Santa Fe: por una nueva Ley de Agrotóxicos...por una ley de agroecología

Basta de agrotóxicos, fertilizantes químicos y transgénicos.

Es la hora de la agroecología, la producción orgánica y la soberanía productiva y alimentaria.

lunes, 6 de julio de 2015

Campaña Paren de Fumigarnos Santa Fe se entrevista y deja carta al Ministro de Salud de la Nación.

 Entrevista y carta al Ministro de Salud,  de compañeros de Paren de Fumigarnos Santa Fe en el Ministerio de Salud de a Nacion. Largo pero vale la pena leerla. 
No pueden decir que no saben...
Campaña Paren de fumigarnos
Crónica y sintesis de la entrevista en Ministerio de Salud de la Nación, 22 de Junio 2015.
Por el término de una hora nos recibieron la Dra Andrea Carbone, Subsecretaria de Relaciones Sanitarias e Investigación en Salud, funcionaria del equipo del Ministro Daniel Gollán y el Dr. Pedro Ariel Kremer (refirió ser santafesino) Director Nacional de relaciones internacionales del Ministerio de Salud de la Nación (MSN). Carbone dijo viajar una vez por mes a Ginebra a las reuniones de la OMS.
Después de exponer nosotros 3, Edu, Roberto y Tere, charla en que la interiorizamos de lo que hicimos por varios años, pasamos a puntualizar nuestras demandas, que llevamos escritas y dejamos a la Dra Carbone para que el ministro pueda incorporarlo en la agenda principalmente en las próximas reuniones del Consejo Federal de Salud (CoFeSa).
1) Se solicito la sistematización de una base de datos que sea accesible vía internet de los casos de enfermedades sospechadas de estar causadas por la exposición a agroquímicos, en particular de cáncer y anomalías congénitas, registrados en todos los hospitales y servicios públicos de salud del País. Se llevó un formulario realizado anteriormente por el área de genética del MSN que coordina el Registro Nacional de Anomalias Congenita (ReNAC) llamado “Informe estadístico Hospitalario” que se aconseja vinculantemente para que Santa Fe lo aplique para ser llenado por el médico actuante en todas las maternidades de nuestra provincia. Dicho formulario que corresponde al bebe nacido presenta la opción si sus padres estuvieron expuestos expuesto a “Agroquimicos”. De paso también se solicito que aconseje a dicha provincia a incorporar la opción en el instructivo actual (se adjunta para recordar) que hoy lleva a cabo el Registro de Cáncer de la provincia de Santa Fe (ReCaSFe)
2) Se pidió un resumen de Listado y actuaciones con copias de análisis epidemiologicos de todas las denuncias llevadas a cabo hasta la actualidad, y que por protocolo tiene la Comisión Nacional de Investigación de Agroquimicos (CNIA).
3) Tomaron nota de nuestro pedido en orden a comunicarlo en reunión próxima de la CNIA (no pudieron decir que día es la próxima reunión). Como así también figuren algún representante de los vecinos fumigados.
4) Que se promuevan desde este Ministerio la legislación y/o las normativas conducentes a poner en práctica un adecuado y claro etiquetado de los alimentos elaborados con ingredientes provenientes de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) a fin de que la población pueda elegir y decidir sus formas de alimentarse. Le mencionamos que de dicho ministerio depende el Instituto Nacional del Alimento (INAL) que deben monitorear los alimentos que contienen trangénicos y restos de pesticidas, e informar al pueblo.
5) Se pidió que los encargados de trabajar dentro del MSN no tengan conflictos de intereses vinculados a las empresas agrobiotecnológicas (Anotaron el nombre de Augusto Piazza (Asesor de CASAFE) quien desde la CNIA se publicó un modulo de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Sobre esto se dejó bien planteado que no pueden cumplirse las BPA porque si bien el fumigador puede aplicarlo a la letra, los vecinos fumigados no. La Dra. Carbone nos dijo “qué alternativas hay a eso” le exigimos más control en las aplicaciones y que dicho ministerio saque una guía periurbanas de aplicaciones de pesticidas con indicadores de protección y prevención de la salud (le recordamos que el primer informe que llevó a cabo en 2009 la CNIA en la localidad de la Leonesa-Chaco, sobre recomendaciones de aplicación de los venenos).
6) Se pidió que evalúen prontamente la prohibición de glifosato y sus formulaciones en general (se le comento las presentaciones que se hicieron en el SENASA, entre otros lugares. Su respuesta es que eso lo tienen que “negociar” con el resto de los ministerios.
7) Se solicitó la sistematización de una base de datos -accesible vía internet- de los intoxicados, (tanto de forma aguda como crónica), por la exposición a agroquímicos en la provincia de Santa Fe. Se mencionó la problemática de los registros de intoxicados por pesticidas informados por nuestra provincia con anterioridad que son la mitad comparados con similares de otras provincias fumigadas como Cordoba y Bs As. Por ello se planteó que por falla de la aplicación del formulario C2 de denuncia médica, la provincia en 2012 crea la Sala de Situación de la provincia de Santa Fe (SaSiPro) que hace que cada médico informe digitalmente desde las 362 localidades santafesinas. Dicho programa digital se enmarca en el cumplimiento provincial de la resolución 276/2010 del MSN que creo los protocolos médicos. En base a eso pedimos que se lo financie ya que muchas comunas no tienen ni computadora ni personal para cargar la ficha completa para enviar a Epidemiologia del Ministerio de Salud provincial y ahí ser registrado por el MSN para su estadística a nivel país. La consecuencia de estas carencias es el subregistro de intoxicados.
En las grandes localidades de la nación, los que se encargan de registrar las estadísticas de intoxicados son los Centros de Investigación y Asesoramientos Toxicologicos (CIATs) como ejemplo en Rosario tenemos al centro privado de Toxicología, Asesoramiento y Servicio (TAS). También tenemos los Laboratorios de Análisis Clínicos toxicológicos (LATs) que comúnmente se encuentran centralizados en los hospitales públicos que deberían ser controlados por los ministerios de Salud. El TAS aparece en todos los marbetes de pesticidas como: “llame al TAS las 24 hs.” Además dicho organismo capacita como especialidad médica a gran parte de los toxicólogos de nuestro país y el Laboratorio de Análisis Clínico Toxicológicos (LATs) se centraliza con personal que integran la misma dirección del TAS en el Hospital Provincial. Al respecto les recordamos que en Rosario el CIATs de Toxicologia, Asesoramiento y Servicios (TAS) está financiado por la Cámara de Sanidad vegetal y Fertilizantes (CaSaFe). 
Por la cual repetimos que no queremos esa perversidad para silenciar las estadística de por lo menos la mitad más fumigada que es la zona sur provincial.
Dejamos saludos al ministro y nuestras direcciones electrónicas.
POR CAMPAÑA PAREN DE FUMIGARNOS DE SANTA FE
Roberto Pozzo - rpozzo@intec.unl.edu.ar -
Teresa Suarez - tsuarez@fibertel.com.ar - 
Eduardo Rossi - edumartin74@hotmail.com -

Carta entregada a la Dra Carbone y por su intermedio, al Ministro de Salud de la Nación.
Santa Fe, 22 de Junio, de 2015
Dra. Andrea Cecilia CARBONE
Subsecretaria de Relaciones Sanitarias e Investigación del Ministerio de Salud de la Nación
De nuestra mayor consideración 
Nos dirigimos a Ud y por su intermedio al Sr. Ministro de Salud de la Nación Dr Daniel Gollan, a fin de manifestarle nuestra preocupación, por los graves efectos nocivos que sobre la salud y el ambiente de nuestros pueblos, causan las prácticas de producción agroindustrial predominantes en una extensa región de nuestro país que abarca varias provincias: Santa Fe, Córdoba, Entre Rios, Chaco, Buenos Aires, Salta, Santiago del Estero, por solo nombrar algunas.
Nuestro deber de ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro de nuestro país nos ha impulsado a manifestarle nuestra inquietud en forma personal y a hacerle entrega del presente documento, para llamar su atención y la del Sr Ministro, sobre este grave problema de salud pública cuyas consecuencias padece todo el país pero en particular, los habitantes de pueblos localizados en las áreas de producción antes mencionadas. Lo hacemos en la esperanza de que estos aportes ayuden a que el accionar que esté a vuestro alcance contribuya a que se tomen las medidas legislativas, ejecutivas y judiciales que sean necesarias para suministrar un ambiente sano a dichos pobladores, en especial a los niños, que se ven comprometidos en su desarrollo futuro.
A través del Movimiento “Paren de Fumigarnos”, formamos parte de un amplio colectivo de personas y organizaciones de la sociedad civil que trabaja y lucha desde hace diez años por el cuidado del ambiente, del cual formamos parte; ya que el planeta es “nuestra casa”. Este colectivo se propone un cambio cultural hacia la sostenibilidad ambiental, social y económica de los procesos productivos que permitan la satisfacción de las necesidades de las personas de todos los sectores sociales, tanto en el presente como en el futuro.
En las últimas décadas los sistemas productivos agrícolas han sufrido en el mundo, y también en nuestro país, un cambio trascendente, persiguiendo el objetivo primario de aumentar la cantidad de superficie y tonelaje cosechados. El actual modelo basado en el monocultivo de grano de generación biotecnológica llamado transgénico u organismos genéticamente manipulados (OGM), conlleva la utilización de cantidades crecientes de plaguicidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), que están afectando seriamente la salud de la población que convive con estos cultivos. Una vez liberados al ambiente, estos plaguicidas contaminan los ríos, las capas freáticas, el aire, la tierra, las huertas, los corrales, deteriorando así por vías diversas la calidad de vida y la salud de las poblaciones inmersas en el entorno afectado.
Los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana pueden ser “Agudos” y/o “Crónicos”. Los primeros se manifiestan a corto plazo, con efectos neuro comportamentales, gastrointestinales, respiratorios, musculares y de la piel. Las intoxicaciones agudas también pueden causar la muerte en el curso de semanas. Los segundos se hacen evidentes luego de un largo período de tiempo. Los efectos crónicos provocan problemas de desarrollo y la reproducción, disrupción endocrina, problemas neurocomportamentales, efectos carcinogénicos e inmunológicos.
Desde hace varios años se alerta por la presencia inusual de un número asombrosamente elevado de habitantes que presentan enfermedades malignas, cánceres principalmente, y también una llamativamente excesiva aparición de malformaciones congénitas en recién nacidos, abortos espontáneos y trastornos de la fertilidad.
Dentro de los daños a la salud humana que se evidencian a raíz de la aplicación de estos productos podemos citar el informe del 1º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados de Octubre de 2010 (http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/informeencuentromedicospu…/) que ratifican con estudios científicos lo anteriormente descripto. Participaron del encuentro más de 160 investigadores y docentes de seis universidades nacionales. En dicho encuentro se elaboró un documento en el que puede leerse: “Afectaciones a la salud por la exposición a agrotóxicos (del documento “Declaración de Caroya”) tales como:
-reducción de la edad media y talla de crecimiento en pueblos fumigados por 
desnutrición y descenso de las defensas naturales, 
-malformaciones congénitas, 
-mutagénesis, 
-pérdidas de embarazo, 
-depresión y suicidios,
-afecciones al sistema nervioso central y otras patologías neurológicas,
-invalidez, espina bífida, lupus, leucemia y otros tipos de cáncer, 
-cloracné y otras afecciones cutáneas, 
-asma, alergias y otras afecciones respiratorias y pulmonares, 
-esterilidad e impotencia masculina, 
-disrupción hormonal y otros trastornos hormonales, 
-disminución del desarrollo en la infancia, 
-síndrome febril prolongado sin foco, 
-mayor vulnerabilidad infantil a contaminantes, 
-anemia, esclerosis múltiple, e isquemia cerebral.”
Es necesario detenerse en particular en la exposición de los niños. El Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, PNUMA en su informe del año 2004 “Intoxicación por plaguicidas en niños. Información para la gestión y la acción”, describe que los niños son a menudo más vulnerables que los adultos a los efectos de los plaguicidas como resultado de varios factores de riesgo. Esto abarca su tamaño más pequeño; mayor exposición por medio de los alimentos, suelo, agua y aire; diferente metabolismo, rápido crecimiento y desarrollo de sus sistemas orgánicos. Debido a que los niños están en mayor riesgo necesitan más protección. Se necesita estar más alerta acerca de los riesgos, especialmente con los plaguicidas más tóxicos ya que los efectos adversos en los niños son completamente prevenibles.
Coinciden con el informe de la PNUMA, las conclusiones del trabajo “AGROQUIMICOS: IMPACTO DE LA INTOXICACION SUBCLINICA EN PEDIATRIA” de la Medica Dra Cecilia López Peluso ex Jefa de Residentes del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” realizado en el marco de la Carrera de Especialización de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en el cual se detallan los impactos de los agrotóxicos en los niños.
La Dra. López Peluso señala que “definitivamente los niños conforman el grupo de mayor vulnerabilidad frente a la exposición a los agroquímicos, tanto para intoxicaciones agudas como subagudas y crónicas. El grupo de mayor riesgo son los menores de 6 años (57% de las intoxicaciones agudas reportadas en Estados Unidos), y aquellos con algún tipo de retraso en la maduración. La mayor vulnerabilidad de los niños está dada por varios factores: El comportamiento y actividades particulares y únicas de los niños, el mayor contacto con la naturaleza a través del juego, y la actividad “manoboca repetitiva” sin las precauciones de lavado de manos rutinario, así como en hábito de pica, los ubica en una situación de mayor riesgo con respecto a los adultos, con mayor exposición a los pesticidas presentes en el aire, suelo y agua. Sus órganos respiratorios están más cerca del suelo, donde los residuos tóxicos suelen acumularse. Los residuos de pesticidas aerosolizados pueden depositarse sobre superficies como juguetes y muebles hasta 36 hrs posteriores a la aplicación original.”
En la provincia de Chaco un informe mostró aspectos reveladores. Cuando se analizó la incidencia de cánceres infantiles en el pueblo más agredido con agrotóxicos (La Leonesa), y se lo comparó con pueblos cercanos medianamente fumigados (Las Palmas), y poco fumigados (Puerto Bermejo), los resultados reforzaron el vínculo con un mayor grado de exposición a plaguicidas.
En otra provincia argentina, Misiones, el Centro Latinoamericano de Registro de Malformaciones Congénitas (ECLAM) informa que la Provincia tiene una tasa de 0,1 en 1000 nacidos vivos con defecto de cierre del tubo neural; mientras que el Dr. Demaio registra en el Hospital Provincial de Pediatría 7,2/1000, (70 veces más), tasa que aumenta año a año. Su equipo geo referenció el origen de las familias y todos provienen de zonas fuertemente fumigadas.
En la provincia de Córdoba un estudio realizado por la genetista Gladys Trombotto mostró que los bebés nacidos con malformaciones congénitas severas en la Maternidad Nacional de Córdoba aumentaron entre dos y tres veces entre 1971 y 2003. El incremento se vincularía a la exposición a agroquímicos, ya que el estudio descartó que las malformaciones estuvieran relacionadas con otro tipo de antecedentes biológicos y médicos de las madres. Otro equipo de investigación del Departamento de Ciencias Naturales, de la Universidad Nacional de Rio Cuarto (UNRC) dirigido por la Dra. Delia Aiassa, docente investigadora de dicho Departamento en la Facultad de Ciencias Exactas, Físico–Químicas y Naturales, demostró que las personas que tienen contacto directo con pesticidas tienen un daño aumentado en su material genético, en relación a aquellas personas que tienen otras actividades.
Una reciente investigación de campo en la localidad cordobesa de Monte Maíz, llevada a cabo por un equipo de docentes y estudiantes de la Fac. de Medicina de la Universidad nacional de Córdoba (UNC) dirigido por el Dr. Medardo Ávila Vázquez, mostró que enfermedades como cáncer, hipotiroidismo, abortos espontáneos, malformaciones en nacimientos y varias otras tienen un índice de ocurrencia varias veces superior comparado con la medias nacionales y con poblaciones menos expuestas a las fumigaciones. Investigaciones similares llevadas a cabo por una cátedra de la Fac. de Medicina de la universidad de Rosario (UNR) dirigido por el Dr. Damián Verzeñasi encontró similares resultados en varios pueblos cercanos a zonas fumigadas en la Provincia de Santa Fe
También en la Universidad de Córdoba se realizó un estudio de casos controles en 134 mujeres que fueron sometidas a intervenciones quirúrgicas por lesiones mamarias en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. (Angulo Lucena et al. 2001). El estudio identificó los niveles del pesticida Aldrín en grasa mamaria como el factor más significativo en lesiones malignas, estableciendo una relación causal entre este plaguicida y el cáncer de mama. Investigaciones locales demuestran la vinculación entre las aplicaciones de pequeñas dosis de herbicidas catalogados como Clase IV (levemente tóxicos), entre ellos el Glifosato, y la generación de múltiples malformaciones en vertebrados. La investigación del equipo del Dr. Carrasco del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA es tan sólo una entre tantas de las que se vienen realizando en nuestro país y que advierten sobre la particular incidencia de los agroquímicos sobre toda la vida y, en especial, por analogía, sobre aquellas especies que son compatibles con la nuestra. (www.pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749).
No sólo los médicos e investigadores de nuestro País denuncian la alarmante situación.. Estudios de laboratorio y de campo, realizado por Universidades han demostrado en todo el mundo el carácter contaminante –en distinto grado de los agroquímicos. En Francia, en la Universidad de Caen, un equipo encabezado por el Dr. Gilles Eric Seralini halló que dosis muy bajas (10 y 100 veces más bajas que las dosis utilizadas por los trabajadores agrícolas de glifosato) resultaban tóxicas para las células de embriones humanos, al igual que para las células fetales y placentales. También encontró que la síntesis de las hormonas estaba perturbada con el Roundup y que esto se amplificaba con la formulación del producto. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini.
En 2002, un equipo científico conducido por Roberto Belle del National Center for Scientific Research (CNRS), estación biológica científica en Roscoff, Francia, demostró que el Roundup activa una de las etapas clave de la división celular que potencialmente pueden conducir al cáncer. El equipo demostró en la revista Toxicological Science (diciembre de 2004) un daño en un 'punto de control’ del ADN afectado por el Roundup. Bellé afirmó que la aspersión aérea de este químico es “una locura”..... “El glifosato formulado es el que provoca las primeras etapas de la canceri-zación.”
Otro estudio, publicado en abril de 2005 por la Universidad de Pittsburgh, EEUU, sugiere que el Roundup es un peligro para otras formas de vida no vegetales. El biólogo Rick Relyea encontró que el Roundup es extremadamente mortal para los anfibios. En lo que se considera uno de los estudios más completos sobre los efectos de los pesticidas en organismos no vegetales en un escenario natural, Relyea encontró que el Roundup causó una declinación de 70 por ciento en la biodiversidad anfibia y una caída de 86 por ciento en la masa total de renacuajos. Los renacuajos de la rana leopardo y los renacuajos grises de la rana del árbol resultaron casi eliminados. En un análisis de estudios realizados entre los años 1990 y 2003 efectuado por Sanborn et al. (2004) se resumen los efectos de los plaguicidas en la salud humana; dichos efectos a la salud son categorizados en dos grandes grupos: cáncer y no cáncer. Respecto al grupo cáncer, analizan la presencia de cáncer en cerebro, mamario, colonrectal, páncreas, riñón, pulmones, próstata, estómago, leucemia, ovarios, testicular, entre otros, encontrándose una relación entre el uso de plaguicidas y estas enfermedades. Genotoxicidad, inmunotoxicidad, y susceptibilidad genética fueron otros de los aspectos considerados en el análisis de Sanborn. De acuerdo con este análisis, se encontró una asociación positiva entre la exposición a plaguicidas y aberraciones cromosómicas.
Un informe de Stella Benítez Leite et al. (2009), muestra asociación entre la exposición a plaguicidas y malformaciones congénitas en neonatos nacidos en Hospital Regional de Encarnación, Paraguay. El dato más relevante fue encontrar la asociación de vivir cerca y a menos de 1km de los campos fumigados tenían un mayor riesgo de tener hijos malformados.
En un estudio realizado en Francia por Baldi et al. (2003), se obtuvieron resultados que sugieren que la exposición a plaguicidas está relacionado con la presencia de enfermedades neurodegenerativas tales como Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Si bien no es factible asociar estos problemas a un determinado tipo de plaguicida, destacan que dada la procedencia de las personas sometidas al estudio, el uso de fungicidas en zonas agrícolas puede ser una de las causas de estas enfermedades.
Solo recientemente se han estudiado los efectos de los plaguicidas en las respuestas inmunes, con lo que ahora se sabe de los cambios importantes que se pueden presentar en el sistema inmune después de la ingestión de plaguicidas. Se sabe que muchos plaguicidas químicos causan daño o supresión del sistema inmune, lo cual ha permitido enfocar estudios hacia la inmunotoxicidad inducida por plaguicidas (Benerjee 1999). En ese sentido, se ha encontrado que los plaguicidas suprimen la respuesta inmune mediadora tanto a nivel humoral como celular. En un reciente informe, la Defensoría del Pueblo de la Nación afirmó que los agroquímicos tienen directa vinculación con las discapacidades, aseverando que las malformaciones, los padecimientos neurológicos y otras dolencias ligadas al uso indebido de estos productos son la vía hacia la discapacidad de niños, niñas, jóvenes o adultos. Ante esta situación, el organismo reclama la implementación del Principio Precautorio demandando “una urgente atención precautoria y preventiva para evitar el riesgo de daño a una población desfavorecida, o bien para impedir el curso del perjuicio” y a que el Ministerio de Salud tome medidas preventivas y eficaces.
En el punto nº 21 de la demanda entablada por Ecuador contra Colombia por causa de las aspersiones realizadas por este último en la frontera común con formulados de glifosato por ante la Corte Internacional de La Haya (2008) puede leerse que “algunos estudios toxicológicos recientes también sugieren que el glifosato presenta riesgos muy reales determinado que produce efectos adversos en todas las categorías de pruebas toxicológicas estándar. Estas pruebas incluyen toxicidad a mediano plazo (lesiones en las glándulas salivales), toxicidad a largo plazo (inflamación de la mucosa gástrica), daños genéticos (en las células de la sangre humana), efectos sobre la reproducción (reducción en el conteo de espermatozoides en ratas; mayor frecuencia de esperma anormal en conejos) y su poder cancerígeno (elevada frecuencia de tumores de hígado en ratas macho y cáncer a la tiroides en ratas hembra).
Aunque, evidentemente, no se han realizado experimentos en seres humanos, los estudios realizados a personas expuestas al glifosato (generalmente agricultores, niños de escuelas rurales, vecinos cercanos a los silos, etc.) indican una asociación con un mayor riesgo de abortos, nacimientos prematuros y linfoma no Hodgkin. La toxicidad del glifosato es especialmente grave cuando se lo inhala, como sería el caso en exposiciones al vapor que provocan las aspersiones aéreas.” (http://www.serpajamericalatina.org/secretaria…/…/demanda.pdf) recogiendo conclusiones de la Comisión Científica Ecuatoriana (2007) (http://www.uasb.edu.ec/…/revista…/documentos/aspersiones.pdf) en la frontera entre ambos países. Nadie se encuentra a salvo toda vez que los pesticidas sufren un proceso de vaporización que los termina dispersando en el aire y luego en las nubes, de donde literalmente llueve sobre todas las personas. Esto ya fue verificado en un estudio de 2007 del U.S. Geological Survey y reforzado por un estudio del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se encontró principalmente glifosato y atrazina.
Un problema creciente en la agricultura implementada en nuestro país –y a nivel global deviene de la aparición de “plagas” que, como se ha dicho anteriormente, van adquiriendo las resistencias que se producen debido al uso de plaguicidas químicos. Esto significa que las mismas cantidades, concentraciones y formulados van perdiendo eficacia –entendida ésta como la capacidad de eliminar organismos vivos frente a la supervivencia de ejemplares que cuentan con mayor capacidad innata de soportar la agresión, requiriendo para su eliminación el aumento de aquéllas. En el mundo ya se han detectado más de 300 malezas resistentes a herbicidas a productos potenciando el inconveniente. Esto da como consecuencia que se usen productos cada vez más tóxicos y en dosis mayores. Así vemos como diariamente se cursan autorizaciones para usar eventos transgénicos resistentes a glufosinato, 24 D, Triazinas, Isoxaflutole, etc. Sin mayor esfuerzo se advierte que el incremento en concentraciones y toxicidades, independientemente del análisis de su viabilidad en el tiempo, va acompañado del empeoramiento de las condiciones ambientales y sanitarias.
Por último pero no por ello menos importante, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de recategorizar recientemente al Glifosato como “probablemente cancerígeno”, terminando por dar la razón a insistentes reclamos y presentaciones científicas y de organizaciones ambientalistas y después de resistirse por más de 20 años, respondiendo al lobby de Monsanto y otras multinacionales promotoras y beneficiarias del modelo agroindustrial basado en los OGM.
El discurso que defiende el monocultivo extensivo con el uso de pesticidas ignora y oculta entre muchas otras cosas que:
• La soja y otros transgénicos compiten destructivamente con otros cultivos; desplazan, entre otras, a la actividad tambera, las pasturas y los cultivos de algodón, con sus respectivas cadenas de valor.
• Se destruye la capacidad de producir alimentos sanos y diversos en el campo argentino. Los cultivos transgénicos en superficies que ocupan hasta el borde mismo de las poblaciones donde vive la gente, impiden que en esos territorios se cultive para abastecer a esas mismas poblaciones, con alimentos sanos y de precios más accesibles.
• Privilegia la demanda del mercado internacional, dificultando la satisfacción de la demanda del mercado interno, con la consiguiente presión sobre los precios internos de los alimentos.
• Se destruye la autonomía de los productores agrarios, haciéndolos dependientes de un sistema que los degrada a ellos y a su ambiente.
• Los agroquímicos aplicados generan enfermedades que incluso causan la muerte entre los trabajadores rurales, la población del campo, de los pueblos y de las ciudades afectadas por las aplicaciones.
• Los riesgos y los daños que producen los agroquímicos que este sistema productivo necesariamente debe utilizar en forma masiva, que serán cada vez mayores ya que las resistencias generadas por las plagas requieren del uso de productos cada vez más tóxicos y los nuevos eventos transgénicos resistentes también a ellos; como es el caso del herbicida 2, 4, D.
• Las alteraciones y riesgos de daños irreversibles de los cultivos transgénicos en la biodiversidad y la evolución biológica.
• Los daños y riesgos de los alimentos que contengan insumos provenientes de cultivos transgénicos, y la falta de información al consumidor de los riesgos asociados.
• La destrucción de nuestros ecosistemas y la erosión de la biodiversidad, afectando los procesos ecológicos esenciales, el ciclo del agua, de los nutrientes, del dióxido de carbono, el flujo energético y las cadenas tróficas, sin los cuales no es posible la vida que conocemos y su evolución.
• Al igual que en otros países, el monocultivo genera un sistema ineficiente y/o corrupto en los organismos de control y certificación de agroquímicos y de agroalimentos, aprobando productos que no deberían ser permitidos y envían al mercado alimentos que no son sanos, presionados precisamente por el sistema empresario que los produce.
• Pretenden reemplazar el equilibrio biológico que limita naturalmente las plagas animales y vegetales con pesticidas. Esto genera la aparición de plagas resistentes a esos pesticidas, obligando a la aplicación de cada vez mayor cantidad de productos cada vez más tóxicos.
• El sistema de producción agrícola dominante y su cadena de valor es el principal generador de gases de efecto invernadero y, consecuentemente, el principal responsable del cambio climático de origen antrópico; genera entre el 44 y el 57 % de las emisiones globales de estos gases.
El sistema transgénico de producción agrícola no tiene en cuenta la sostenibilidad ambiental y social; es decir, el ambiente y la gente es algo que no le incumbe, salvo que los empresarios se vean forzados a ello. Creen que los impactos negativos de la tecnología serán resueltos con nueva tecnología, que generará nuevos problemas ambientales supuestamente resueltos con más tecnología, y así al infinito.
Por otra parte, el llamado “capitalismo salvaje” no hace sino volver más fuertes a los fuertes, más débiles a los débiles y más excluidos a los excluidos. Es en el actual sistema de producción agroindustrial intensivo donde más se nota:
• Se concentra el ingreso en poquísimas personas, dejando a muchos en la pobreza y en la indigencia, con la sola alternativa de recibir un subsidio estatal.
• El desplazamiento de las personas desde el campo y las pequeñas poblaciones hacia los asentamientos marginales de las grandes ciudades, degradando su calidad de vida y agravando los desequilibrios poblacionales y ambientales.
El argumento de las empresas que venden estos productos es que sin ellos no sería posible realizar la producción agrícola en la escala necesaria para paliar el hambre del mundo. Esta afirmación es discutible, pero resulta una vileza sugerir que hay que elegir entre sufrir los efectos en la salud y el ambiente de las sustancias tóxicas o padecer hambrunas.
Del mismo modo, el argumento que el monocultivo con semillas transgénicas, (en particular la soja) es funcional a la economía del país por los recursos en divisas que estas “commodities” proporcionan, es igualmente, al menos, cuestionable ya que no se contabilizan en el “debe” los cuantiosos recursos que deben destinarse a salud pública por el incremento de enfermedades producidas por la exposición a agrotóxicos; y a atender necesidades primarias de las poblaciones marginales que rodean a las grandes ciudades, producto de décadas de olas migratorias generadas por el desplazamiento de las poblaciones campesinas, prescindibles en el modelo agropecuario extensivo vigente. Tampoco se tienen en cuenta las divisas que salen del país por la compra de ingentes cantidades de agroquímicos y/o fertilizantes de manufactura o de insumos extranjeros, amén del alto consumo de combustibles fósiles empleados en la producción de dichos cultivos.
El sistema transgénico no alimenta a los que tienen hambre en el mundo, tampoco a nuestro pueblo. Alimenta al ganado chino y europeo para satisfacer las demandas de carne de sus clases medias y altas y en los últimos años algunos motores a combustión interna, principalmente de automóviles de transporte particular.
Nosotros creemos que existen soluciones dentro del ámbito de la Agroecología que pueden extenderse hasta cubrir las necesidades humanas. Una de las técnicas agroecológicas más estudiadas, pero no la única, es la agricultura biointensiva, que puede producir el alimento para una dieta vegetariana para una persona durante todo el año en menos de 400 m2. Lo que implica que en las casi 20 millones de hectáreas de soja transgénica se podría producir para alimentar a 500 millones de personas; con alimentación sana, sin transgénicos ni agroquímicos, cuidando la sostenibilidad ambiental y la salud de la población asociada y la de los trabajadores, con autonomía tecnológica de los productores, y sobre todo preservando la soberanía alimentaria del pueblo argentino. Con el agregado de que la demanda internacional y el valor agregado de esos alimentos es mucho mayor que la de la producción transgénica.
Con una “externalidad” positiva muy valiosa de los sistemas agroecológicos de producción de alimentos, su desarrollo generalizado podría participar en la limitación del efecto invernadero a través de la fijación de hasta las 2/3 partes del exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, a través de los procesos que incrementan la materia orgánica en los suelos cultivados.
Muchas familias eligen la agricultura familiar como forma de vida; su principal impedimento es hoy el sistema transgénico de producción, principalmente sojero; no son limitaciones tecnológicas ni de mercado, aunque todavía es necesario mejorar el acceso de estos productores a una comercialización justa. A pesar de esas limitaciones, son las granjas y huertas familiares las que continúan produciendo, al menos por ahora, hasta el 70% de los alimentos que llegan a la mesa de los argentinos, según informes oficiales.
Esos sistemas productivos privilegian la sostenibilidad de la capacidad productiva de los ecosistemas en general y del suelo en particular, así como también la sostenibilidad de la sociedad donde están insertos, porque forma parte y depende de ellos. Son sistemas productivos a los que les interesa la gente y el ambiente, mucho más que la rentabilidad del capital. Todas las ventajas que tienen para la sostenibilidad social y ambiental, son desventajas para el capital dominante; por eso son mucho más compatibles con organizaciones sociales que distribuyen el poder y el ingreso. Y requieren de todo nuestro apoyo y nuestra promoción.
Podríamos agregar varias páginas en cada ítem, sin embargo, creemos que lo aquí expuesto es más que suficiente para solicitar que el accionar de ese Ministerio marque el inicio de un camino en una política que debería ser de Estado, para proteger nuestra salud, no se generen desigualdades y se consiga llevar alimentos a todo el que lo necesite.
QUÉ SOLICITAMOS:
En función de los considerandos precedentes, es que nos permitimos solicitar a este Ministerio lo siguiente:
1) La sistematización de una base de datos que sea accesible vía internet de los casos de enfermedades sospechadas de estar causadas por la exposición a agroquímicos, en particular de cáncer y anomalías congénitas, registrados en todos los hospitales y servicios públicos de salud del País.
2) Listado y actuaciones de todas las denuncias llevadas a cabo hasta la actualidad, y que por protocolo tiene la CNIA (Comisión Nacional de Investigación de Agroquimicos)
3) Acciones de apoyo activo por parte de ese Ministerio, a la presentación por vía administrativa ante el SENASA de Diferentes ONGs y cátedras de Universidades de distintas provincias, conforme lo establece el Punto 3 del Capítulo 18 de la resolución SENASA 350/1999, solicitando disponga el procedimiento de Análisis de Riesgo de todos los registros con el principio activo” Glifosato” junto con el pedido de una medida cautelar administrativa en la que se dispongan restricciones en el uso y aplicación del glifosato, en los siguientes términos:
1) La prohibición de las aplicaciones aéreas de todos los registros que lleven como principio activo el glifosato.
2) La prohibición de las aplicaciones terrestres de todos los registros que lleven el principio activo del glifosato a una distancia inferior a los 5000 mts de las zonas urbanas de los municipios, asentamientos poblaciones, escuelas rurales, huertas, centros apícolas, ríos, arroyos, lagunas, cursos y espejos de agua, como así de pozos de extracción de agua para consumo humano. (Se acompaña copia de dicha presentación).
4) Que se promuevan desde este MInisterio la legislación y/o las normativas conducentes a poner en práctica un adecuado y claro etiquetado de los alimentos elaborados con ingredientes provenientes de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) a fin de que la población pueda elegir y decidir su formas de alimentarse
Sin más saludamos cordialmente a Ud. y por su intermedio al S . Ministro Gollán quedando a vuestra disposición y apostando a que éste sea el comienzo de un diálogo fecundo, aportando nuestra colaboración en todo lo que redunde en favor de la salud y de un ambiente cada vez más libre de contaminantes para todos los habitantes del País.
POR CAMPAÑA PAREN DE FUMIGARNOS DE SANTA FE
Roberto Pozzo rpozzo@intec.unl.edu.ar
Teresa Suarez tsuarez@fibertel.com.ar
Eduardo Rossi edumartin74@hotmail.com
Campaña Paren de fumigarnos
Entrevista en Ministerio de Salud de la Nación, 22 de Junio 2015
Por el término de una hora nos recibieron la Dra Andrea Carbone, Subsecretaria de Relaciones Sanitarias e Investigación en Salud, funcionaria del equipo del Ministro Daniel Gollán y el Dr. Pedro Ariel Kremer (refirió ser santafesino) Director Nacional de relaciones internacionales del Ministerio de Salud de la Nación (MSN). Carbone dijo viajar una vez por mes a Ginebra a las reuniones de la OMS.
Después de exponer nosotros 3, Edu, Roberto y Tere, charla en que la interiorizamos de lo que hicimos por varios años, pasamos a puntualizar nuestras demandas, que llevamos escritas y dejamos a la Dra Carbone para que el ministro pueda incorporarlo en la agenda principalmente en las próximas reuniones del Consejo Federal de Salud (CoFeSa).
1) Se solicito la sistematización de una base de datos que sea accesible vía internet de los casos de enfermedades sospechadas de estar causadas por la exposición a agroquímicos, en particular de cáncer y anomalías congénitas, registrados en todos los hospitales y servicios públicos de salud del País. Se llevó un formulario realizado anteriormente por el área de genética del MSN que coordina el Registro Nacional de Anomalias Congenita (ReNAC) llamado “Informe estadístico Hospitalario” que se aconseja vinculantemente para que Santa Fe lo aplique para ser llenado por el médico actuante en todas las maternidades de nuestra provincia. Dicho formulario que corresponde al bebe nacido presenta la opción si sus padres estuvieron expuestos expuesto a “Agroquimicos”. De paso también se solicito que aconseje a dicha provincia a incorporar la opción en el instructivo actual (se adjunta para recordar) que hoy lleva a cabo el Registro de Cáncer de la provincia de Santa Fe (ReCaSFe)
2) Se pidió un resumen de Listado y actuaciones con copias de análisis epidemiologicos de todas las denuncias llevadas a cabo hasta la actualidad, y que por protocolo tiene la Comisión Nacional de Investigación de Agroquimicos (CNIA).
3) Tomaron nota de nuestro pedido en orden a comunicarlo en reunión próxima de la CNIA (no pudieron decir que día es la próxima reunión). Como así también figuren algún representante de los vecinos fumigados.
4) Que se promuevan desde este Ministerio la legislación y/o las normativas conducentes a poner en práctica un adecuado y claro etiquetado de los alimentos elaborados con ingredientes provenientes de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) a fin de que la población pueda elegir y decidir sus formas de alimentarse. Le mencionamos que de dicho ministerio depende el Instituto Nacional del Alimento (INAL) que deben monitorear los alimentos que contienen trangénicos y restos de pesticidas, e informar al pueblo.
5) Se pidió que los encargados de trabajar dentro del MSN no tengan conflictos de intereses vinculados a las empresas agrobiotecnológicas (Anotaron el nombre de Augusto Piazza (Asesor de CASAFE) quien desde la CNIA se publicó un modulo de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Sobre esto se dejó bien planteado que no pueden cumplirse las BPA porque si bien el fumigador puede aplicarlo a la letra, los vecinos fumigados no. La Dra. Carbone nos dijo “qué alternativas hay a eso” le exigimos más control en las aplicaciones y que dicho ministerio saque una guía periurbanas de aplicaciones de pesticidas con indicadores de protección y prevención de la salud (le recordamos que el primer informe que llevó a cabo en 2009 la CNIA en la localidad de la Leonesa-Chaco, sobre recomendaciones de aplicación de los venenos).
6) Se pidió que evalúen prontamente la prohibición de glifosato y sus formulaciones en general (se le comento las presentaciones que se hicieron en el SENASA, entre otros lugares. Su respuesta es que eso lo tienen que “negociar” con el resto de los ministerios.
7) Se solicitó la sistematización de una base de datos -accesible vía internet- de los intoxicados, (tanto de forma aguda como crónica), por la exposición a agroquímicos en la provincia de Santa Fe. Se mencionó la problemática de los registros de intoxicados por pesticidas informados por nuestra provincia con anterioridad que son la mitad comparados con similares de otras provincias fumigadas como Cordoba y Bs As. Por ello se planteó que por falla de la aplicación del formulario C2 de denuncia médica, la provincia en 2012 crea la Sala de Situación de la provincia de Santa Fe (SaSiPro) que hace que cada médico informe digitalmente desde las 362 localidades santafesinas. Dicho programa digital se enmarca en el cumplimiento provincial de la resolución 276/2010 del MSN que creo los protocolos médicos. En base a eso pedimos que se lo financie ya que muchas comunas no tienen ni computadora ni personal para cargar la ficha completa para enviar a Epidemiologia del Ministerio de Salud provincial y ahí ser registrado por el MSN para su estadística a nivel país. La consecuencia de estas carencias es el subregistro de intoxicados.
En las grandes localidades de la nación, los que se encargan de registrar las estadísticas de intoxicados son los Centros de Investigación y Asesoramientos Toxicologicos (CIATs) como ejemplo en Rosario tenemos al centro privado de Toxicología, Asesoramiento y Servicio (TAS). También tenemos los Laboratorios de Análisis Clínicos toxicológicos (LATs) que comúnmente se encuentran centralizados en los hospitales públicos que deberían ser controlados por los ministerios de Salud. El TAS aparece en todos los marbetes de pesticidas como: “llame al TAS las 24 hs.” Además dicho organismo capacita como especialidad médica a gran parte de los toxicólogos de nuestro país y el Laboratorio de Análisis Clínico Toxicológicos (LATs) se centraliza con personal que integran la misma dirección del TAS en el Hospital Provincial. Al respecto les recordamos que en Rosario el CIATs de Toxicologia, Asesoramiento y Servicios (TAS) está financiado por la Cámara de Sanidad vegetal y Fertilizantes (CaSaFe). 
Por la cual repetimos que no queremos esa perversidad para silenciar las estadística de por lo menos la mitad más fumigada que es la zona sur provincial.
Dejamos saludos al ministro y nuestras direcciones electrónicas.
Imágenes integradas 1
(Nota y entrevista mas abajo, a continuacion de la nota, de compañeros de Paren de Fumigarnos Santa Fe en el Ministerio de Salud de a Nacion. Largo pero vale la pena leerla. No pueden decir que no saben...)
Santa Fe, 22 de Junio, de 2015
Dra. Andrea Cecilia CARBONE
Subsecretaria de Relaciones Sanitarias e Investigación del Ministerio de Salud de la Nación
De nuestra mayor consideración 
Nos dirigimos a Ud y por su intermedio al Sr. Ministro de Salud de la Nación Dr Daniel Gollan, a fin de manifestarle nuestra preocupación, por los graves efectos nocivos que sobre la salud y el ambiente de nuestros pueblos, causan las prácticas de producción agroindustrial predominantes en una extensa región de nuestro país que abarca varias provincias: Santa Fe, Córdoba, Entre Rios, Chaco, Buenos Aires, Salta, Santiago del Estero, por solo nombrar algunas.
Nuestro deber de ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro de nuestro país nos ha impulsado a manifestarle nuestra inquietud en forma personal y a hacerle entrega del presente documento, para llamar su atención y la del Sr Ministro, sobre este grave problema de salud pública cuyas consecuencias padece todo el país pero en particular, los habitantes de pueblos localizados en las áreas de producción antes mencionadas. Lo hacemos en la esperanza de que estos aportes ayuden a que el accionar que esté a vuestro alcance contribuya a que se tomen las medidas legislativas, ejecutivas y judiciales que sean necesarias para suministrar un ambiente sano a dichos pobladores, en especial a los niños, que se ven comprometidos en su desarrollo futuro.
A través del Movimiento “Paren de Fumigarnos”, formamos parte de un amplio colectivo de personas y organizaciones de la sociedad civil que trabaja y lucha desde hace diez años por el cuidado del ambiente, del cual formamos parte; ya que el planeta es “nuestra casa”. Este colectivo se propone un cambio cultural hacia la sostenibilidad ambiental, social y económica de los procesos productivos que permitan la satisfacción de las necesidades de las personas de todos los sectores sociales, tanto en el presente como en el futuro.
En las últimas décadas los sistemas productivos agrícolas han sufrido en el mundo, y también en nuestro país, un cambio trascendente, persiguiendo el objetivo primario de aumentar la cantidad de superficie y tonelaje cosechados. El actual modelo basado en el monocultivo de grano de generación biotecnológica llamado transgénico u organismos genéticamente manipulados (OGM), conlleva la utilización de cantidades crecientes de plaguicidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), que están afectando seriamente la salud de la población que convive con estos cultivos. Una vez liberados al ambiente, estos plaguicidas contaminan los ríos, las capas freáticas, el aire, la tierra, las huertas, los corrales, deteriorando así por vías diversas la calidad de vida y la salud de las poblaciones inmersas en el entorno afectado.
Los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana pueden ser “Agudos” y/o “Crónicos”. Los primeros se manifiestan a corto plazo, con efectos neuro comportamentales, gastrointestinales, respiratorios, musculares y de la piel. Las intoxicaciones agudas también pueden causar la muerte en el curso de semanas. Los segundos se hacen evidentes luego de un largo período de tiempo. Los efectos crónicos provocan problemas de desarrollo y la reproducción, disrupción endocrina, problemas neurocomportamentales, efectos carcinogénicos e inmunológicos.
Desde hace varios años se alerta por la presencia inusual de un número asombrosamente elevado de habitantes que presentan enfermedades malignas, cánceres principalmente, y también una llamativamente excesiva aparición de malformaciones congénitas en recién nacidos, abortos espontáneos y trastornos de la fertilidad.
Dentro de los daños a la salud humana que se evidencian a raíz de la aplicación de estos productos podemos citar el informe del 1º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados de Octubre de 2010 (http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/informeencuentromedicospu…/) que ratifican con estudios científicos lo anteriormente descripto. Participaron del encuentro más de 160 investigadores y docentes de seis universidades nacionales. En dicho encuentro se elaboró un documento en el que puede leerse: “Afectaciones a la salud por la exposición a agrotóxicos (del documento “Declaración de Caroya”) tales como:
-reducción de la edad media y talla de crecimiento en pueblos fumigados por 
desnutrición y descenso de las defensas naturales, 
-malformaciones congénitas, 
-mutagénesis, 
-pérdidas de embarazo, 
-depresión y suicidios,
-afecciones al sistema nervioso central y otras patologías neurológicas,
-invalidez, espina bífida, lupus, leucemia y otros tipos de cáncer, 
-cloracné y otras afecciones cutáneas, 
-asma, alergias y otras afecciones respiratorias y pulmonares, 
-esterilidad e impotencia masculina, 
-disrupción hormonal y otros trastornos hormonales, 
-disminución del desarrollo en la infancia, 
-síndrome febril prolongado sin foco, 
-mayor vulnerabilidad infantil a contaminantes, 
-anemia, esclerosis múltiple, e isquemia cerebral.”
Es necesario detenerse en particular en la exposición de los niños. El Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, PNUMA en su informe del año 2004 “Intoxicación por plaguicidas en niños. Información para la gestión y la acción”, describe que los niños son a menudo más vulnerables que los adultos a los efectos de los plaguicidas como resultado de varios factores de riesgo. Esto abarca su tamaño más pequeño; mayor exposición por medio de los alimentos, suelo, agua y aire; diferente metabolismo, rápido crecimiento y desarrollo de sus sistemas orgánicos. Debido a que los niños están en mayor riesgo necesitan más protección. Se necesita estar más alerta acerca de los riesgos, especialmente con los plaguicidas más tóxicos ya que los efectos adversos en los niños son completamente prevenibles.
Coinciden con el informe de la PNUMA, las conclusiones del trabajo “AGROQUIMICOS: IMPACTO DE LA INTOXICACION SUBCLINICA EN PEDIATRIA” de la Medica Dra Cecilia López Peluso ex Jefa de Residentes del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” realizado en el marco de la Carrera de Especialización de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en el cual se detallan los impactos de los agrotóxicos en los niños.
La Dra. López Peluso señala que “definitivamente los niños conforman el grupo de mayor vulnerabilidad frente a la exposición a los agroquímicos, tanto para intoxicaciones agudas como subagudas y crónicas. El grupo de mayor riesgo son los menores de 6 años (57% de las intoxicaciones agudas reportadas en Estados Unidos), y aquellos con algún tipo de retraso en la maduración. La mayor vulnerabilidad de los niños está dada por varios factores: El comportamiento y actividades particulares y únicas de los niños, el mayor contacto con la naturaleza a través del juego, y la actividad “manoboca repetitiva” sin las precauciones de lavado de manos rutinario, así como en hábito de pica, los ubica en una situación de mayor riesgo con respecto a los adultos, con mayor exposición a los pesticidas presentes en el aire, suelo y agua. Sus órganos respiratorios están más cerca del suelo, donde los residuos tóxicos suelen acumularse. Los residuos de pesticidas aerosolizados pueden depositarse sobre superficies como juguetes y muebles hasta 36 hrs posteriores a la aplicación original.”
En la provincia de Chaco un informe mostró aspectos reveladores. Cuando se analizó la incidencia de cánceres infantiles en el pueblo más agredido con agrotóxicos (La Leonesa), y se lo comparó con pueblos cercanos medianamente fumigados (Las Palmas), y poco fumigados (Puerto Bermejo), los resultados reforzaron el vínculo con un mayor grado de exposición a plaguicidas.
En otra provincia argentina, Misiones, el Centro Latinoamericano de Registro de Malformaciones Congénitas (ECLAM) informa que la Provincia tiene una tasa de 0,1 en 1000 nacidos vivos con defecto de cierre del tubo neural; mientras que el Dr. Demaio registra en el Hospital Provincial de Pediatría 7,2/1000, (70 veces más), tasa que aumenta año a año. Su equipo geo referenció el origen de las familias y todos provienen de zonas fuertemente fumigadas.
En la provincia de Córdoba un estudio realizado por la genetista Gladys Trombotto mostró que los bebés nacidos con malformaciones congénitas severas en la Maternidad Nacional de Córdoba aumentaron entre dos y tres veces entre 1971 y 2003. El incremento se vincularía a la exposición a agroquímicos, ya que el estudio descartó que las malformaciones estuvieran relacionadas con otro tipo de antecedentes biológicos y médicos de las madres. Otro equipo de investigación del Departamento de Ciencias Naturales, de la Universidad Nacional de Rio Cuarto (UNRC) dirigido por la Dra. Delia Aiassa, docente investigadora de dicho Departamento en la Facultad de Ciencias Exactas, Físico–Químicas y Naturales, demostró que las personas que tienen contacto directo con pesticidas tienen un daño aumentado en su material genético, en relación a aquellas personas que tienen otras actividades.
Una reciente investigación de campo en la localidad cordobesa de Monte Maíz, llevada a cabo por un equipo de docentes y estudiantes de la Fac. de Medicina de la Universidad nacional de Córdoba (UNC) dirigido por el Dr. Medardo Ávila Vázquez, mostró que enfermedades como cáncer, hipotiroidismo, abortos espontáneos, malformaciones en nacimientos y varias otras tienen un índice de ocurrencia varias veces superior comparado con la medias nacionales y con poblaciones menos expuestas a las fumigaciones. Investigaciones similares llevadas a cabo por una cátedra de la Fac. de Medicina de la universidad de Rosario (UNR) dirigido por el Dr. Damián Verzeñasi encontró similares resultados en varios pueblos cercanos a zonas fumigadas en la Provincia de Santa Fe
También en la Universidad de Córdoba se realizó un estudio de casos controles en 134 mujeres que fueron sometidas a intervenciones quirúrgicas por lesiones mamarias en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. (Angulo Lucena et al. 2001). El estudio identificó los niveles del pesticida Aldrín en grasa mamaria como el factor más significativo en lesiones malignas, estableciendo una relación causal entre este plaguicida y el cáncer de mama. Investigaciones locales demuestran la vinculación entre las aplicaciones de pequeñas dosis de herbicidas catalogados como Clase IV (levemente tóxicos), entre ellos el Glifosato, y la generación de múltiples malformaciones en vertebrados. La investigación del equipo del Dr. Carrasco del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA es tan sólo una entre tantas de las que se vienen realizando en nuestro país y que advierten sobre la particular incidencia de los agroquímicos sobre toda la vida y, en especial, por analogía, sobre aquellas especies que son compatibles con la nuestra. (www.pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749).
No sólo los médicos e investigadores de nuestro País denuncian la alarmante situación.. Estudios de laboratorio y de campo, realizado por Universidades han demostrado en todo el mundo el carácter contaminante –en distinto grado de los agroquímicos. En Francia, en la Universidad de Caen, un equipo encabezado por el Dr. Gilles Eric Seralini halló que dosis muy bajas (10 y 100 veces más bajas que las dosis utilizadas por los trabajadores agrícolas de glifosato) resultaban tóxicas para las células de embriones humanos, al igual que para las células fetales y placentales. También encontró que la síntesis de las hormonas estaba perturbada con el Roundup y que esto se amplificaba con la formulación del producto. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini.
En 2002, un equipo científico conducido por Roberto Belle del National Center for Scientific Research (CNRS), estación biológica científica en Roscoff, Francia, demostró que el Roundup activa una de las etapas clave de la división celular que potencialmente pueden conducir al cáncer. El equipo demostró en la revista Toxicological Science (diciembre de 2004) un daño en un 'punto de control’ del ADN afectado por el Roundup. Bellé afirmó que la aspersión aérea de este químico es “una locura”..... “El glifosato formulado es el que provoca las primeras etapas de la canceri-zación.”
Otro estudio, publicado en abril de 2005 por la Universidad de Pittsburgh, EEUU, sugiere que el Roundup es un peligro para otras formas de vida no vegetales. El biólogo Rick Relyea encontró que el Roundup es extremadamente mortal para los anfibios. En lo que se considera uno de los estudios más completos sobre los efectos de los pesticidas en organismos no vegetales en un escenario natural, Relyea encontró que el Roundup causó una declinación de 70 por ciento en la biodiversidad anfibia y una caída de 86 por ciento en la masa total de renacuajos. Los renacuajos de la rana leopardo y los renacuajos grises de la rana del árbol resultaron casi eliminados. En un análisis de estudios realizados entre los años 1990 y 2003 efectuado por Sanborn et al. (2004) se resumen los efectos de los plaguicidas en la salud humana; dichos efectos a la salud son categorizados en dos grandes grupos: cáncer y no cáncer. Respecto al grupo cáncer, analizan la presencia de cáncer en cerebro, mamario, colonrectal, páncreas, riñón, pulmones, próstata, estómago, leucemia, ovarios, testicular, entre otros, encontrándose una relación entre el uso de plaguicidas y estas enfermedades. Genotoxicidad, inmunotoxicidad, y susceptibilidad genética fueron otros de los aspectos considerados en el análisis de Sanborn. De acuerdo con este análisis, se encontró una asociación positiva entre la exposición a plaguicidas y aberraciones cromosómicas.
Un informe de Stella Benítez Leite et al. (2009), muestra asociación entre la exposición a plaguicidas y malformaciones congénitas en neonatos nacidos en Hospital Regional de Encarnación, Paraguay. El dato más relevante fue encontrar la asociación de vivir cerca y a menos de 1km de los campos fumigados tenían un mayor riesgo de tener hijos malformados.
En un estudio realizado en Francia por Baldi et al. (2003), se obtuvieron resultados que sugieren que la exposición a plaguicidas está relacionado con la presencia de enfermedades neurodegenerativas tales como Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Si bien no es factible asociar estos problemas a un determinado tipo de plaguicida, destacan que dada la procedencia de las personas sometidas al estudio, el uso de fungicidas en zonas agrícolas puede ser una de las causas de estas enfermedades.
Solo recientemente se han estudiado los efectos de los plaguicidas en las respuestas inmunes, con lo que ahora se sabe de los cambios importantes que se pueden presentar en el sistema inmune después de la ingestión de plaguicidas. Se sabe que muchos plaguicidas químicos causan daño o supresión del sistema inmune, lo cual ha permitido enfocar estudios hacia la inmunotoxicidad inducida por plaguicidas (Benerjee 1999). En ese sentido, se ha encontrado que los plaguicidas suprimen la respuesta inmune mediadora tanto a nivel humoral como celular. En un reciente informe, la Defensoría del Pueblo de la Nación afirmó que los agroquímicos tienen directa vinculación con las discapacidades, aseverando que las malformaciones, los padecimientos neurológicos y otras dolencias ligadas al uso indebido de estos productos son la vía hacia la discapacidad de niños, niñas, jóvenes o adultos. Ante esta situación, el organismo reclama la implementación del Principio Precautorio demandando “una urgente atención precautoria y preventiva para evitar el riesgo de daño a una población desfavorecida, o bien para impedir el curso del perjuicio” y a que el Ministerio de Salud tome medidas preventivas y eficaces.
En el punto nº 21 de la demanda entablada por Ecuador contra Colombia por causa de las aspersiones realizadas por este último en la frontera común con formulados de glifosato por ante la Corte Internacional de La Haya (2008) puede leerse que “algunos estudios toxicológicos recientes también sugieren que el glifosato presenta riesgos muy reales determinado que produce efectos adversos en todas las categorías de pruebas toxicológicas estándar. Estas pruebas incluyen toxicidad a mediano plazo (lesiones en las glándulas salivales), toxicidad a largo plazo (inflamación de la mucosa gástrica), daños genéticos (en las células de la sangre humana), efectos sobre la reproducción (reducción en el conteo de espermatozoides en ratas; mayor frecuencia de esperma anormal en conejos) y su poder cancerígeno (elevada frecuencia de tumores de hígado en ratas macho y cáncer a la tiroides en ratas hembra).
Aunque, evidentemente, no se han realizado experimentos en seres humanos, los estudios realizados a personas expuestas al glifosato (generalmente agricultores, niños de escuelas rurales, vecinos cercanos a los silos, etc.) indican una asociación con un mayor riesgo de abortos, nacimientos prematuros y linfoma no Hodgkin. La toxicidad del glifosato es especialmente grave cuando se lo inhala, como sería el caso en exposiciones al vapor que provocan las aspersiones aéreas.” (http://www.serpajamericalatina.org/secretaria…/…/demanda.pdf) recogiendo conclusiones de la Comisión Científica Ecuatoriana (2007) (http://www.uasb.edu.ec/…/revista…/documentos/aspersiones.pdf) en la frontera entre ambos países. Nadie se encuentra a salvo toda vez que los pesticidas sufren un proceso de vaporización que los termina dispersando en el aire y luego en las nubes, de donde literalmente llueve sobre todas las personas. Esto ya fue verificado en un estudio de 2007 del U.S. Geological Survey y reforzado por un estudio del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se encontró principalmente glifosato y atrazina.
Un problema creciente en la agricultura implementada en nuestro país –y a nivel global deviene de la aparición de “plagas” que, como se ha dicho anteriormente, van adquiriendo las resistencias que se producen debido al uso de plaguicidas químicos. Esto significa que las mismas cantidades, concentraciones y formulados van perdiendo eficacia –entendida ésta como la capacidad de eliminar organismos vivos frente a la supervivencia de ejemplares que cuentan con mayor capacidad innata de soportar la agresión, requiriendo para su eliminación el aumento de aquéllas. En el mundo ya se han detectado más de 300 malezas resistentes a herbicidas a productos potenciando el inconveniente. Esto da como consecuencia que se usen productos cada vez más tóxicos y en dosis mayores. Así vemos como diariamente se cursan autorizaciones para usar eventos transgénicos resistentes a glufosinato, 24 D, Triazinas, Isoxaflutole, etc. Sin mayor esfuerzo se advierte que el incremento en concentraciones y toxicidades, independientemente del análisis de su viabilidad en el tiempo, va acompañado del empeoramiento de las condiciones ambientales y sanitarias.
Por último pero no por ello menos importante, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de recategorizar recientemente al Glifosato como “probablemente cancerígeno”, terminando por dar la razón a insistentes reclamos y presentaciones científicas y de organizaciones ambientalistas y después de resistirse por más de 20 años, respondiendo al lobby de Monsanto y otras multinacionales promotoras y beneficiarias del modelo agroindustrial basado en los OGM.
El discurso que defiende el monocultivo extensivo con el uso de pesticidas ignora y oculta entre muchas otras cosas que:
• La soja y otros transgénicos compiten destructivamente con otros cultivos; desplazan, entre otras, a la actividad tambera, las pasturas y los cultivos de algodón, con sus respectivas cadenas de valor.
• Se destruye la capacidad de producir alimentos sanos y diversos en el campo argentino. Los cultivos transgénicos en superficies que ocupan hasta el borde mismo de las poblaciones donde vive la gente, impiden que en esos territorios se cultive para abastecer a esas mismas poblaciones, con alimentos sanos y de precios más accesibles.
• Privilegia la demanda del mercado internacional, dificultando la satisfacción de la demanda del mercado interno, con la consiguiente presión sobre los precios internos de los alimentos.
• Se destruye la autonomía de los productores agrarios, haciéndolos dependientes de un sistema que los degrada a ellos y a su ambiente.
• Los agroquímicos aplicados generan enfermedades que incluso causan la muerte entre los trabajadores rurales, la población del campo, de los pueblos y de las ciudades afectadas por las aplicaciones.
• Los riesgos y los daños que producen los agroquímicos que este sistema productivo necesariamente debe utilizar en forma masiva, que serán cada vez mayores ya que las resistencias generadas por las plagas requieren del uso de productos cada vez más tóxicos y los nuevos eventos transgénicos resistentes también a ellos; como es el caso del herbicida 2, 4, D.
• Las alteraciones y riesgos de daños irreversibles de los cultivos transgénicos en la biodiversidad y la evolución biológica.
• Los daños y riesgos de los alimentos que contengan insumos provenientes de cultivos transgénicos, y la falta de información al consumidor de los riesgos asociados.
• La destrucción de nuestros ecosistemas y la erosión de la biodiversidad, afectando los procesos ecológicos esenciales, el ciclo del agua, de los nutrientes, del dióxido de carbono, el flujo energético y las cadenas tróficas, sin los cuales no es posible la vida que conocemos y su evolución.
• Al igual que en otros países, el monocultivo genera un sistema ineficiente y/o corrupto en los organismos de control y certificación de agroquímicos y de agroalimentos, aprobando productos que no deberían ser permitidos y envían al mercado alimentos que no son sanos, presionados precisamente por el sistema empresario que los produce.
• Pretenden reemplazar el equilibrio biológico que limita naturalmente las plagas animales y vegetales con pesticidas. Esto genera la aparición de plagas resistentes a esos pesticidas, obligando a la aplicación de cada vez mayor cantidad de productos cada vez más tóxicos.
• El sistema de producción agrícola dominante y su cadena de valor es el principal generador de gases de efecto invernadero y, consecuentemente, el principal responsable del cambio climático de origen antrópico; genera entre el 44 y el 57 % de las emisiones globales de estos gases.
El sistema transgénico de producción agrícola no tiene en cuenta la sostenibilidad ambiental y social; es decir, el ambiente y la gente es algo que no le incumbe, salvo que los empresarios se vean forzados a ello. Creen que los impactos negativos de la tecnología serán resueltos con nueva tecnología, que generará nuevos problemas ambientales supuestamente resueltos con más tecnología, y así al infinito.
Por otra parte, el llamado “capitalismo salvaje” no hace sino volver más fuertes a los fuertes, más débiles a los débiles y más excluidos a los excluidos. Es en el actual sistema de producción agroindustrial intensivo donde más se nota:
• Se concentra el ingreso en poquísimas personas, dejando a muchos en la pobreza y en la indigencia, con la sola alternativa de recibir un subsidio estatal.
• El desplazamiento de las personas desde el campo y las pequeñas poblaciones hacia los asentamientos marginales de las grandes ciudades, degradando su calidad de vida y agravando los desequilibrios poblacionales y ambientales.
El argumento de las empresas que venden estos productos es que sin ellos no sería posible realizar la producción agrícola en la escala necesaria para paliar el hambre del mundo. Esta afirmación es discutible, pero resulta una vileza sugerir que hay que elegir entre sufrir los efectos en la salud y el ambiente de las sustancias tóxicas o padecer hambrunas.
Del mismo modo, el argumento que el monocultivo con semillas transgénicas, (en particular la soja) es funcional a la economía del país por los recursos en divisas que estas “commodities” proporcionan, es igualmente, al menos, cuestionable ya que no se contabilizan en el “debe” los cuantiosos recursos que deben destinarse a salud pública por el incremento de enfermedades producidas por la exposición a agrotóxicos; y a atender necesidades primarias de las poblaciones marginales que rodean a las grandes ciudades, producto de décadas de olas migratorias generadas por el desplazamiento de las poblaciones campesinas, prescindibles en el modelo agropecuario extensivo vigente. Tampoco se tienen en cuenta las divisas que salen del país por la compra de ingentes cantidades de agroquímicos y/o fertilizantes de manufactura o de insumos extranjeros, amén del alto consumo de combustibles fósiles empleados en la producción de dichos cultivos.
El sistema transgénico no alimenta a los que tienen hambre en el mundo, tampoco a nuestro pueblo. Alimenta al ganado chino y europeo para satisfacer las demandas de carne de sus clases medias y altas y en los últimos años algunos motores a combustión interna, principalmente de automóviles de transporte particular.
Nosotros creemos que existen soluciones dentro del ámbito de la Agroecología que pueden extenderse hasta cubrir las necesidades humanas. Una de las técnicas agroecológicas más estudiadas, pero no la única, es la agricultura biointensiva, que puede producir el alimento para una dieta vegetariana para una persona durante todo el año en menos de 400 m2. Lo que implica que en las casi 20 millones de hectáreas de soja transgénica se podría producir para alimentar a 500 millones de personas; con alimentación sana, sin transgénicos ni agroquímicos, cuidando la sostenibilidad ambiental y la salud de la población asociada y la de los trabajadores, con autonomía tecnológica de los productores, y sobre todo preservando la soberanía alimentaria del pueblo argentino. Con el agregado de que la demanda internacional y el valor agregado de esos alimentos es mucho mayor que la de la producción transgénica.
Con una “externalidad” positiva muy valiosa de los sistemas agroecológicos de producción de alimentos, su desarrollo generalizado podría participar en la limitación del efecto invernadero a través de la fijación de hasta las 2/3 partes del exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, a través de los procesos que incrementan la materia orgánica en los suelos cultivados.
Muchas familias eligen la agricultura familiar como forma de vida; su principal impedimento es hoy el sistema transgénico de producción, principalmente sojero; no son limitaciones tecnológicas ni de mercado, aunque todavía es necesario mejorar el acceso de estos productores a una comercialización justa. A pesar de esas limitaciones, son las granjas y huertas familiares las que continúan produciendo, al menos por ahora, hasta el 70% de los alimentos que llegan a la mesa de los argentinos, según informes oficiales.
Esos sistemas productivos privilegian la sostenibilidad de la capacidad productiva de los ecosistemas en general y del suelo en particular, así como también la sostenibilidad de la sociedad donde están insertos, porque forma parte y depende de ellos. Son sistemas productivos a los que les interesa la gente y el ambiente, mucho más que la rentabilidad del capital. Todas las ventajas que tienen para la sostenibilidad social y ambiental, son desventajas para el capital dominante; por eso son mucho más compatibles con organizaciones sociales que distribuyen el poder y el ingreso. Y requieren de todo nuestro apoyo y nuestra promoción.
Podríamos agregar varias páginas en cada ítem, sin embargo, creemos que lo aquí expuesto es más que suficiente para solicitar que el accionar de ese Ministerio marque el inicio de un camino en una política que debería ser de Estado, para proteger nuestra salud, no se generen desigualdades y se consiga llevar alimentos a todo el que lo necesite.
QUÉ SOLICITAMOS:
En función de los considerandos precedentes, es que nos permitimos solicitar a este Ministerio lo siguiente:
1) La sistematización de una base de datos que sea accesible vía internet de los casos de enfermedades sospechadas de estar causadas por la exposición a agroquímicos, en particular de cáncer y anomalías congénitas, registrados en todos los hospitales y servicios públicos de salud del País.
2) Listado y actuaciones de todas las denuncias llevadas a cabo hasta la actualidad, y que por protocolo tiene la CNIA (Comisión Nacional de Investigación de Agroquimicos)
3) Acciones de apoyo activo por parte de ese Ministerio, a la presentación por vía administrativa ante el SENASA de Diferentes ONGs y cátedras de Universidades de distintas provincias, conforme lo establece el Punto 3 del Capítulo 18 de la resolución SENASA 350/1999, solicitando disponga el procedimiento de Análisis de Riesgo de todos los registros con el principio activo” Glifosato” junto con el pedido de una medida cautelar administrativa en la que se dispongan restricciones en el uso y aplicación del glifosato, en los siguientes términos:
1) La prohibición de las aplicaciones aéreas de todos los registros que lleven como principio activo el glifosato.
2) La prohibición de las aplicaciones terrestres de todos los registros que lleven el principio activo del glifosato a una distancia inferior a los 5000 mts de las zonas urbanas de los municipios, asentamientos poblaciones, escuelas rurales, huertas, centros apícolas, ríos, arroyos, lagunas, cursos y espejos de agua, como así de pozos de extracción de agua para consumo humano. (Se acompaña copia de dicha presentación).
4) Que se promuevan desde este MInisterio la legislación y/o las normativas conducentes a poner en práctica un adecuado y claro etiquetado de los alimentos elaborados con ingredientes provenientes de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) a fin de que la población pueda elegir y decidir su formas de alimentarse
Sin más saludamos cordialmente a Ud. y por su intermedio al S . Ministro Gollán quedando a vuestra disposición y apostando a que éste sea el comienzo de un diálogo fecundo, aportando nuestra colaboración en todo lo que redunde en favor de la salud y de un ambiente cada vez más libre de contaminantes para todos los habitantes del País.
Campaña Paren de Fumigarnos - Santa Fe.

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