país, que son zonas de frontera agropecuaria, donde es más probable que la utilización de agroquímicos sea muy poco cuidadosa.
Primero, no sabemos bien cuál es el origen de esto. Eso hay que investigarlo bien. Habitualmente se le echa la culpa al glifosato, o a cualquier cosa que tenga una marca conocida, pero en realidad están estos cocteles de agroquímicos, por ejemplo los insecticidas son mucho más tóxicos que los herbicidas… para los humanos.
Puede haber uso de insecticidas y sobre todo muy malas prácticas agrícolas, porque el uso de agroquímicos es mucho más intenso en el triángulo central, el norte de buenos aires, sur de Santa Fe, sur de córdoba, ahí es donde está el núcleo agrícola de la Argentina y ahí no hay tanta documentación de casos de este tipo. Y hay mucha más utilización de agroquímicos.
Hay que ver bien qué es lo está pasando en estas localidades. Sabemos que existen esos casos, pero no tenemos claros cuál es el origen. Puede relacionarse con agroquímicos pero hay cuestiones que nadie considera, por ejemplo, son poblaciones que están muy aisladas, en el cual el cruzamiento genético es muy frecuente entre las mismas familias. No digo que sea la causa. Pero son malformaciones congénitas muy grandes, pueden tener un orden genético."


La contaminación con químicos:


"Es bastante clara con el avance de la frontera agrícola, y probablemente tenga que ver con el uso de agroquímicos. Hay que ver qué combinación de químicos son. Eso hay que verlo.Tiene dos componentes este asunto: uno es investigar qué está pasando realmente. Y el otro es las regulaciones de usos de agroquímicos que existen y no se cumplen. Es un problema de policía que no podemos asumirlo desde acá.
A veces uno tiene el campo pegado a la población, es muy delicado. Entonces la contaminación de la población con productos químicos es una posibilidad muy cierta. En las zonas donde la agricultura está más organizada hay más control, los productores son más conscientes, pero tampoco es que tenemos millones de casos. Está bastante localizado. Es en las zonas más pobres y más marginales, por lo menos lo que yo conozco.
Tiene que ver no con la tecnología transgénica en particular, tiene que ver con la intensificación de la agricultura. El incremento de los agroquímicos va de la mano con la intensificación agrícola y si no le ponen pautas de manejo racionales, y controles, es casi inevitable que tengamos accidentes de este tipo. Uno a veces se encuentra gente que está viviendo en el campo, en zonas marginales, y al lado tiene el tambor de agroquímicos, al lado de la vivienda, y si uno se descuida están tomando agua de ese tambor.
Son todos los problemas asociados a un proceso de fuerte intensificación y muy rápida de la agricultura.
Hay más casos de este tipo en el cinturón de Buenos Aires que en la agricultura. Si vamos a buscar problemas, Buenos Aires tiene 4 o 5 millones de personas que están bebiendo agua contaminada en su alrededor. En el cinturón de villas miserias, etc. El tenor de metales pesados en esa agua es terrible. La corte suprema le ha hecho un pedido al gobierno de Buenos Aires de la provincia, de que tome medidas para resolver la contaminación ambiental.
Ahora cualquiera que conoce San Pablo o ciudad de México se encuentra con algo similar."


La extinción del peón de campo:

"Está claro que la tecnología expulsa trabajo del campo, no solamente la biotecnología: la mecanización, los satélites, la tecnología de precisión. Es un proceso universal.
La respuesta, que estamos tratando de articular desde acá, es promover la agro industrialización en las ciudades pequeñas. Es decir, el procesamiento de la biomasa, de los materiales agrícolas, a nivel local. Porque eso generaría ocupación industrial. Que es la respuesta al éxodo hacia las grandes ciudades.
Este proceso va a seguir, si nosotros pretendemos intensificar la agricultura va a haber todavía una cantidad de gente que va a salir del campo. Cálculos que yo tengo: 200, 300.000 personas más todavía van a emigrar del campo en los próximos años. En la Argentina. Que es un país sumamente urbanizado ya. Argentina está urbanizado en un 92%, es decir gente que vive en un pueblo o ciudades. Nuestro problema es tratar de evitar algo que es inevitable."


La falta de pruebas contundentes de inocuidad para la aprobación irrestricta de transgénicos:

"Nadie vive alimentándose solamente de soja (transgénica). La dieta es muy variada, y los accidentes que pueden ocurrir alimentarios pueden tener muchas causas. Es la eterna discusión con la gente que trae este argumento. Bueno ¿qué quieren? ¿Qué agarremos a 10.000 personas y los alimentos nada más que con soja transgénica? Si la alimentamos así seguro que vamos a sacar una conclusión después de 10 años pero ¿quién se presta a ese experimento? Nadie. Es un experimento imposible."


Baja de costos como muestra de éxito del modelo agrícola vigente. Consagración de los agroquímicos como herramientas fundamentales para garantizar productividad y rédito económico. Orgullo ante el predominio aplastante de las variedades transgénicas de soja, maíz y algodón. La contaminación por agroquímicos como un error concerniente únicamente a aquellos que lo aplican. Relativización de los efectos de combinar químicos por falta de estudios que debería hacer el Estado como una obligación constitucional. Malformaciones como una consecuencia de prácticas de incesto u otros vínculos intrafamiliares. Extinción del trabajo agropecuaria como resultado de una tecnificación a ultranza que se celebra. Negación de los potenciales efectos negativos derivados del consumo de transgénicos por considerarlo un experimento inverosímil.

Alejandro Mentaberry, coordinador ejecutivo del Gabinete Científico y Tecnológico en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, funcionario clave para el desarrollo de estrategias de producción fundamentales, adhiere y promociona cada uno de estos conceptos sin el menor reparo. Por supuesto, desde su posición de poder continúa orientando esfuerzos para que semejante visión de los agronegocios se perpetúe incluso más allá de su gestión nacional.

Y vaya si lo hace: según confío a este autor un integrante de Conabia en estricta confidencialidad, el científico sigue de cerca la evolución del proyecto de papas transgénicas resistentes a virus para el que asesorara a la misma compañía que en 2002 sorprendió al escenario genético con la obtención de las primeras vacas clonadas transgénicas. Aunque, claro, dicha labor representa una clara violación a sus obligaciones como funcionario público. El desarrollo en cuestión, anunciado el reciente 5 de octubre por la presidenta Cristina Fernández, fue anticipado en una reunión que Conabia celebró en Resistencia, provincia del Chaco, a fines de abril de 2015.

Sus impulsores: la firma Tecnoplant, la división de biotecnología vegetal de una corporación bien conocida tanto por Mentaberry como por el ministro Lino Barañao, y que ahora goza de las mieles de tener en el más alto nivel de la administración pública a dos de sus más importantes investigadores: Grupo Sidus.



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Patricio Eleisegui
Email: patricio.eleisegui@gmail.com

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